
La Justicia del país europeo avala el despido de una gerente de supermercado al considerar que la conducta podía mejorar artificialmente los resultados y sus posibilidades de cobrar los incentivos.
Un currículum de 27 años en la misma empresa suele ser un chaleco antibalas de titanio, pero no resiste el impacto de la contabilidad creativa. La Corte Suprema de Casación italiana confirmó el despido disciplinario de una gerente de supermercado tras descubrirse que mantenía 340 productos caducados en el inventario. El plan, para qué engañarnos, llegaba cojo de fábrica: no se trataba de un simple descuido logístico, sino de mantener mercancía caducada en el inventario, una conducta que, según los tribunales, aumentaba las posibilidades de alcanzar los objetivos de la tienda y obtener los premios económicos vinculados a ellos.
Los 340 productos caducados que acabaron con una relación laboral de 27 años
La cifra de 340 artículos suena rotunda, pero conviene saber qué mide exactamente la sentencia de la Corte d’Appello de Venecia. La inspección demostró que buena parte de la mercancía había sido retirada de los estantes y acumulada en el almacén. Los productos llevaban meses caducados y seguían figurando en el inventario: de media, habían caducado 140 días antes del inventario de finales de 2022, con algunos casos que alcanzaban los 330 días. Al ser descubiertos el 21 de marzo de 2023, la media ascendía a 220 días desde su caducidad. El riesgo, por tanto, no estaba únicamente en la gestión de los productos, sino también en las cuentas de la compañía, que podía contabilizar como existencias mercancía que ya no era comercializable.
En un giro a la desesperada, la trabajadora alegó que su despido era una represalia encubierta porque se acogía a los permisos de la Ley 104 italiana para cuidar a familiares dependientes. Los jueces descartaron el argumento con los propios datos de la compañía: un 5,2% de la plantilla disfrutaba de esos permisos, incluyendo trabajadores con funciones directivas, y la empresa aportó esos datos para demostrar que no existía una práctica de despido vinculada al uso de estos permisos. El tribunal concluyó que no había quedado acreditado que el despido estuviera relacionado con las cargas familiares de la trabajadora.
Traducido a tu vida laboral: si manipulas las métricas internas de tu empresa para mejorar artificialmente los resultados y aumentar tus posibilidades de cobrar incentivos, el escudo de la antigüedad no basta para impedir un despido disciplinario. En este caso, los tribunales consideraron especialmente relevante la gravedad de la conducta, su reiteración y el puesto de responsabilidad que ocupaba la trabajadora. La resolución de la Corte de Casación confirmó que la reiteración en el incumplimiento de las normas internas había comprometido el vínculo de confianza entre la empresa y la trabajadora. Conservar tus derechos mientras alteras los datos internos de la empresa para aparentar una situación distinta puede tener consecuencias laborales importantes.
Aparentemente, el sistema de auditoría funcionó. Esto es lo que sabemos por la sentencia; lo que no sabemos es cuántos encargados operan hoy bajo una presión similar por llegar a determinados parámetros, porque este caso concreto no permite extraer una estadística general. Si en tu sector también existen sistemas de incentivos vinculados a objetivos, el reloj que importa si hay problemas no es solo el de tus trienios, sino también la huella que dejan en el sistema las operaciones realizadas para cuadrar las cuentas.
Imagen | Roy Broo (vía Pexels)
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