España debe mover ficha: así debemos proteger nuestra economía ante el Brexit

El Reino Unido ha decidido abandonar la Unión Europea, y esto tiene consecuencias para todos los españoles. Han pasado unas horas desde la noticia y ya nos podemos imaginar un futuro sin el Reino Unido en la UE. Los mercados han reaccionado con fuerza, con caídas importantes en las bolsas de todo el mundo y con la libra desplomada.

Por tanto, y aunque no tengamos un Gobierno estable, España debe proteger su economía desde este momento. Las primeras declaraciones del Gobierno no han sido muy afortunadas, pues parecen más preocupados en Gibraltar que en los problemas que nos acarrea esta decisión. Y como siempre que hay problemas, si son enfocados de una forma correcta, pueden convertirse en grandes oportunidades.

El estatus del Reino Unido frente a España

España tiene fuertes vínculos con el Reino Unido. Por un lado tenemos una balanza comercial positiva (de más de 7.000 millones de euros anuales) que se va a ver resentida a corto plazo, pues el cambio euro-libra ahora nos perjudica gravemente.

Además hay muchos británicos viviendo en nuestro país, alrededor de 300.000, cosa que podría cambiar en los próximos años si tienen que solicitar permiso de residencia y si el cambio euro libra se mantienen en los niveles actuales.

Por otro lado en el Reino Unido viven unos 200.000 españoles que podrían tener que regresar debido a la solicitud de un permiso de residencia, aunque es de esperar que si tienen trabajo podrían seguir viviendo allí.

Oportunidades para España

España, por tanto, tiene que actuar ante esta situación, y hay tres frentes principales sobre los que debe actuar. Las acciones a tomar son diplomáticas y por tanto pueden quedar muchos años para ver si el efecto es positivo, pero cuanto antes se empiece mejor.

Primero, en la UE va a haber un fuerte empuje a una salida dura del Reino Unido. Esto es, nada de ser socio a medias, como sería Suiza o Noruega, cosa que apenas tendría efecto práctico, sino pasar a ser un país sin ningún privilegio.

El motivo de esta postura dura es evitar nuevas salidas. Si el proceso es duro, si debido a esta decisión el Reino Unido se parte (Escocia e Irlanda del Norte ya están mandando señales), pocos querrán seguir su camino.

Sin embargo esto es perjudicial para la economía europea. Es como si nos cortamos un brazo para dar una lección a alguien, no tiene sentido. Lo mejor es intentar reconducir la situación a un estado en el que el Reino Unido esté en el mayor número de tratados posibles con la UE. Viendo la balanza comercial de España con el Reino Unido y la cantidad de turistas y residentes británicos que tenemos, esta sería la mejor solución para nuestro país.

Para lograr llegar a este punto hay que posicionarse claramente en la Unión Europea. Habrá dos bloques, los que están a favor de una salida dura y los que están a favor de una salida suave. Tenemos que defender la segunda posición de una forma clara, no como casi siempre que decidimos estar en tierra de nadie.

Lo segundo que tiene que hacer España es atraer el mayor número de empresas que huyan del Reino Unido (incluso en el caso de una salida suave). Muchas empresas tienen sus centrales de operaciones de la UE en Londres (sobre todo el sector bancario) y en España hay una alternativa muy viable: hace buen tiempo, hay gente cualificada, los sueldos son mucho más moderados que en el norte de Europa y ahora mismo hay mucha oficina de alquiler a precios tirados (incluso en las grandes capitales).

Esta lucha va a ser muy dura, todo el mundo querrá atraer estas empresas. Irlanda tiene mucho que ganar, pues hablan inglés y tienen un impuesto de sociedades bajo. Alemania también, la segunda plaza financiera europea después de Londres es Frankfurt (de hecho las bolsas de estas dos ciudades se iban a fusionar). Pero si jugamos nuestras bazas hay mucho que ganar.

Lo tercero que tiene que activar España, dentro de nuestras posibilidades, es convenios bilaterales con el Reino Unido. Por si la salida suave sale mal hay que evitar que nuestros ciudadanos viviendo allí sean expulsados y que los británicos que viven en España regresen. Si se muestra disposición desde el principio se pueden evitar situaciones desagradables y que devasten la economía de muchas familias. Aquí, eso sí, el margen de maniobra es limitado pues hay algunas cosas que no podemos hacer sin el visto bueno de la UE.

Esperemos que España logre aprovechar una situación tan dramática para mejorar la economía. El Brexit no nos ha pillado muy bien, pues no tenemos Gobierno, hay unas elecciones inminentes, y no tiene pinta de que va a haber grandes cambios políticos en el nuevo parlamento. Pero es la situación que nos ha tocado vivir.

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