Alquileres de locales de renta antigua: el chollo se acaba

Llevamos unas semanas oyendo hablar a los arrendatarios de locales comerciales que todavía se rigen por la Ley de arrendamientos urbanos de 1964, más conocida como la de los "alquileres de renta antigua". Los contratos que se rigen por dicha ley se renuevan automáticamente sin que el propietario del local pueda hacer nada y la inflación ha erosionado dichas rentas, que a día de hoy son ridículas.

El problema es que el 1 de enero de 2015 el chollo para los arrendatarios se acaba. Es el fin de la renta antigua, con alguna salvedad, como veremos. Y los que disfrutan de estos contratos están poniendo el grito en el cielo. Como saben que defender su causa es complicado usan la estetagia de los buenos lobbies: hacer ver que su causa es la del interés general. Y por eso dicen que el fin de estos contratos creará mucho desempleo. Veamos lo que ha pasado.

El fin de la renta antigua, pero no para todos

Lo primero, el fin de la renta antigua es únicamente para alquileres de locales comerciales, no para particulares. Y segundo, y más importante: si la persona que firmó el contrato sigue al frente del negocio, el contrato sigue en vigor hasta su jubilación o fallecimiento. Teniendo en cuenta que estos contratos se firmaron antes de 1985, lo normal es que haya pocos casos.

Entonces, ¿quién está afectado? Pues básicamente los herederos. Es decir, alguien firmó un contrato de alquiler antes de 1985 y sus herederos se están beneficiando. Y ya en 1985 se terminó que el 1 de enero de 2015 se extinguirían estos contratos. Han tenido 30 años de moratoria, ni más ni menos.

Pero, ¿cuál es la alternativa?

Es innegable que los alquileres de renta antigua eran un chollo para los negocios. Los costes del local eran irrisorios y seguramente en zonas muy boyantes los alquileres sean disparatados. Muchos negocios tendrán que cerrar. No hay más que ver zonas comerciales de las ciudades y el ritmo de aperturas y cierres de tiendas para ver algo raro en tiendas con pocos clientes y aspecto antiguo. Está claro que no soportan los mismos costes que el resto, estas tiendas o bien son propiedad del dueño del negocio o bien pagan un alquiler de renta antigua.

Imaginemos que el Gobierno decide ampliar el plazo otros diez años, ¿qué pasaría? Pues simplemente que estaríamos, de nuevo, subvencionando a estos negocios que no son viables. Y además la subvención la estarían pagando otras personas que tienen la mala suerte de tener su patrimonio atado a unas leyes muy antiguas y nada normales en una economía de mercado como la que estamos.

¿Y no han tenido tiempo los negocios para adaptarse en 30 años? Claro que sí. De hecho muchos lo han hecho. Lo más fácil era hacer una oferta de compra al propietario del local. Normalmente a nadie le gusta tener su patrimonio atado durante 30 años sin sacarle rentabilidad por un beneficio futuro, beneficio que se puede ir al traste si el Gobierno decide ampliar el plazo por presiones. De hecho conozco negocios que han realizado esta compra hace diez años, es decir, había salida a la situación.

Muchos negocios desaparecerán

Desde luego está claro que el 1 de enero de 2015 muchos negocios cerrarán. Si hubieran estado en el mercado normal hubieran cerrado hace mucho tiempo, pero han disfrutado de un extra que muchos otros no han podido. Es una pena que tengan que cerrar negocios por ser inviables pero seguramente en una zona comercial una nueva apertura pueda generar más actividad e incluso más empleo del destruido.

Los negocios que siguen con alquileres de renta antigua han tenido 30 años para planificar su devenir. Obviamente aprovecharse hasta el último momento es una buena estrategia, pero deberían tener un plan B aparte de presionar al Gobierno para que cambie la ley.

Más información | Nova Ley
Imagen | mabel flores

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