La tasa Tobin entra en vigor: una mala implementación que aleja el ahorro de España

El 16 de enero entra en vigor el impuesto sobre transacciones financieras, comunmente conocido como tasa Tobin. El objetivo anunciado hace ya casi un año por el Gobierno es gravar las compras y ventas de acciones de empresas grandes para así financiar la Seguridad Social.

Como todos los impuestos pueden crear comportamientos en los afectados para evitar este impuesto, aunque sea bastante bajo (0,2% de la operación). Y en esta ocasión la tasa está bastante mal diseñada.

Especulación y ahorro

Aunque no se diga explícitamente, el motivo para poner una tasa específica a la compra y venta de acciones es frenar la especulación. O al menos gravarla. Es decir, usar los impuestos para desincentivar actitudes poco productivas, y ya de paso sacar algo de dinero en el camino.

Sin embargo el diseño del impuesto es completamente erróneo. Este impuesto no afecta a las operaciones intradía. Es decir, la gente que compra y vende acciones en el mismo día no se verá afectado por este impuesto, y en cambio aquellas personas que invierten a largo plazo sí.

Por tanto, esta tasa no afecta a los especuladores puros, aquellos que quieren aprovecharse de los vaivenes rápidos del mercado, y en cambio sí perjudica a los ahorradores a largo plazo que buscan rentabilizar su dinero de una forma mucho más sana.

Inversión en empresas españolas

Por otro lado, este impuesto solo afecta a empresas españolas de gran capitalización bursátil (más de 1.000 millones de euros) independientemente de donde coticen. Es decir, el Gobierno de España está empujando a invertir en empresas extranjeras.

Además, al afectar a la inversión en cualquier empresa española que supere dicha capitalización independientemente de dónde cotice se complica mucho la operativa de liquidación de impuestos

El verdadero objetivo original de Tobin

La propuesta original de Tobin era una tasa para frenar la especulación de divisas y por tanto se centraba en operaciones a corto plazo y únicamente en divisas. Además este impuesto debía operar a nivel global.

Si comparamos esto con lo que se ha aprobado en España, parece diseñado al revés. Se penaliza la inversión a largo plazo y se aplica solo a empresas españolas. Es como si el Gobierno quisiera incentivar el trading intradía en lugar de la inversión seria y además empuja a los ahorradores a irse (aún más) a la renta variable internacional en lugar de a la nacional.

Pero no hay que preocuparse, ya sabemos donde acaba esto. Suecia ya probó este tipo de impuestos y la inversión bajó, la recaudación nunca llegó a lo esperado y acabaron quitando la tasa. Que no digan que no se vio venir.

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