
Si España gana el Mundial, su economía podría recibir un impulso de miles de millones de euros.
No es solo una intuición futbolera: los economistas llevan casi dos décadas estudiando el fenómeno.
En 2006, los economistas de ABN AMRO popularizaron la idea de que los países campeones del mundo tendían a añadir alrededor de un 0,7% a su crecimiento económico. En aquel momento la tesis (soccernomics) parecía casi una curiosidad estadística, pero abrió una línea de investigación que acabaría recibiendo respaldo académico años después.
La conclusión entonces es que el mejor ganador era Italia, su economía estancada, pero suficientemente grande empujaría el resto de la economía mundial. Resultó ser la selección azzurra la que añadió una estrellita sobre el logo de la federación a la camiseta. Pero no se quedó aquí la cosa, esta idea ha ido calando en los académicos aunque se acusase a los economistas del banco holandés de tener demasiado tiempo libre.
En 2024, el economista de la universidad de Aberdeen Marco Mello publicó el estudio más sólido hasta la fecha sobre esta cuestión y probablemente más citado en la prensa. Analizando décadas de datos de países de la OCDE mediante técnicas econométricas modernas, encontró que ganar un Mundial incrementa el crecimiento del PIB en aproximadamente 0,48 puntos porcentuales durante los dos trimestres posteriores al torneo.
En general los estudios (como este o este) siempre han ido por la vía de si organizar el evento incrementa el PIB del país, pero este estudio de Mello demuestra algo más interesante, se puede ganar riqueza sin organizar el evento, sólo ganándolo.
Además, el efecto parece estar impulsado principalmente por un aumento de las exportaciones y de la demanda internacional de bienes y servicios del país vencedor, más que por un simple aumento del consumo interno.
Es decir, no se trata sólo de “los habitantes están contentos y consumen más”, sino que la imagen del país brilla en el exterior, nos suena más, mejora y hace que tendamos a comprar más productos y servicios de ese país. Es una estrategia de marketing y publicidad a bajo coste. Lo malo es que el efecto es temporal, dura un par de trimestres.
¿Qué significaría eso para los españoles?
Tomando como referencia un PIB de aproximadamente 2,09 billones (españoles) de euros, un impulso del 0,25% (semos prudentes y pensemos en economía desarrollada) equivaldría a cerca de 5.225 millones de euros de actividad económica adicional. Repartido entre una población cercana a los 49 millones de habitantes, el efecto sería equivalente a unos 106 euros adicionales de PIB por persona.
Si se utilizara la estimación más optimista planteada por el informe de ABN AMRO (0,7%), el incremento ascendería a unos 14.630 millones de euros, o aproximadamente 297 euros por habitante. Ninguno de estos dos números es espectacular, pero a nadie amarga un dulce.
Naturalmente, esto no significa que ganar el Mundial cree riqueza de la nada. El campeonato no sustituye las reformas económicas, la inversión o la productividad. Lo que sugieren los estudios es que una victoria puede actuar como un catalizador temporal: mejora la imagen internacional del país, favorece las exportaciones, aumenta la confianza empresarial y del consumidor y genera una mayor atención global hacia sus productos, servicios y turismo.
España ya ha vivido un precedente. En 2010 conquistó el Mundial en un contexto especialmente complicado para la economía por la crisis financiera y de deuda europea. Aislar el efecto del título sobre el PIB es prácticamente imposible porque coincidió con numerosos factores macroeconómicos, precisamente una de las razones por las que investigaciones recientes utilizan muestras internacionales y métodos comparativos en lugar de estudiar un único país. Además fue seguida por la crisis de deuda soberana de los países de la zona euro, cuando los telediarios abrían todos los días comentando la prima de riesgo (exagero un poco, pero no del todo).
La conclusión es sencilla: ganar un Mundial probablemente no cambia el rumbo de una economía, pero sí puede proporcionar un impulso medible. Puede que el Mundial no solo se levante en el césped. También podría dejar una pequeña huella en las cuentas nacionales y en la economía de cada uno.
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