El sistema marginalista de fijación de precios eléctricos, a debate

A principios de mes, debido a la ola de frío, los precios eléctricos se dispararon en España hasta tocar el récord de toda su historia, con 94,99 €/MWh de media el día 8 de enero y con un máximo diario de 114,89 €/MWh. Inmediatamente se empezó a debatir con mucha superfialidad cómo bajar los precios, y se habló desde nacionalizar eléctricas (desde Unidas Podemos), hasta rebajar el IVA en la factura eléctrica (desde sectores más a la derecha).

Pero también se inició un debate que es bastante interesante sobre si la forma marginalista de fijar precios en el mercado mayorista (que luego tiene un impacto en los precios del consumidor) es el mecanismo adecuado para fijar los precios.

¿Cómo funciona la fijación de precios?

Simplificando y resumiendo, por un lado se pone la demanda y por otro la oferta. La oferta se ordena por precios hasta que casa con la demanda, y a todos se les paga por el precio último. A este sistema se le denomina marginalista.

Pongamos un ejemplo completamente ficticio: a una hora determinada hay una demanda de 20.000 MW. Y tenemos ofertando la energía nuclear, 7.000 MW a precio cero. Eólica, 12.000 MW a precio también cero. Luego vienen los ciclos combinados (gas), 10.000 MW a precio 40 €/MWh. Y por último carbón, 8.000 MW a precio 60 €/MWh. Al casar la oferta saldrían los 7.000 MW de la nuclear, los 12.000 MW de la eólica y solo 1.000 MW de ciclo combinado, el carbón se queda fuera. Pero a todos se les paga el precio de casación, 40 €/MW.

Es por ello que al sistema se le denomina marginalista, porque a todos se les paga el precio marginal de casar la oferta y la demanda, independientemente de lo ofertado.

El sistema parece tener un fallo muy obvio: a los que han ofertado barato se les paga más de lo que han pedido, luego a primera vista parece ineficiente. Sin embargo esto no es de todo correcto.

La realidad de este sistema de fijación de precios

El sistema marginalista no es un "invento" español, lo usan todos los países de la OCDE. Y los pocos países que pagan por lo ofertado ("pay as bid") no obtienen resultados muy distintos. ¿Dónde está el truco? En el comportamiento de los ofertantes.

En un sistema marginalista hay varios operadores que ofertan a precio cero o casi cero: la nuclear, la eólica, la solar fotovoltaica... Y no es porque no quieran ganar dinero sino porque prácticamente todos sus costes son fijos, no variables.

Los costes de estas tecnologías son básicamente la amortización de la infraestructura y el personal necesario para que funcione. En cambio en una central de ciclo combinado o carbón hay un coste variable que es el coste del combustible (y el precio de las emisiones de CO2). La oferta de estas centrales será siempre superior a sus costes variables.

En un sistema marginalista los que tienen pocos costes variables simplemente ofertan a precio muy bajo porque quieren entrar, les da igual el precio que se acabe fijando. En cambio una central con combustible nunca ofertará por debajo de sus costes variables porque perdería más dinero que estando parada.

Si se cambia el sistema de fijación de precios por un "pay as bid" la estrategia de los ofertantes cambiará. Ya no habrá ofertas a precio cero sino al precio que creen que podrían ganar y la experiencia dice que sale más o menos lo mismo pero añade complejidad. Y si se fijan precios de referencia por tipo de tecnología se destruyen los incentivos de eficiencia del mercado marginalista.

El gráfico de enero no es tan malo

A principios de enero se habló mucho de los precios de la electricidad porque se dispararon. Hubo una situación de tormenta perfecta: por un lado poco viento y muchas nubes, con lo que la eólica y fotovoltaica no entraron; por otro mucho frío, con lo que la demanda de electricidad se disparó; y por último mucho frío en todo el hemisferio norte, con lo que el precio del gas subió mucho (que además se sumó a problemas puntuales de suministro de gas desde Argelia), que es lo que estaba fijando el precio de la electricidad en España.

Sin embargo una vez pasado el pico de principios de enero los precios bajaron, llegando el pasado fin de semana a precios realmente bajos: 27,5 €/MW el sábado 23.

Fuente: OMIE

El sistema marginalista también presiona los precios a la baja cuando hay mucha producción nuclear y renovable pero esto no suele comentarse tanto como los picos. Al final el recibo de de la luz de enero no va a ser tan alto como se llegó a decir.

Dudas sobre el futuro del sistema

Sin embargo el futuro del sistema de fijación de precios marginalista puede estar en entredicho. El sistema se creó cuando no había tantas renovables y los que ofertaban a precio cero eran las nucleares y la hidráulica. Al final los precios se fijaban por las centrales más eficientes de gas, carbón y fuel, dependiendo de la demanda.

Pero cada vez hay más renovables en el mercado, que ofertan a precio cero y puede llegar un momento en el que a lo largo del día tengamos muchos precio cero (o incluso negativo, porque a alguna central le venga bien seguir funcionando en lugar de parar) y luego picos cuando tenga que entrar alguna de ciclo combinado. Y entonces, y solo entonces, quizá tenga más sentido un sistema "pay as bid" para evitar este diente de sierra o incluso precios tan bajos que no den viabilidad a los productores (aunque realmente esto no pasaría, los ofertantes modificarían su forma de pujar).

Lo que está claro es que este mercado hay muchos estudios, ejemplos y soluciones y las consignas fáciles que se dan desde algunos ámbitos para reducir el precio de la electricidad no tienen mucho sentido. Eliminar el sistema marginalista de un plumazo no va a evitar que haya periodos de precios altos y nacionalizar empresas no es una solución mágica.

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