Follow the Money: ¡Sigan el dinero!


En ese clásico del cine que recoge una de las páginas más negras de la política estadounidense y que significó la caída de Richard Nixon del gobierno, Garganta profunda pronuncia la frase que ayuda al desesperado periodista Bob Woodward a armarse un mapa estratégico para abordar la investigación del caso: ¡Follow the Money!. Con este hecho y con el gobierno de Richard Nixon comenzó la decadencia y el descrédito de la sociedad estadounidense.

A más de tres décadas del caso Watergate y de la emblemática película producida por Robert Redford y dirigida por Alan J. Pakula sigue siendo un ejemplo de investigación periodística y de cine testimonial. Todos los hombres del presidente es hasta hoy un ejemplo de cine independiente y audaz. Y el caso de Mark Felt, el del paradigma que revolucionó la estructura organizacional al mostrar la imposibilidad de los flujos comunicacionales cuando se privilegian los aspectos ideológicos por sobre los aspectos éticos y morales. Esto es lo que me he atrevido en llamar el paradigma Mark Felt.

La muerte de Mark Felt, ocurrida ayer a sus 95 años, y quien el año 2005 se dio a conocer como el enigmático personaje que ayudó a Woodward y Bernstein a resolver el escándalo Watergate, no deja de hacer relevante esa frase: “Sigan el dinero, y vean a donde conduce” Hoy todos deberían estar ocupados en ver hacia donde fluye el dinero de los bancos centrales: los 900 mil millones de dólares que ya ha inyectado la Fed y la serie de rescates masivos que hacen los gobiernos para evitar el colapso del sistema.

Desde 1980, tras los dichos de Reagan que los déficit no importan, los flujos de capital generaron un déficit que se hizo cada vez mayor pasando de 1,5 veces el PIB a casi 4 veces el PIB el 2007. Es este nivel de endeudamiento lo que aporta un elemento inédito a la actual crisis. Por eso estamos viviendo el final de una etapa caracterizada por un consumismo alienante y excesivo.

La deuda de los hogares estadounidenses pasó de un 65% de la renta disponible en 1980, al 130% a fines del año pasado. Gran parte de las familias estadounidenses están sumergidas en el endeudamiento lo que está llevando al desplome del sueño americano. A fines de septiembre, como nos relata Niall Ferguson, uno de cada diez propietarios había entrado en mora y una de cada cinco hipotecas superaba el valor de la propiedad.

El sector financiero de la deuda creció mucho más rápido que la producción real. Según el coeficiente de apalancamiento, los dos mayores bancos llegaron a niveles extremos: 88:1 para Citibank y 134:1 para Bank of America. Esto significa que dejaban menos del 1% de reservas cuando la regla indica que deben quedar en custodia al menos el 20%... Por este tipo de operaciones delictivas, el reventón de la burbuja era inevitable y lo que hemos visto hasta hoy es sólo la punta del iceberg. Las estimaciones de las pérdidas llegan a los 6 millones de millones de dólares y la reacción en cadena continúa amenazando con no dejar ningún sector de la economía intacto.

Imagen | Eightyfiver

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