La subida del SMI ha terminado destrozando el mercado laboral

El año pasado asistimos a un hecho histórico. El Gobierno del PSOE, mediante el Real Decreto Ley 1462/2018, disparó un 22,3% el salario mínimo interprofesional (SMI) en 2019, pasando de 735,90 euros brutos mensuales en 14 pagas a 900 euros.

La retórica que hay detrás de esta medida es que aquellos trabajadores con salarios bajos, gracias a un impulso del salario mínimo legal, se verían beneficiados en un incremento de sus nóminas.

En su momento, el Gobierno comentó que el número de personas beneficiados por la subida del SMI ascendia a cerca de 2.500.000 de trabajadores: 1,3 millones personas trabajadoras del régimen general sin sistemas especiales; entre 750.000 y 800.000 del sistema especial agrario y 400.000 personas del sistema especial de empleadas de hogar.

¿Pero qué ha pasado desde entonces? ¿Hemos visto resultados positivos en el mercado laboral?

El PSOE y su capacidad de destrozar el mercado laboral en un año

El problema sigue siendo una percepción errónea de lo que verdaderamente representa el salario mínimo que establece un Gobierno. El Gobierno no impulsa los salarios mediante esta ley sino que establece un mínimo por el cual un trabajador puede incorporarse en el mercado laboral legalmente. Al fin y al cabo se trata de establecer una ley de precios mínimos sobre un factor de producción.

Para que un trabajador sea contratado debe ser rentable para la empresa de acuerdo a sus niveles de productividad. Si la productividad es inferior al salario percibido, no tiene sentido la contratación pues esas pérdidas irían contra el capital de la empresa hasta finalmente su desaparición.

Por lo tanto, el hecho de fijar un salario mínimo significa imponer una productividad mínima. En consecuencia, aquellos trabajadores menos productivos son los principales perjudicados ante una subida del SMI.

A modo de ejemplo, podemos ver cómo los datos del mercado laboral no están siendo buenos en el año en curso. Si bien la desaceleración es un hecho durante este ejercicio, no justifica plenamente la congelación de la caída del desempleo.

Vayamos a los datos... En las variaciones anteriores la caída del desempleo se encontraba alrededor de por encima de los 300.000 desempleados. Sin lugar a dudas, buenos datos en términos dinámicos aunque partiendo de tasas de desempleo elevadas. En 2018, la caída no fue tanto... 221.000 desempleados. Pero este año, únicamente 55.000, el desempleo sólo ha caído un 1,68% en el interanual de noviembre, cuando anteriormente veíamos tasas de más del 8%.

Muchos pensarán que estos datos están plenamente justificados a raíz de la desaceleración que vive la economía española y no hay que vincularnos al SMI.

No obstante, pensemos que en 2013 la economía española afrontó a una caída del 1,3% en el PIB. En ese mismo ejercicio, tanto en términos absolutos como en términos relativos, el mercado laboral fue mejor que el actual año con una caída 98.909 desempleados o el 2,02% frente al noviembre de 2013.

Por lo tanto, si previsiblemente cerraremos el año en un 2% de crecimiento, no existe justificación plausible a unos datos dinámicos del mercado laboral peores frente a esos datos de un año en recesión.

Los trabajadores menos protegidos los grandes perjudicados

Hace un año publicamos el artículo "La subida del SMI, mala noticia para jóvenes e inmigrantes". Señalamos quiénes serían los potenciales perjudicados de la decisión del Gobierno socialista. En términos ge reales, el salario mínimo ha perjudicado claramente a los trabajadores menos productivos, con menor cualificación técnica y más vulnerables, porque impide que sean rentables para su contratación.

Es más, en las filas socialistas ya reconocen el problema. El propio secretario de Estado de Seguridad Social, Octavio Granado, ha asumido que la subida del SMI a principio de año está originando algunos problemas en sectores vulnerables como el empleo doméstico o la agricultura.

Se puede apreciar claramente en el sector de la agricultura, un sector de menor productividad relativa, cómo ha impactado esta medida. Con los datos de noviembre en mano, vemos una desaceleración el ritmo de desempleo... Y lo peor de todo, frente a noviembre pasado el desempleo ha caído solo el 1,05%, pasando de 149.163 desempleados a 147.600.

Los extranjeros tienden a ser un colectivo de menor productividad. Pues bien, en noviembre de 2018 nos encontrábamos con 401.837 desempleados extranjeros y en noviembre de este año es de 403.848. Sí, el desempleo en los extranjeros ha subido.

El desempleo también ha subido en los jóvenes menores de 25 años que son otro de los colectivos fruto de su baja productividad.

En noviembre de 2018, el paro registrado por los menores de 25 años era de 264.590 desempleado representando sobre el total de desempleados el 8,1%. Un año después los jóvenes desempleados han subido hasta los 265.598, y ahora representan el 8,3% de los desempleados mercado laboral.

En definitiva, el PSOE lo ha vuelto a demostrar... Si los Gobiernos del PSOE abandonaron los Gobiernos con un desempleo de más del 22%, con solo un año al frente, han sido capaces de generar un punto de inflexión a los positivos datos dinámicos que habíamos presenciado en los últimos años.

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