Las telefónicas, a pagar más impuestos

Ante el anuncio de que Televisión Española dejaría de mostrar anuncios publicitarios, posiblemente en otoño, la primera pregunta que surge es cómo se va a financiar la televisión pública. La fórmula del déficit ya se abandonó hace pocos años por lo insostenible que es y la financiación directa de otros países se antoja complicada (crear un cuerpo que cobre casa por casa según si tienen televisión o no). Por tanto sólo queda una opción y es que salga de los Presupuestos Generales del Estado.

Pero no. Se ha decidido crear un impuesto especial para financiar la televisión pública. Y este impuesto estará aplicado a los operadores telefónicos, que verán como se incrementa su presión fiscal. Concretamente el 0,9% de sus ingresos irán a RTVE. A esto hay que sumarle otros impuestos especiales que ya soportan, como la Ley de Conservación de Datos, el Servicio Universal el canon del espacio radioeléctrico (sólo para los operadores de móviles), la tasa municipal de dominio público y el mantenimiento de la CMT. Y en el fondo, estos operadores tienen poco que ver con el sector de la televisión, así que, ¿por qué cargarles a ellos el muerto?

En mi opinión, aquí lo que se está buscando es que un sector subvencione a otro. Por un lado los operadores de televisión han visto como sus ingresos publicitarios se han reducido, y mucho, y la solución que ha visto el Gobierno es eliminar la publicidad de RTVE para que haya más pastel a repartir. Y la financiación de RTVE pasa a otro sector, vía impuesto sobre sus ingresos (y no sobre sus beneficios). Lo cual en la práctica significa que las telefónicas subvencionan a las empresas privadas de televisión. Como son unas empresas boyantes, se intenta exprimir la gallina de los huevos de oro.

Sin embargo, en mi opinión, habría que planteárselo de otra forma. Se me ocurren varias opciones. La primera opción sería que fueran las televisiones privadas las que subvencionaran la pública. Claro que eso no agradaría a quien se quiere contentar con esta medida. La segunda sería que desapareciera la televisión pública, puesto que realmente hace programas muy parecidos a las televisiones privadas y para esta función realmente no hace falta. La tercera sería que la financiación saliera de los PGE, y que si hay que subir los impuestos porque no hay dinero, pues que fuera una subida general y no en un sector particular que no tiene una relación muy directa. Porque esta decisión es tan arbitraria como subir los impuesto un 0,9% a todos los funcionarios públicos de España (incluidos los políticos) para financiar RTVE, lo cual seguro que no les haría mucha gracia.

Por cierto, ¿Y que será de las televisiones públicas autonómicas y municipales?

Vía | El País
Vía | Benidorm Town

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