Desahucios y ONGs

Es comentado el hecho de que en una Guerra Civil se suele aprovechar para las vendettas personales, encubriéndolas bajo motivos ideológicos. También se suele decir que la primera víctima bélica suele ser la verdad. No estamos en guerra, pero los conflictos que se ha desatado entorno a los desahucios que se vienen practicando en España tienen algo de aroma a napalm. No deja de ser paradójico que en esta guerra una de las escaramuzas más chuscas haya sido la Paz Ahora. Os refresco la memoria.

ONG antimilitarista que lleva practicamente un año sin pagar un alquiler de 1.200 euros de su oficina en Madrid, achacado a la ausencia y retraso de subvenciones. ONG que en primera instancia evita el desahucio al modo typical spanish. En un segundo intento son finalmente desalojados. Quedará para la posteridad la frase con la que terminaban su último llamamiento:

No ha podido ser. La ley es dura, pero es la ley. Entre una empresa inmobiliaria con un volumen considerable de propiedades y una ONG, cualquier juez sabe a favor de quien tiene que dictar sentencia. (Lo enseñan en primero de derecho).

Yo diría que lo que enseñan en primero de Derecho es que hay que pagar las deudas. Ya sé que en España estamos intentando saltarnos esa máxima, pero vamos, hasta ahora la cosa funcionaba así.

Ahora bien, esta afirmación es tan solo el corolario de otra serie de argumentaciones “demoledoras”

Entendemos a quienes, de buena fe, nos preguntan porqué no nos hemos trasladado antes a una oficina más económica con menos metros cuadrados en un lugar de la ciudad que no sea tan céntrico como la calle de la Princesa en el distrito de Chamberí. La respuesta es simple: a partir de la caída brutal de las subvenciones que sufrimos a finales del año pasado nuestra capacidad de pagar un alquiler es igual a cero.

Es decir, según se deduce Paz ahora es una maquina de conseguir subvenciones. Ellos lo reconocen y el pasado lo demuestra. ¿Para qué van a buscar vías alternativas de financiación?, ¿dónde están sus socios? Nada, tiremos de la teta pública y pasemos por alta la nula independencia de una organización que vive adosada al presupuesto público.

Todos los fondos recibidos en estos meses de precariedad han ido dirigidos a los proyectos en marcha en Palestina y a asegurar un salario digno a nuestros trabajadores , con sus correspondientes cotizaciones sociales e impuestos.

Seria curioso saber cuales son los gastos de estructura de esta ONG, y que porcentaje representan sobre el total de su presupuesto. ¿Se me entiende? Me hace gracia la invocacion de como se cumple con “unos trabajadores” y con sus obligaciones fiscales y sociales (absolutamente necesario para seguir cobrando subvenciones) a costa de que otra empresa, otros trabajadores, vean mermados sus ingresos.

Las dos diputadas del Grupo Parlamentario de IU en la Asamblea de Madrid que estuvieron apoyándonos el pasado 13 de septiembre, María Espinosa y Tania Sánchez, se comprometieron a trasladar a ambas administraciones esta petición, aunque el corto plazo que nos ha dado el juez no ha permitido que hayamos recibido respuesta todavía.

¿Plazo corto? Llevan casi un año sin pagar y hablan de que es demasiado breve. Resulta casi tan cómico como el papel de IU, partido al que esta vinculado el presidente de Paz Ahora, que entre otro cargos en la coalición es el responsable de Asuntos Palestinos. ¿Dónde acaba IU y dónde empieza Paz Ahora? Que conste que “estas situaciones” entre partidos y ongs son habituales en todo el arco parlamentario, pero ello no excusa ningún caso.

Claro que lo más descarado es como intentan mezclar su caso con el de las familias que pierden sus viviendas día a día.

El 3 de octubre vendrán los antidisturbios y tendrán que ejercer la violencia con nosotros porque no nos vamos a ir”, asegura Rodríguez, e insiste que, “no nos vamos a ir porque no nos dejan opción, las inmobiliarias y los juzgados que están haciendo los desahucios no se dan cuanta que hay una situación terrible en este país (...) Lo que se tiene que plantear el Gobierno … es una solución, porque una media de seis desalojos al día por Juzgado es un problema social importante que está afectando a mucha gente.

No les ha bastado con vivir de los impuestos que en buena medida se nutrían del boom inmobiliario. Ahora, en plena crisis fiscal, pretenden blindarse, recurriendo si es necesario a taparse con la piel de aquellos que dicen adiós a sus hogares.

Veamos el lado positivo de la crisis. Con un poco de suerte es posible que acabemos temporalmente con este tipo de despropósitos. Lo bueno de no tener dinero es que no puedes malgastarlo.

Más información | Paz ahora, La zapatilla azul
En El Blog Salmón | Las ONGs como negocio, Políticos, dinero público y las ONGs
Imagen | carloscapote

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