Microcréditos "P2P" para cambiar el mundo

Hace un par de semanas conocí una de las iniciativas que más me han llamado la atención de este año. Se trata de Kiva, una organización que ha creado un sistema mediante el cual puedes financiar a un emprendedor de un país en desarrollo para que monte o expanda su propio negocio.

Se trata de los famosos microcréditos, pequeñas cantidades que oscilan entre los 50 y 600 dólares, con los que puedes “enseñar a pescar” en vez de “regalar un pez “ (como cita el Sr. Martínez). La diferencia con la simple donación es que el dinero vuelve a las manos del que lo presta inicialmente, y le ayuda a crear un negocio al prestatario en vez de darle comida para diez días, eliminando así las ineficiencias y oscuros procesos de los intermediarios. Además, puedes elegir a quién vas a financiar, ya que en la web de Kiva están disponibles las fichas de todos los solicitantes, con su fotografía, modelo de negocio e historial de pagos.

El “problema” desde mi punto de vista es que Kiva no ofrece intereses al prestador, y entonces no pasa realmente de ser un tipo de donación… mucho más productiva, por supuesto, pero algo para lo que hace falta solidaridad al fin y al cabo.

Pero ¿cómo podríamos hacer que esta genial iniciativa se convirtiese en algo mucho más grande que realmente cambiase el mundo? Pues con la regla básica de la negociación: Win-Win. El tipo de interés medio en Uganda fue del 14% durante 2004, muy superior al de los países desarrollados donde rondó el 2%. Por lo que existe un interesante margen para que desde este lado del mundo consigamos una rentabilidad mayor al de nuestras inversiones, aumentando así también el capital disponible para el desarrollo de la economía en estos países.

Pero bueno, hasta aquí todo muy bonito, pero habría que salvar unas cuantas barreras como el riesgo de tipo de cambio, el riesgo de impago, el “marketing” en aquellos territorios… y un largo etcétera. Pero merece la pena intentarlo.

De momento podemos encontrar algunos ejemplo, como el de Pierre Omidyar, el fundador de eBay, quien ha donado 100 millones de dólares a la Universidad de Tufts para que le demuestren a los grandes bancos que se trata de un negocio rentable.

Pero esto de los microcréditos no es nada nuevo ni poco probado. El Banco Mundial ya ha tenido iniciativas de este tipo, como la de Albania, donde ayudó mucho a las áreas rurales y consiguió unos resultados excelentes para ayudarles a superar la crisis de 1990.

La verdad es que cuanto más leo sobre este tema, más me apasiona. Creo que la única forma de hacer que los países en desarrollo den el gran salto es hacerlo de una forma en la que todos ganemos en el proceso, porque desgraciadamente el ser humano es egoísta, y aunque haya gente que done (que no la suficiente) eso no garantiza que los fondos lleguen. Si se logra una mayor transparencia avalada por un win-win creo que las cosas sí podrían cambiar.

Me encantaría conocer vuestras opiniones y análisis sobre el tema, sobre todo en la parte macroeconómica.

PD. Por cierto, que hoy he intercambiado un par de e-mails con Matt Flannery de Kiva y me ha dicho que por motivos legales de EE.UU. no pueden pagar intereses a los inversores, pero que están buscando la forma de hacerlo. Quizás estemos ante una realidad más próxima de lo que creemos.

Vía | Kiva Más información | En la blogosfera: Estratega, El día después de ayer

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