Pagar por la cara, la solución al fraude bancario que llega con polémica

El mundo ha cambiado vertiginosamente en los últimos diez años. ¿Quién iba a imaginar en 2005 que acabaríamos haciendo nuestras compras a través del teléfono móvil? Los visionarios seguramente lo veían venir, pero los ciudadanos de a pie desde luego no lo hubiéramos creído, pero lo cierto es que el smartphone, la tablet, el reloj inteligente, las gafas de realidad y un múltiple etcétera ya están aquí, y es debemos adaptar el entorno a su presencia.

¿Qué significa esto? Que puede haber métodos que se hayan quedado obsoletos en la era digital o que, debido a las características de estos aparatos, sean inseguros. Por ello, MasterCard -líder del mercado de tarjetas de crédito junto con VISA- propone volver a los orígenes y ha creado una ‘Identitiy Check’, una solución tecnológica que permite reconocer a los propietarios de las tarjetas de crédito a través de su huella dactilar en los nuevos dispositivos tecnológicos.

El sistema estará disponible a mediados de 2016 para las instituciones financieras de Estados Unidos y todavía no se sabe cuándo llegará al resto de países. Según la compañía de tarjetas de crédito, la huella dactilar es la forma más segura para evitar suplantación de identidad por el móvil y, además, es la solución perfecta al olvido de contraseñas que normalmente solemos sufrir.

Según MasterCard, el 53% de los compradores online olvidan sus contraseñas más importantes al menos una vez a la semana, lo que les hace perder 10 minutos de media en reestrablecerlas, lo que les lleve a abandonar este sistema de compra, pues consideran que al final acaban perdiendo el mismo tiempo que si se acercan a una tienda física. Además, la mayoría de personas consultadas por la firma financiera prefieren algo más cómodo que una contraseña para identificarse.

Lo próximo: el pago por la cara

Pero la intención de MasterCard va más allá del pago con la huella dactilar. La idea es que dentro de poco podamos cerrar nuestras transacciones online ‘por la cara’. Es decir, utilizando nuestro rostro mediante un selfie que nos sacaríamos cada vez que fuésemos a concluir una compra y un programa de reconocimiento facial.

Porque al final, la huella dactilar no es tan segura como parece, y algunos ya han visto futuro a esto del pago por la cara. Y precisamente en España. La firma alicantina Facephi ha desarrollado un software de reconocimiento facial para evitar suplantación de identidad en el sector financiero, el cual ya están implantando algunos bancos, pero de América Latina.

Pero hay mucho más. Yahoo adquirió hace dos años IQ Enginess, una start-up dedicada a ofrecer servicios de reconocimiento facial a compañías como Best Buy o Tesco y que Yahoo incorporó a Flickr para mejorar sus servicios de búsqueda.

Las empresas están viendo oportunidades de negocio en este sector, pues son conscientes de que el futuro de cualquier tipo de gestión pasa por los nuevos dispositivos tecnológicos, los cuales nos han acercado entre nosotros, han borrado las barreras físicas y nos han puesto todo un mundo de oportunidades en nuestras manos. Pero también nos han hecho más vulnerables.

No obstante, no va a ser fácil su irrupción. Algunos gobiernos ya han puesto pegas a estos sistemas, pues en algunos países europeos y en Estados Unidos ya se han expresado quejas alegando que estos sistemas amenazan la privacidad de los usuarios. El debate está servido.

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