
Tras descartar una avería, el técnico comprobó que los cortes se debían a una configuración errónea de la potencia contratada en la factura eléctrica
Un vecino del Campo de la Verdad, en Córdoba, sufrió hasta cinco apagones consecutivos en un solo domingo cada vez que intentaba poner en marcha el aire acondicionado, según se hacen eco en COPE Córdoba. Tras realizar un diagnóstico exhaustivo comprobando el cuadro eléctrico, la corriente de arranque del compresor, la sección de los cables y descartar fugas a tierra, el electricista Javier —divulgador en TikTok bajo el perfil @elapagon— pidió la última factura para resolver el enigma.
Al revisar la documentación del cliente, el técnico descubrió que el usuario tenía contratada una potencia en horario valle 1.000 vatios inferior a la del horario punta. Esta descompensación provocaba que, al llegar el fin de semana —periodo catalogado como horario valle durante las 24 horas del día—, el contador cortara el suministro de forma automática en cuanto la familia encendía el climatizador. Esta clase de configuraciones defectuosas suele tener su origen en campañas agresivas de telemarketing donde las comercializadoras prometen un ahorro aparente reduciendo la potencia en periodo valle (P2).
Los agentes comerciales omiten intencionadamente que la franja valle abarca el 51% de todas las horas de un año, incluyendo no solo las madrugadas laborables, sino los sábados, domingos y festivos nacionales completos, como recoge el desglose regulatorio de tramos horarios de la CNMC. El cliente acepta la propuesta pensando que la limitación solo afectará a las horas nocturnas y descubre el engaño al intentar conectar electrodomésticos de gran consumo durante el fin de semana.
El origen del problema permaneció oculto hasta que la distribuidora sustituyó el antiguo equipo analógico por un contador digital de telegestión en el mes de mayo. A diferencia de los dispositivos tradicionales, los contadores modernos integran un Interruptor de Control de Potencia (ICP) electrónico de máxima precisión que aplica las curvas de disparo de la norma UNE 20317, según detalló el profesional en su análisis técnico sobre contadores de telegestión. Aunque el cliente llevase años con un contrato descompensado sin notarlo, la instalación del nuevo chip eliminó la tolerancia térmica antigua y provocó que el suministro saltara al instante al rebasar el límite fijado.
La intervención en Córdoba demuestra que el trabajo del electricista actual exige auditar la facturación con el mismo rigor que las protecciones del cuadro eléctrico. Javier tuvo que descifrar por qué las fallas ocurrían únicamente los domingos tras descartar fugas de aislamiento o picos anómalos de arranque en el motor. Como explicó el propio profesional al resolver el caso: "le pedí la última factura de la luz y descubrí que tenía contratada distinta potencia por horario". Su diagnóstico confirmó que la causa no residía en una avería del electrodoméstico, sino en la letra pequeña del contrato.
Errores garrafales en la contratación del suministro
La opacidad del mercado energético provoca despistes contractuales extremos que dejan viviendas casi inhabilitadas. En los debates sectoriales generados por este caso, profesionales de la electricidad recuerdan episodios donde comercializadoras cometieron la negligencia de fijar 330 W en periodo valle en lugar de 3.300 W por olvidar un cero, provocando que la luz saltara al encender simples bombillas halógenas, según se advierte en los testimonios divulgados por el electricista cordobés. Estos errores demuestran que reducir drásticamente la potencia en horario valle es un pésimo consejo profesional que compromete la operatividad de la vivienda durante más de la mitad del año.
El problema detectado en Córdoba refleja un desconocimiento tarifario generalizado en todo el territorio nacional. Según los datos oficiales publicados en el Panel de Hogares de la CNMC sobre potencia contratada, el 63% de los hogares en España paga por 1,11 kW de más en horas punta, mientras que el 67% mantiene un exceso de 1,6 kW en horas valle. A pesar de que la ley permite contratar potencias diferenciadas según el tramo horario desde el año 2021, únicamente el 2,5% de los usuarios ha realizado este ajuste de manera consciente, de acuerdo con las estadísticas del mercado doméstico español.
El coste regulatorio de corregir la potencia
Cuando el usuario intenta rectificar este desajuste para igualar ambos tramos, debe asumir peajes y trámites regulados por la normativa vigente. Subir la potencia contratada obliga a pagar a la distribuidora los derechos de acceso y extensión correspondientes por cada kW incrementado, a los que se suman 9,04 euros más IVA en concepto de derechos de enganche, según especifica la guía sobre facturación eléctrica de la CNMC. Además, si la cifra solicitada supera el límite fijado en la documentación original de la vivienda, el cliente deberá abonar la expedición de un nuevo Boletín Eléctrico (CIE) elaborado por un instalador autorizado.
Imagen | Pixalbay (vía Pexels)
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