Las razones de Obama para el asedio a la banca


La tragedia que golpeó a Haití la semana pasada significó un grato suspiro de alivio a los cuatro grandes emperadores de Wall Street. Ese triste día miércoles, que arrancó la vida a más de 111.000 personas en uno de los países más pobres del mundo, Lloyd Blankfein, CEO de Goldman Sachs; James Dimon, CEO de JP Morgan Chase; John J. Mack, CEO de Morgan Stanley y Brian T. Moynihan, CEO de Bank of America, respondieron al interrogatorio de la Comisión Investigadora de la Crisis Financiera (FCIC), una Comisión creada por el presidente Obama el año pasado, para investigar y descubrir a los responsables de la mayor crisis financiera de los últimos 70 años.

La catástrofe de Haití evitó que estos cuatro personajes figuraran en las portadas de los diarios y la información salió enterrada en las últimas páginas. Dejo aquí parte de los informes finales. Vale la pena verlos para comprender más claramente algunos hechos recientes y de los cuales la prensa ha hecho la vista gorda, como los artículos que publica hoy El País, uno de Sandro Pozzi y otro de Peter Larsen. Ninguno da cuenta de las razones del Presidente Obama para declarar un asedio a la banca: “si quieren guerra, la tendrán”, señaló el viernes; así como la necesidad de dividir a la gran banca en partes más pequeñas; o la aplicación del impuesto de 120.000 millones de dólares con los que se espera recuperar parte de los planes de rescate. Todo esto es una respuesta directa a los resultados de la semana pasada y de lo cual la prensa no informó.

Como expresé brevemente en Banqueros de Wall Street admiten errores por crisis financiera, los banqueros asumieron una actitud de disculpas, pero sin dar cuenta realmente de qué se disculpaban. Por ejemplo, Lloyd Blankfein declaró: “lo que hicimos, no funcionó bien. Lamentamos que la gente haya perdido tanto dinero”. Pero lo que “no funcionó bien” para la gente, sí funcionó bien para ellos, que se repartieron cientos de miles de millones de dólares en bonos.

Hasta el miércoles y jueves de la semana pasada, los banqueros minimizaban totalmente las consecuencias de la crisis: “Fue la tormenta perfecta del año”, dijo Blankfein, mientras James Dimon lo trivializó “esto ocurre cada cinco o seis años”, como si se tratara de una desaceleración normal del ciclo económico y no de un falla sistémica de origen financiero generada por fraudes. Y pese a tener cuidado de no culpar al gobierno, el gobierno los atrapó, y ahora no los va a soltar. Más aún cuando la banca ha seguido especulando y creando el germen de la próxima crisis.

La investigación encabezada por Sheila Bair, de la FDIC (Federal Deposit Insurance Corporation) permitió demostrar que el problema es estructural y que el sector financiero de Wall Street tiene desde hace mucho tiempo de rehén al gobierno y a los consumidores. La lucha desenfrenada por eliminar la Ley Glass-Steagall fue una de sus resultantes. ¿Se entiende ahora la frase de Obama “Nunca más seremos rehenes de los bancos demasiado grandes para caer”. Y esto es sólo el principio.

La investigación permitió detectar que la banca comercial y la banca de inversión, coludidas con el mundo político, lograron desactivar totalmente los mecanismos de seguridad y tomar el control total del sistema engañando al gobierno. Ninguna institución pública tenía relevancia y todas eran organismos títeres, como la SEC (Securities and Exchange Comission), que pese a haber advertido de casos de fraudes reiterados como Bernie Madoff, no consiguió autorizaciones para investigar y detener, y así los estafadores seguían delinquiendo con la gentil complicidad de la banca. El capital financiero armó su propia guerrilla interna y terminó devorándose al capital industrial, que es el que produce y genera empleos.

Gran parte de esto es porque las principales figuras de las finanzas (Henry Paulson, Timothy Geithner, Lawrence Summers, Robert Rubin), han ocupado cargos en la banca, el gobierno y Wall Street, en lo que ha sido una verdadera relación incestuosa. No se puede ser el Secretario del Tesoro y tener nexos tan visibles con la banca comercial, más aun cuando la Fed, es desde el año 1914 un organismo totalmente privado que le presta dinero al Estado, y cuyos intereses los pagan todos los contribuyentes. No sería nada de extraño que cuando se sepa toda la verdad se decida devolver la Fed a la Tesorería. Quizá el plan de Paul Volcker ya lo tiene contemplado.

En El Blog Salmón | Banqueros de Wall Street admiten errores por crisis financiera
Imagen | wallyg

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