¿Se está poniendo las pilas Hacienda contra el blanqueo de dinero?

Semana intensa para la Agencia Tributaria y sus efectivos. En los últimos días se han lanzado varias operaciones contra el blanqueo de capitales y la evasión fiscal en distintos sectores empresariales que han destapado nuevos capítulos de fraude en nuestro país, tan golpeado por la corrupción.

En esta semana hemos conocido la actividad delictiva de la cúpula de Vitaldent, de la filial del banco chino ICBC en España y, por último, de un grupo de empresas del sector cárnico. Todos los registros se llevaron a cabo con diferencia de pocas horas, lo que hace pensar que estaban perfectamente orquestados y programados por parte de Hacienda.

En el caso de la cadena de clínicas dentales el fraude no pone en peligro el negocio, ya que se trataba de la actividad delictiva de los directivos, que cobraban a sus franquiciados parte del canon en metálico y lo enviaban a paraísos fiscales, amasando así ingentes fortunas a espaldas del fisco.

Por su parte, la filial del gigante financiero chino enviaba dinero de sus clientes en negro a China para blanquearlo allí. Estos fondos procedían en su mayor parte de los famosos bazares chinos que pueblan España, un caso muy similar al de Gao Ping, pero en esta ocasión con la colaboración de una firma financiera de prestigio mundial.

Por último, el sector cárnico se ha visto salpicado este viernes por una macrooperación de la Agencia Tributaria en 15 comunidades autónomas para inspeccionar a 75 empresas del sector sospechosas de cobrar parte de sus ventas en negro.

Además, hace pocas semanas también tuvieron trabajo en Valencia, donde todo el PP de la ciudad ha sido imputado por blanqueo de capitales, a excepción de la exalcaldesa Rita Barberá, que se ha atrincherado en su aforamiento en el Senado.

Los agentes de la UDEF (Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal) de la Policía se han tenido que emplear a fondo en estos días de registros y detenciones por doquier, aunque bien es verdad que llevan unos cuantos años de gran intensidad, pues al calor de la crisis han explotado fraudes fiscales que salpican incluso a la Familia Real, como bien sabemos todos.

No obstante, estas detenciones coinciden con un momento crucial en la política española, pues España sigue sin gobierno y las negociaciones del PSOE con los distintos grupos siguen bastante abiertas.

¿Qué intenta demostrar Hacienda?

Muchos os habréis preguntado cómo es posible que la Agencia Tributaria sea capaz de lanzar estos dispositivos en solo una semana y no lo haya hecho mucho antes en otros casos de corrupción que han sacudido y avergonzado al país. ¿Teme algo el personal directivo de la Agencia Tributaria?

Puede que el clima de incertidumbre política en el que estamos inmersos y las probabilidades de que sean partidos de un color muy distinto al actual los que puedan gobernar de aquí en adelante hayan alentado a Hacienda a salir con todo su arsenal para perseguir el fraude fiscal y el blanqueo de dinero en un alarde de efectividad ante los que pueden ser sus nuevos jefes. O quizá es la última intentona del Ejecutivo de Rajoy de demostrar que sí luchan contra la corrupción, algo que, si es así, llega tarde.

Sea como sea, y dejando siempre claro que estas actuaciones son las que los españoles deseamos, esta actitud no compensa la vista gorda que Hacienda lleva practicando tantos años con los poderes fácticos del país. De hecho, no hay que retrotraerse mucho en el tiempo para recordar la bochornosa actitud que tuvo para intentar salvar a la Infanta Cristina del banquillo de los acusados con ese desafortunado “Hacienda somos todos es solo un eslogan”.

La realidad pura y dura es que nuestra Agencia Tributaria es cada vez menos efectiva contra quienes sí cometen delitos fiscales de gran envergadura. Un ejemplo: en 2014 (últimos datos disponibles de las Memorias de la AEAT) se investigó a 29.561 contribuyentes en España, frente a los 26.124 del año 2013. Pues bien, de un año a otro la recaudación se desplomó nada menos que un 22%, hasta los 4.987 millones de euros desde los 5.652 del año anterior.

¿Y esto por qué es así? Porque Hacienda se dedica a lo que se conoce como “menudeo”, es decir, a lo fácil, a investigar a los contribuyentes medios, autónomos y pequeñas empresas, a los que es más sencillo descubrir si cometen cualquier tipo de infracción, pero que a la vez defraudan mucho menos de lo que pueden hacer los grandes patrimonios, que cuentan con sofisticados sistemas fiscales para eludir sus obligaciones con el fisco.

Por ello, este lavado de imagen de última hora, aunque es bienvenido –porque siempre se aplaudirá la lucha contra el fraude fiscal- no es suficiente. Tan siquiera es una tercera parte de lo que cabría esperar de una Hacienda que se paga con el dinero de nuestros bolsillos. Bien es cierto que España cuenta con menos efectivos que la media de la OCDE –algo que tanto Podemos como PSOE se han comprometido a solucionar si gobiernan-, pero los que hay no se están dedicando plenamente a perseguir al que roba a las arcas públicas, si no que se limitan a poner la lupa encima de los que sobreviven como pueden o no tienen los conocimientos fiscales suficientes para afrontar ciertas diligencias con el fisco. Por ello, cada vez está más claro que Hacienda nunca fuimos todos.

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