La amenaza de Bruselas a EEUU de estrechar aún más sus lazos económicos con la India es real. El crecimiento del comercio India-UE ha aumentado un 300 % en las últimas dos décadas

Sergio Delgado

Las relaciones entre EEUU y la UE van camino de parecerse a un matrimonio de conveniencia obligado a entenderse en medio de un ambiente tóxico.

Y es que, de todos es sabido que ambas partes atraviesan un momento de tensión contenida desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.

Las advertencias lanzadas desde Washington sobre posibles medidas comerciales, unidas al endurecimiento del discurso proteccionista o la ansiada anexión de Groenlandia, están llevando a Bruselas a mover ficha con una estrategia que no busca el choque directo, pero sí marcar distancias.

La Comisión Europea ha optado por reforzar su autonomía económica y diversificar alianzas en un contexto internacional cada vez más volátil.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha elevado el tono con una advertencia medida pero clara. Durante su intervención en el Foro Económico Mundial de Davos, dejó entrever que Europa está preparada para reducir su dependencia de Estados Unidos si la relación transatlántica se deteriora.

No habló de represalias, pero sí de alternativas. Y la más relevante de ellas es India, un socio estratégico cuyo peso económico no ha dejado de crecer en las dos últimas décadas.

Bruselas mira a la India como socio estratégico

Von der Leyen confirmó en Davos que la Unión Europea está a punto de cerrar un acuerdo comercial de gran alcance con la India, con el objetivo de crear un mercado conjunto de casi 2.000 millones de personas.

Un movimiento que se suma al reciente pacto con Mercosur y que forma parte de una estrategia más amplia para reforzar la posición europea en los grandes ejes del comercio mundial.

La presidenta comunitaria subrayó que el viaje que realizará a la India en los próximos días servirá para avanzar en un acuerdo que, aunque todavía requiere ajustes técnicos, avanza en una dirección clara.

Bruselas busca una apertura real del mercado indio a los productos europeos y, al mismo tiempo, ofrecer reciprocidad. El mensaje implícito es evidente: Europa tiene alternativas si Washington endurece su política comercial.

Un comercio bilateral que no deja de crecer

Los datos respaldan esta estrategia. Según el informe European Union – India Trade Updates de febrero de 2025, el comercio total entre la Unión Europea y la India se ha multiplicado por más de tres en los últimos veinte años.

Solo en 2023, las exportaciones europeas al mundo alcanzaron los 6,9 billones de dólares, mientras que las importaciones se situaron en 6,8 billones.

En el caso concreto de la India, la UE exportó bienes por valor de 431.000 millones de dólares e importó 672.000 millones. La India se consolidó como el undécimo socio exportador de la UE y el noveno proveedor, con cuotas del 1,9 % y el 2,6 % respectivamente.

Entre 2018 y 2023, las exportaciones europeas hacia el país asiático crecieron un 21 %, mientras que las exportaciones indias hacia Europa se dispararon un 71 %.

Los sectores con mayor potencial de intercambio reflejan una relación cada vez más diversificada. Desde Europa destacan el oro, los productos químicos orgánicos y la aeronáutica, con un potencial de 77.000 millones de euros.

Desde la India, los principales flujos se concentran en diamantes, productos farmacéuticos y teléfonos móviles, con un volumen estimado de 63.530 millones de euros.

Servicios e inversión, los otros pilares del acercamiento

Más allá del comercio de bienes, el intercambio de servicios entre ambas economías ha adquirido una relevancia creciente.

En 2023, las exportaciones europeas de servicios alcanzaron los 1,34 billones de euros, mientras que las importaciones sumaron 1,17 billones. En el caso concreto de la relación con la India, las exportaciones europeas ascendieron a 310.800 millones de euros, frente a importaciones de 164.100 millones.

Los servicios informáticos, las telecomunicaciones, el transporte, los servicios empresariales y la propiedad intelectual concentran buena parte de este flujo.

Aun así, persisten diferencias regulatorias. El índice de restricción del comercio de servicios sitúa a la UE en un rango de entre 0,15 y 0,27, mientras que la India alcanza un 0,44, reflejo de un mercado más cerrado que Bruselas quiere contribuir a liberalizar.

Inversiones cruzadas y peso industrial

La relación económica se consolida también a través de la inversión directa. Desde el año 2000, la inversión europea en la India supera los 88.000 millones de euros, con un crecimiento del 60 % solo entre 2018 y 2023.

Más de 4.500 empresas europeas operan actualmente en territorio indio, especialmente en sectores como servicios, automoción, infraestructuras y tecnología.

Por su parte, la inversión india en Europa supera los 40.000 millones de dólares. Alemania, Francia y Países Bajos concentran buena parte de ese capital, con más de 200 empresas indias instaladas en cada uno de estos países. Solo en Países Bajos, la inversión acumulada asciende a 24.600 millones de dólares, consolidando al país como uno de los principales destinos europeos para el capital indio.

Energía, construcción y un horizonte compartido

El potencial de cooperación se amplía en ámbitos estratégicos como la energía y la construcción. India ha incrementado de forma notable su capacidad renovable, superando los 205 gigavatios en 2024, con un crecimiento especialmente intenso en solar y eólica. El país se ha comprometido a alcanzar los 500 gigavatios de energía no fósil en 2030 y la neutralidad climática en 2070, objetivos alineados con la agenda verde europea.

El sector de la construcción refuerza esta convergencia. Con una aportación prevista de un billón de dólares al PIB en 2030 y una urbanización en rápido avance, India se perfila como uno de los mayores mercados del mundo para infraestructuras, transporte y desarrollo urbano. La presencia europea en este ámbito no ha dejado de crecer desde comienzos de siglo.

Aunque las importaciones de EEUU a UE son casi 5 veces mayores que de la India a UE, Bruselas parece cansada de la volatilidad de Trump. Y llamar a la puerta de otros países, podría perjudicar seriamente al país de las barras y estrellas.

Imágenes | Trebeki, Pixabay

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