
La ventanilla del sistema público abre una oportunidad largamente reclamada por las generaciones que encadenaron becas no remuneradas en las últimas décadas
Sin embargo, el rescate del tiempo trabajado en despachos y laboratorios esconde una dura factura económica obligatoria para el solicitante
Alinear los años reales de carrera laboral con los días que figuran en el informe de vida laboral se ha convertido en una carrera de obstáculos para la llamada "generación de los becarios eternos", aquellos profesionales que hoy rozan la madurez y que empezaron su andadura en el mercado encadenando prácticas sin cotizar ni un solo céntimo. Por suerte, el ministerio ha movido ficha para intentar enmendar este agujero histórico. Según recoge la sección económica de El Economista, la Administración Central permite ya recuperar hasta un máximo de cinco años (ni más ni menos que 1.825 días) de cotización a todos aquellos antiguos alumnos universitarios y de formación profesional que realizaran prácticas con anterioridad a 2024.
La medida se presenta como un hito social, pero el diablo, como de costumbre, habita en los detalles de la letra pequeña.
Un peaje de oficina para rellenar la hucha de la jubilación.
El requisito del convenio especial
Aquí es donde el idilio con el boletín oficial del Estado se topa de bruces con la realidad contable. El reconocimiento de este tiempo no se ejecuta de forma automática ni gratuita en el sistema: para consolidar esos años de cara a la futura jubilación, el afectado tiene la obligación de suscribir un convenio especial con la Tesorería General de la Seguridad Social. Este trámite exige aportar la documentación que acredite la realización de aquellas tareas formativas (un auténtico ejercicio de arqueología documental para quien hiciera prácticas en los años noventa o principios de los dos mil) para que la administración calcule el coste del rescate.
La gran pregunta que deja botando este mecanismo es… ¿Cuánto le va a costar la broma al ciudadano? Pues una cantidad considerable (y con razón). La cuota mensual a abonar se calcula aplicando el coeficiente de cotización general sobre la base mínima del grupo de cotización correspondiente al año en que se realizaron las prácticas, lo que obliga a los damnificados a rascarse el bolsillo desembolsando miles de euros de golpe si desean recuperar el lustro completo.
¿Hay rebaja para las prácticas obligatorias?
Nos explicamos. El hachazo económico no golpea a todos por igual debido a un matiz fundamental introducido en las últimas revisiones de la norma. La legislación traza una línea divisoria entre las prácticas extracurriculares (voluntarias) y las curriculares, es decir, aquellas que formaban parte obligatoria del plan de estudios para obtener el título académico. Para estas últimas, la Seguridad Social aplica una bonificación sustancial en la cuota del convenio que reduce la factura final, aliviando el desembolso de quienes se vieron forzados a trabajar gratis para poder graduarse.
Haciendo números gordos, si para un antiguo becario de los años dos mil recuperar un año de prácticas extracurriculares puede suponer una factura de cerca de 1.200 a 1.500 euros de vellón a pagar de su propio bolsillo, los alumnos de prácticas obligatorias ven recortado ese peaje de forma notable. De ahí el empeño de los sindicatos por exigir que se clarificara esta distinción antes de que venciesen los plazos de solicitud.
La letra pequeña de la Orden ISM/386/2024
Si acudimos al redactado de la Orden ISM/386/2024, de 29 de abril, que regula este convenio especial, se comprueba que el Gobierno se ha visto forzado a flexibilizar los plazos iniciales ante el varapalo de las quejas por el elevado coste del invento. La normativa permite ahora fraccionar el pago de las cuotas resultantes para aliviar la asfixia financiera de los solicitantes, concediendo plazos ampliados que facilitan que el pago de la deuda con el erario público no suponga una ruina inmediata en la economía doméstica del trabajador.
El incentivo, de todos modos, sigue valiendo la pena si se mira de reojo el calendario de jubilación. Recuperar cinco años de historial puede suponer para muchísimos asalariados la diferencia entre jubilarse a la edad ordinaria con el 100% de la base reguladora o verse abocados a prolongar su vida laboral en la oficina durante años para esquivar los coeficientes reductores que penalizan el retiro anticipado.
El coste de los parches retroactivos
Como ya hemos desgranado de manera recurrente en las páginas de El Blog Salmón al analizar las reformas del sistema público de pensiones, subsanar los errores de la desregulación laboral del pasado mediante copagos a toro pasado es una fórmula pintoresca que carga la factura sobre la víctima del sistema. Lo que sobre el papel se anunció a bombo y platillo como una concesión histórica termina traduciéndose en un trámite farragoso donde el antiguo becario debe financiar de su propio bolsillo la seguridad social que las empresas y las instituciones se ahorraron en su día. Mientras las oficinas de la Tesorería se preparan para avalanchas de solicitudes en las próximas semanas, queda botando la duda de cuántos trabajadores tendrán la liquidez necesaria para rescatar el tiempo que el mercado les robó en su juventud.
Imágenes | Youtube (Warner Bros. Pictures España)
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