Todo es "low-cost", hasta el tabaco

En un mundo en el que cada vez hay más productos y servicios low-cost, el tabaco no podía ser una excepción. Desde hace ya unos años han comenzado a surgir varias marcas en el mercado orientadas a cubrir un importante nicho de consumidores altamente sensibles al precio... y es normal, porque un fumador que compra una cajetilla de Fortuna al día se gastará en 10 años unos 9.200 euros (y eso suponiendo que los incrementos de precio sean iguales a la inflación, cosa muy poco probable). Un ahorro de un 40% da para unas buenas vacaciones... aunque sea cada 10 años.

Estas marcas (Elixyr, American Jean’s, Vantage, Excite, etc.) cuyo precio es inferior a 1,60 euros, han incrementado su participación en el mercado nacional en un 42% en los cuatro primeros meses del año, llegando así al 13,2% de cuota en España. Este increíble crecimiento está provocando que Altadis y Philip Morris (quienes también han lanzado sus marcas a bajo precio: Ducados Rubio, Basic y Next) estén reclamando al Estado un impuesto mínimo para que así no sea rentable vender cajetillas de tabaco por debajo de los 2,20 euros. Pero lo más curioso es que lo argumentan diciendo que estas marcas low-cost fomentan el consumo entre los jóvenes... este es uno de los ejemplos de intento de utilización del Marketing Social más asqueroso que he visto. Pero el tema es complejo, porque si se establece un impuesto mínimo superior al que estas marcas low-cost están pagando supondría un incremento de ingresos para el Estado, y claro, con la genial excusa de reducir el consumo entre los jóvenes podría dar resultado... tan sólo habrá que ver lo bien que se mueven los lobbies del sector. Esperemos que esto no se convierta en una regulación al libre mercado más.

Aún así, creo que lo más complejo del tema es que el fumador no es un consumidor “normal” en sí, ya que el tabaco es una droga, y por este motivo la satisfacción de su necesidad es fumar algo (no hay más que ver que cuando alguno está sin fumar durante un buen rato se fuma lo que le den), es decir, el “producto básico” es satisfacer el mono. Juntando esto con lo complicado que se le está poniendo al sector hacer publicidad, la sustitución de la marca es mucho más sencilla.

Via | El Mundo

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