
El nuevo copago farmacéutico ya está en vigor y cambia una de las reglas más importantes para quienes tienen que retirar medicamentos con receta de forma habitual.
En España, el copago es la parte del precio de los medicamentos financiados por el Sistema Nacional de Salud que pagan los usuarios cuando los retiran en la farmacia. El resto del importe lo cubre la sanidad pública, mientras que la aportación depende de factores como la renta, la situación laboral o si la persona es pensionista.
Nuevo copago farmacéutico
La reforma no elimina la aportación de los usuarios, pero sí introduce más tramos de renta y nuevos topes mensuales para personas en activo con ingresos bajos y medios.
Hasta el momento, muchos trabajadores no tenían un límite mensual específico en su aportación farmacéutica, aunque tuviesen rentas modestas o tratamientos prolongados. Con el nuevo sistema, los trabajadores y beneficiarios con rentas inferiores a 35.000 euros tendrán un techo mensual de gasto. En el tramo más alto de ese grupo, el límite será de 61,75 euros.
La reforma se aprobó mediante el Real Decreto-ley 11/2026, que modifica la aportación de los usuarios en la prestación farmacéutica ambulatoria. Según el Ministerio de Sanidad, el objetivo es hacer el sistema más progresivo y proteger a pacientes con tratamientos crónicos, prolongados o de alta necesidad terapéutica.
Los trabajadores pasan de tres a seis tramos
El principal cambio afecta a los trabajadores en activo. El sistema anterior agrupaba a muchos contribuyentes en tramos muy amplios, de modo que personas con niveles de renta bastante distintos podían acabar pagando el mismo porcentaje por sus medicamentos.
Desde ahora, los tramos se dividen con más detalle: los trabajadores con una renta inferior a 9.000 euros anuales seguirán pagando el 40 % del precio del medicamento, pero tendrán un límite máximo de 8,23 euros al mes; entre 9.000 y 17.999 euros, la aportación también será del 40 %, con un tope mensual de 18,52 euros.
El tercer tramo es el que explica el dato de los 62 euros: quienes tengan una renta anual entre 18.000 y 34.999 euros pagarán el 45 %, pero con un límite mensual de 61,75 euros.
A partir de ahí, también se reorganizan los porcentajes, pero desaparece el tope mensual. Entre 35.000 y 59.999 euros se pagará el 45 %; entre 60.000 y 99.999 euros, el 50 %; y por encima de 100.000 euros, el 60 %.
El objetivo del Gobierno es plantear una redistribución más equitativa de las aportaciones en función de las rentas de los trabajadores. La idea de fondo es que el copago no dependa solo del porcentaje aplicado a cada medicamento, sino también de la carga acumulada que puede soportar una persona a lo largo del mes. Para quien compra medicamentos de forma puntual, el cambio puede ser poco perceptible. Para quien necesita varios tratamientos o tiene una enfermedad crónica, el límite mensual puede marcar una diferencia mayor.
Cambios para los pensionistas
La reforma también modifica el copago de los pensionistas, aunque en este caso ya existían topes mensuales. Los pensionistas con rentas inferiores a 18.000 euros mantendrán una aportación del 10 %, con un límite de 8,23 euros al mes.
La novedad más relevante está en el nuevo tramo intermedio para quienes tienen rentas entre 18.000 y 59.999 euros. En este caso, el copago seguirá siendo del 10 %, pero con un tope mensual de 13,37 euros. Para rentas entre 60.000 y 99.999 euros, el límite será de 18,52 euros. Y quienes superen los 100.000 euros anuales pagarán el 60 %, con un máximo de 61,75 euros.
Además, la norma ajusta la exención para pensionistas con menores rentas vinculándola a los complementos por mínimos, para evitar que una revalorización de la pensión pueda hacerles perder automáticamente esa protección.
Un nuevo sistema de protección
El cambio no significa que todos los medicamentos pasen a ser más baratos ni que desaparezca el copago farmacéutico. Lo que hace la reforma es introducir más progresividad y limitar el gasto acumulado de los colectivos que podían quedar más expuestos.
Sanidad estima que la medida tendrá un impacto presupuestario de 265,63 millones de euros. La justificación del Gobierno es que el coste de los medicamentos puede convertirse en una barrera para seguir un tratamiento, especialmente entre pacientes crónicos o polimedicados.
En la práctica, la reforma corrige uno de los aspectos más discutidos del copago farmacéutico: la situación de trabajadores con rentas bajas o medias que, pese a tener tratamientos continuados, no contaban con la misma protección mensual que otros colectivos. No desaparece el copago, pero sí se acota mejor su impacto cuando la factura de los medicamentos se acumula mes a mes.
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