Mercados y neosoberanistas [por IC]

Estoy de buen humor. Llega el verano, los días son más largos, suben las temperaturas a pesar de alguna que otra borrasca, y ya huelo las vacaciones. Y, si todo esto fuera poco, empiezo a ver el lado divertido de la crisis, la sempiterna crisis. No creo que sea el único que estos días se esté refocilando con el nerviosismo que invade a nuestros políticos, a nuestros dirigentes, a nuestros brahmanes de la cosa pública. Por primera vez desde hace mucho mucho tiempo los noto preocupados. Como muestra de su estado tenemos su recurso a instituciones que siempre les fueron poco gratas. Me explico.

Cuando los alemanes invadieron la Unión Soviética en la II GM se obró un milagro similar. Stalin comprobó que el internacionalismo, la solidaridad obrera y la ideología marxista no eran combustible suficiente para frenar la ofensiva. De pronto saco a los popes y a los iconos a primera linea, y enarbolo la bandera de la Santa Madre Rusia, del nacionalismo exacerbado. El viejo truco de envolverse en la bandera (y no precisamente roja), en una idea de nación que el movimiento que diría siempre había desdeñado, todo ello funcionó. Aquel episodio ha venido a mi mente estos días de atrás, viendo como algunos políticos enarbolaban la bandera de la soberanía para oponerse a las medidas de ajuste que parecían imponernos desde el exterior. ¿A qué es gracioso?

No voy a linkar para no dejar en evidencia a nadie, especialmente a algún político bloggero de izquierdas, pero me he desternillado. Pero si voy a reproducir lo que expone. Básicamente se pregunta quién es la Unión Europa, quienes son Merkel y Sarkozy, por personificar, para decidir lo que España tiene que hacer. ¿Dónde queda la soberanía de este país? A buenas horas vienen estos lagrimas de cocodrilo. Cocodrilos que no se preguntaron donde quedaba la soberanía nacional cuando se esforzaban en vaciar de competencias al Gobierno central para alimentar los reinos de taifas particulares. ¿qué donde queda la soberanía? Valiente pregunta para aquellos que jamás se preocuparon de la misma, para aquellos que discutían incluso la existencia de un sujeto político digno de tal atributo (ya se sabe, lo de nación como concepto discutible). La soberanía española en materia económica, fiscal, presupuestaria, de mercados, ha sido laminada desde fuera (Europa) y desde dentro (CCAA). Y los mismos que han sido impulsores de este proceso ahora que no les gusta el devenir de los acontecimientos hablan de soberanía.

Por otro lado, Felipe González, en su comparecencia de esta semana con el grupo parlamentario socialista tiro por elevación, y de un modo mucho más acertado. Quien cuestiona la soberanía española no es la UE, no son los políticos, son pásmense todos, los mercados. Y eso, para el sr. González es inasumible. hay que regular esos mercados que se atreven a cuestionar lo que deciden los políticos, los demiurgos de la soberanía popular. Como decían en un artículo en El País, los políticos deben regular a los mercados antes de que los mercados los regulen a ellos. Vaya drama. O no.

Y es que me parece que menos mal que los políticos se ven amenazados por los mercados, ya que uno de los problemas de nuestras sociedades es que esta tecnoestructura política que nos hemos echado a la espalda no se siente amenazada por nadie. Frente a la amenaza de los mercados sin control están los políticos son control, con regulaciones que se saltan un día si y otro también. La vieja división de poderes no existe para ellos. El legislativo con parlamentarios secuestrados, violando a través de pactos contra el transfuguismo el mandato representativo. El poder judicial mediatizado politicamente a traves del CGPJ y el Tribunal Constitucional totalmente desprestigiado. Eso si, todo ello con mucha regulación, no como los mercados.

De repente, nuestros políticos se enfrentan con fuerzas que no son capaces de manejar, de doblegar. ¿Que quienes son los mercados para decirnos lo que tenemos que hacer? Es más, ¿que quienes son los mercados? Fácil Felipe, los mercados son nuestros acreedores. Y estaría bueno que a un acreedor le vengas a vender motos en términos de soberanía nacional. Los pactos están para ser cumplidos. Y si uno quiere el dinero de otro, lo primero que debe hacer es ofrecerle expectativas de recobro, venderse como una mejor alternativa que la competencia. Si no hemos hecho nuestros deberes vete a invocar soberanías y hablar de regulaciones. Los mercados, el dinero, el capital, como las fuerzas de la naturaleza, no pueden dominarse con discursos. Se gestionan con hechos, por mucho que vayan en contra de nuestra ideología, ¿verdad ZP? Quizás los mercados sean nuestra última esperanza, la de los ciudadanos, frente a la verdadera amenaza, la de nuestros gobernantes.

Por eso, a todos estos políticos que han redescubierto la maravillosa mezcla de soberanía nacional e intervencionismo, en definitiva, a todos estos neosoberanistas, recordarles un chiste que contaban en La vida de los otros.

A la mañana, el camarada secretario general Honecker abre la ventana y dice: “¡Buenos días, sol!” Y el sol contesta: “Buenos días, Erich.” Y a la tarde: “¡Buenos días, sol!” Y el sol contesta: “Buenas tardes, Erich.” A la noche Honecker de nuevo abre la ventana y dice: “¡Buenas noches, sol!” Pero el sol no contesta. El secretario general insiste: “¡Buenas noches, sol!” Entonces el sol dice: “¡Chupame un huevo (Leck mich am Arsch), ahora me fui al Oeste!”

Pues nada, señores neosoberanistas, a regular se ha dicho, a ver si detienen el movimiento terrestre.

En El Blog Salmón | Los que tiran la primera piedra, Menos lobos, Caperucitas Rojas


IC ha sido colaborador habitual en El Blog Salmón y ahora escribe una

columna semanal donde muestra su punto de vista de los asuntos económicos

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