
Marta tiene 23 años y ha abierto su propia pastelería artesanal en Pilar de la Horadada, Alicante
Su historia se ha hecho viral porque enseña la cara menos vistosa de emprender: jornadas interminables, soledad y mucho trabajo invisible
Abrir un negocio desde cero suele contarse desde el escaparate: el local, el producto, la ilusión. Pero detrás hay otra parte bastante menos amable. Según recoge COPE, Marta, la joven pastelera que está detrás de la cuenta de TikTok @laherenciabakery, ha contado en redes cómo está siendo levantar La Herencia Bakery prácticamente sola.
Una pastelería nacida primero como obrador digital
Marta es una joven pastelera y emprendedora española de 23 años. Su proyecto, La Herencia Bakery, es una pastelería artesanal ubicada en Pilar de la Horadada, Alicante. El Ayuntamiento de Pilar de la Horadada recoge el establecimiento en su censo comercial, situado en la calle José Sánchez, nº 8, dentro de la actividad de alimentación.
La historia no empezó con un local abierto al público. Primero fue un obrador digital, un proyecto pensado para encargos y tartas personalizadas. Después, tras meses de esfuerzo, llegó la apertura física del negocio.
En TikTok, Marta ha convertido ese proceso en contenido. No solo enseña dulces. También enseña cansancio, organización, dudas y la carga de trabajo que hay detrás de un pequeño negocio cuando quien lo impulsa está casi en todas las fases.
La frase que resume ese coste personal es contundente: "Empiezo a trabajar a las tres de la madrugada y salgo a las 11 de la noche, esto no es solo ser trabajadora, es dejarle la vida intentando llegar a todo".
"Una de las mayores locuras de mi vida"
La propia Marta define la decisión de abrir su pastelería como "una de las mayores locuras de mi vida". Aun así, también asegura estar "muy feliz" con el resultado.
Su relación con la repostería viene de lejos. Cuenta que su pasión nació en la infancia, viendo programas de cocina y haciendo sus primeros "chapurreos en casa". Con el tiempo fue mejorando la técnica hasta que sus creaciones, según explica, "al final me salían bien".
Esa evolución personal terminó convirtiéndose en un proyecto económico. Y ahí está la clave: lo que empieza como una afición puede acabar siendo una empresa, pero el salto exige algo más que talento. Exige tiempo, dinero, estructura y resistencia.
La doble vida antes de abrir La Herencia Bakery
Antes de que La Herencia Bakery tuviera local físico, Marta llevaba una especie de doble vida laboral.
Por un lado, tenía un trabajo con nómina. Por otro, dedicaba su tiempo a su verdadera pasión: hacer tartas personalizadas por encargo.
El negocio empezó a crecer de la forma más clásica posible, por recomendación. "Uno se lo dijo a otro, otro se lo dijo a otro y otro la lió y todo el pueblo se enteró", relata en uno de sus vídeos más vistos.
Ese boca a boca fue empujando el proyecto hasta convertirlo en algo más grande que una actividad paralela. Primero había demanda. Después llegó la necesidad de dar forma legal y operativa al negocio.
De un obrador legal a una vitrina de dulces
La idea inicial era relativamente sencilla: montar un obrador legal para poder hacer sus tartas. Pero a Marta ese planteamiento le parecía "un poco floja".
El problema es que estaba sola. Y ella misma lo resume así: "Contemplemos la opción de que estoy yo sola. Eso es una locura".
A partir de ahí, el plan fue cambiando. La joven decidió complementar los encargos con una vitrina de dulces para llevar. Es decir, no limitarse a las tartas personalizadas, sino ofrecer también producto diario para quien entrara en la pastelería.
"La idea principal se fue transformando a lo que es La Herencia", explica.
Ahora su negocio combina dos líneas: encargos de tartas y venta de una variedad de productos diarios. La cuenta de Instagram del negocio lo presenta como un espacio de "dulces que crean historias" y también muestra su ubicación en Pilar de la Horadada.
Emprender sola también significa trabajar más de lo razonable
El caso de Marta conecta con una realidad que muchas veces queda fuera del relato amable del emprendimiento: cuando el negocio depende de una sola persona, casi todo acaba pasando por sus manos.
En su caso, eso se traduce en jornadas que empiezan a las tres de la madrugada y terminan a las 11 de la noche. No es solo producir. Es comprar, preparar, hornear, limpiar, vender, atender encargos, gestionar redes, organizar pedidos y pensar el día siguiente.
Por eso su frase ha tenido tanta repercusión: "Esto no es solo ser trabajadora, es dejarle la vida intentando llegar a todo".
La comparación con otros trabajadores de horarios duros aparece en el texto original: Fernando, reponedor, que se levanta a las 4:30h, o Juani, trabajadora de un club de golf, que empieza su jornada a las seis y media. En todos los casos, la misma idea de fondo: hay empleos y negocios que se sostienen sobre horarios que el consumidor apenas ve.
Pese al cansancio, Marta se muestra agradecida por la acogida que ha tenido La Herencia Bakery. Su mensaje para quienes están pensando en emprender no es ingenuo, pero sí optimista.
"Nunca escuches los comentarios negativos de la gente. Intenta hacer un buen plan de empresa, céntrate en ti y en el negocio que estás creando, que se puede con mucho esfuerzo, con muchísimas ganas y con muchísima ilusión".
Imagen: Tiktok de La Herencia Bakery.
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