Bienvenido Mr. Marshall, ¿cuánto nos dejas?

Esto es lo que estaba pensando cuándo vi la reunión la semana pasada entre el presidente de Estados Unidos y el nuevo presidente de Francia. Como son políticos del mismo color, se ha dicho, no sólo que tendrían mucho de que hablar, pero que también tendrían mucho con que estar de acuerdo. Esta impresión se reforzó cuando vi el acuerdo entre los dos de que Europa tiene que preocuparse por las cuentas públicas, lo que ellos llaman la austeridad, pero que también debe preocuparse por el crecimiento. La terminología está muy bien elegida, ¡quién no preferiría elegir el crecimiento sobre la austeridad!

El problema es que, cuando los políticos de ese color hablan de elegir el crecimiento, lo que quieren decir es que quieren más gasto público y, a falta de ver el anuncio de las nuevas políticas económicas del Sr. Hollande, se espera que por ahí van los tiros. ¿Quién sabe? A ver si el Sr. Hollande ha encontrado una fórmula nueva para ir por el crecimiento en vez de por la austeridad sin mas gasto público, más déficit estatal y más deuda pública. Estoy ansioso, y muy abierto, pero lo dudo.

Lo que olvidan o ignoran los que eligen el ‘crecimiento’ sobre la ‘austeridad’ es que sus intentos anteriores han fracasado y, aún más, olvidan o ignoran que, tarde o temprano, no hay alternativa a seguir el camino ortodoxo. Peor, muchos ni admiten el camino que han tomado hasta ahora, el de gastar y gastar, es decir, el de ‘crecimiento’, que no nos ha dado ‘crecimiento’ pero si nos ha dado déficits y deudas que algunos países ya no pueden financiar.

Olvidan o ignoran que los déficits y las deudas hay que financiarlas, es decir que hay que encontrar a entidades y personas que estén dispuestas a prestar. Con las políticas económicas actuales, y las que prometen, habrá cada vez menos de estos y los costos financieros subirán cada vez más para compensar el aumentado riesgo.

Estos desarrollos no son los mercados financieros despiadados aprovechándose de la debilidad actual como muchos piensan, son gente con dinero que no tienen confianza que sus deudas se devuelvan o que les exigan descuentos en lo que les devuelven, como pasó con Grecia.

Por eso, si el Presidente Obama quiere que Europa elija el crecimiento sobre la austeridad, que ayude a financiar los aumentados déficits y deudas, ya que los mercados no lo van a hacer sin límite. Bienvenido Mr. Obama, ¿cuánto nos dejas?

Vía | Público y Financial Times (los dos en inglés)
En El Blog Salmón | ¿Podrá Hollande detener la austeridad y dar un giro al declive económico europeo? y La propuesta de Richard Koo para la recesión de balance española
Imagen | bethcanphoto

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