¿Y si los bancos centrales acumularán Bitcoin? Pues se lo están planteando

El Bitcoin fue la primera red descentralizada del pago entre particulares que ha sido impulsada a través de los usuarios y lo más importante aún, sin la presencia de una autoridad monetaria central. Esa carencia de una autoridad central es la principal razón por la que los gobiernos temen la evolución de las criptomonedas.

Desde los Bancos Centrales se ha estudiado la posibilidad de integrar Bitcoins y otras criptodivisas en el balance por las dudas que puedan generar este tipo de activos en el sistema financiero global. Este planteamiento sería una realidad si el valor agregado en el mercado de Bitcoins superará los 500.000 millones de dólares, una cifra que queda lejos de la actual -42.000 millones de dólares-.

La cifra objetivo tardará en ser alcanzada. La tasa de crecimiento del Bitcoin se ha reducido más de la mitad en el último año, desde el 9,3% hasta el 4,4%. Con la disminución de la minería,el Bitcoin no alcanzará su número máximo teórico de unidades hasta el año 2045 o más tarde.

Los Bancos Centrales temen a las criptomonedas

Actualmente vivimos bajo el patrón Fiat que es un término para describir aquellas monedas convencionales que son emitidas por los Bancos Centrales. La moneda oficial tiene valor por la simple razón que los gobiernos dicen que tiene valor, pero esa promesa poco a poco va generando mayores dudas, pues no están respaldadas por activos tangibles como pudieran ser el oro o la plata.

La moneda fiat está respaldada por la fe y el crédito del gobierno que emite la moneda a través de su autoridad monetaria. Los bancos centrales emiten y destruyen dinero de la nada, utilizando lo que se denomina como política monetaria para ejercer una determinada influencia económica.

Hay un aspecto básico en el papel de la moneda fiat y es el control, una mayor facilidad para seguir el movimiento de esta divisa, examinar quién es el beneficiario de cada movimiento, recaudar impuestos y también, rastrear cualquier tipo de actividad criminal. Todo ésto se pierde cuando emergen monedas "no gubernamentales".

En los últimos años ha habido una política monetaria ultralaxa -el actual balance del BCE se ha doblado hasta los 4,21 billones de euros- lo que ha minado la confianza de muchos ahorradores, que han visto en la criptomonedas, un activo con un menor grado de manipulación.

Los usuarios del Bitcoin no necesitan el actual sistema bancario debido a que la moneda se crea cuando los denominados "mineros" utilizan su tiempo para resolver complejos algoritmos que sirven de verificación para ampliar las transacciones de Bitcoin.

Ante esta nueva realidad, los Bancos Centrales buscarían defenderse acaparando en su balance grandes cantidades de criptomonedas, como el Bitcoin, con el fin de someterlas bajo un control férreo por el temor de que algún día puedan debilitar el propio control de la oferta monetaria de cualquier economía.

Los diferentes agentes económicos que intervienen en la actividad, por ahora, no están muy expuestos a las monedas virtuales. No obstante, si se incrementa sustancialmente en el futuro, podría afectar al control de los bancos centrales sobre el suministro de dinero. Sin embargo, hay que decir que hasta la fecha este riesgo es limitado.

Otras alternativas... ¿Un euro virtual?

En la actualidad existe una iniciativa del Europarlamento en el que se persigue fijar una acción en materia de ciberseguridad y entre las múltiples propuestas, una de ellas es la creación de un euro virtual.

En realidad, el dinero con base digital ya existe y es que los bancos comerciales y algunos otros tipos de instituciones tienen derechos digitales sobre los bancos centrales en forma de depósitos. No obstante, ha habido una discusión más reciente sobre si los Bancos Centrales deben proporcionar dinero de base digital a una gama más amplia de contrapartes, permitiendo que no solo los bancos sino también los hogares tengan cuentas en el banco central.

Este movimiento se debe a que cada vez de los pagos electrónicos han vuelto más populares. Existe diversos métodos de pago electrónico proporcionados por la industria financiera como tarjetas de crédito, de débito y prepago. Sin embargo, estos métodos se basan en el dinero del banco comercial y la gente puede preferir mantener reclamaciones en el banco contra el Banco Central para evitar el riesgo de quiebra de un banco comercial como recientemente hemos visto con el Popular.

También nos encontramos ante ventajas tecnológicas pueden impulsar el dinero de base digital como pudiera ser un futuro euro digitalizado sea mucho más fácil y potencialmente menos costoso de lo que podía ser hace 10 años, gracias a tecnologías como Distributed Ledger Technology, una variante por la que se utiliza el Bitcoin.

Ahora existe una discusión sobre la mesa para investigar si la Eurozona podría desarrollar un euro digitalizado y parecernos algunos países europeos como pudieran ser Suecia o Dinamarca, cuyos pagos electrónicos han desplazado el uso del efectivo. Aunque lo cierto es que hoy por hoy, no existe una tendencia a la baja del efectivo que diera pie al uso de un euro virtual.

Situación actual del mercado de las criptomonedas

Hace pocos años las criptomonedas se consideraban una tegnología carente de desarrollo y al servicio de unos pocos. pero cada vez se ha ido generalizando el uso de criptomonedas como el Bitcoin y el Ethereum.

Sin embargo, no se está adoptando estas monedas por un ascenso de la demanda privada para compensar una inestabilidad inflacionista o deflacionista, sino por pura especulación financiera.

Viendo cómo se comporta su cotización,con una gran dosis de volatilidad, cuesta mucho pensar de que realmente puedan ser considerado como una alternativa de medios de pago, pues se experimentan unos vaivenes bruscos sesión tras sesión, lo que conlleva un elevado grado de incertidumbre sobre este activo, más propio de materias primas que de divisas.

El mercado de las criptomonedas tienen su atractivo cuando una autoridad monetaria desarrolla políticas ultra expansivas que evalúan el valor de la divisa. No obstante, si los Bancos Centrales desarrollan una política monetaria mucho más agresiva con incrementos de tipos de interés y control monetario, el mercado de las criptomonedas se ve gravemente afectado.

Por ejemplo, tenemos que el mes pasado se subieron los tipos de interés de la Reserva Federal hasta el 1,25%. Tras conocerse esta noticia el Bitcoin se hundió un 16% de su valor y otras criptomonedas llegaron a caer más de un 25%.

A pesar de todo, durante esos primeros meses del año, el Bitcoin suma una apreciación del 115,19% hasta alcanzar los 2.147 dólares pero desde el 12 de junio ha protagonizado una caída del 27,3%.

Durante el último año, el Bitcoin sigue subiendo un 264%, mientras que otras criptomonedas competidoras, como son el Ethereum y el Litecoin, que registraron ganancias porcentuales de hasta cuatro dígitos por delante de las pérdidas de los últimos días.

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