Un delineante es despedido porque la IA hacía su trabajo un 80% más barato: la justicia empieza a fallar en contra en estos casos y declara el despido improcedente

Juez Da Razon Empleado Sustituido Por Ia
  • La sentencia es clara: no niega que la automatización pueda justificar cambios de plantilla, pero exige demostrar que la causa alegada es real y suficiente.

  • Un estudio del Foro Económico Mundial prevé la desaparición o desplazamiento de 92 millones de trabajos hasta 2030, pero también la creación de 170 millones.

Sergio Delgado

Tarde o temprano tenía que llegar y ya lo ha hecho. La inteligencia artificial está llegando a los tribunales españoles y, de momento, parece estar perdiendo contra los empleados a los que está quitando empleo.

El Tribunal de Instancia de Bilbao ha declarado improcedente el despido de un delineante mecánico cuya empresa argumentó, entre otras razones, que las nuevas tecnologías permitían realizar buena parte de su trabajo con un coste más de un 80% inferior.

La sentencia es clara: no niega que la automatización pueda justificar cambios de plantilla, pero exige demostrar que la causa alegada es real y suficiente.

El trabajador fue despedido el 31 de octubre de 2025 por causas económicas, productivas, técnicas y organizativas. Recibió 6.452,85 euros de indemnización y 1.194,11 euros adicionales por la falta de preaviso.

La empresa calculaba un ahorro superior al 80%

Uno de los argumentos centrales fue la transformación tecnológica del departamento de ingeniería. La compañía estaba trabajando con Model Based Definition (MBD) y explorando herramientas de diseño asistido mediante inteligencia artificial.

La metodología permitía incorporar al propio modelo 3D información como dimensiones, materiales o tolerancias. Según la empresa, podía disminuir entre un 75% y un 95% el tiempo necesario para preparar determinados planos de detalle.

También puso, cómo no, números al cambio. La licencia anual de las nuevas herramientas suponía 4.725 euros, mientras que el salario bruto del delineante ascendía a 29.871 euros anuales. La empresa sostuvo que la diferencia permitía superar el 80% de ahorro y que el puesto sufría una situación de obsolescencia estructural.

A esto añadió problemas económicos. Afirmaba haber pasado de una contratación anual de 75,63 millones de euros en 2024 a acumular 15,7 millones en 2025 frente a los 33,3 millones previstos.

El juzgado no consideró demostrada la sustitución tecnológica

El problema para la empresa apareció al acreditar esas circunstancias. Respecto a la situación económica, se presentaron informes elaborados por la propia compañía y una hoja de cálculo, pero faltaba documentación contable o pública suficiente para verificar los datos.

Tampoco quedó probado que la tecnología estuviera funcionando en los términos descritos cuando se produjo el despido.

Una empleada confirmó haber recibido formación sobre MBD, aunque aseguró que no había trabajado con ella. El director de Ingeniería Mecánica explicó que se realizaron pruebas y posteriormente se recurrió a inteligencia artificial.

Además, uno de los informes utilizados para justificar el proceso estaba fechado en junio de 2026, siete meses después del despido.

El tribunal consideró que ese documento posterior no podía acreditar una decisión tomada en octubre de 2025. La documentación de agosto de 2025 reflejaba, además, que la compañía todavía estaba explorando distintas soluciones de diseño asistido por IA.

El juzgado rechazó que existiera vulneración de derechos fundamentales, pero declaró el despido improcedente.

La empresa debía elegir entre readmitir al empleado o abonarle una indemnización de 12.330,56 euros. Descontando los 6.452,85 euros ya recibidos, quedarían 5.877,71 euros. Si optaba por la readmisión, tendría que pagar los salarios dejados de percibir a razón de 80,07 euros diarios.

La resolución admite recurso de suplicación.

La IA amenaza puestos, pero también creará nuevos empleos

El caso llega en un momento donde empresas de todo el mundo estudian cómo reducir tareas humanas mediante automatización.

Sin embargo, algunas cifras difundidas sobre empleos ya destruidos específicamente por la IA —como 14 millones de puestos globales o 78.000 empleos tecnológicos estadounidenses durante el primer semestre de 2025— no cuentan con respaldo suficientemente sólido para atribuir directamente esas pérdidas a la inteligencia artificial.

Los datos del Foro Económico Mundial sí permiten medir las expectativas empresariales. Su informe Future of Jobs 2025, basado en más de 1.000 empresas que representan a más de 14 millones de trabajadores, señala que el 41% de los empleadores prevé reducir plantilla hasta 2030 allí donde la IA pueda replicar tareas realizadas por personas.

Al mismo tiempo, el 77% pretende formar a sus empleados para trabajar con estas tecnologías.

El impacto tampoco será únicamente destructivo. El mismo informe calcula que los grandes cambios estructurales del mercado laboral podrían provocar la desaparición o desplazamiento de 92 millones de puestos hasta 2030, pero también generar 170 millones, dejando un saldo positivo estimado de 78 millones.

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