
La tasa de sustitución es clave. Refleja qué porcentaje de los ingresos anteriores a la jubilación conserva una persona cuando empieza a cobrar su pensión.
Una herramienta para empezar a planificar es el simulador de jubilación de la Seguridad Social, que permite obtener una aproximación de la futura prestación.
Mucha gente piensa en la jubilación como una época dorada, en la que apenas hay que preocuparse de nada más allá de los achaques propios de la edad, pero ¿tampoco de la economía? ¿es sostenible el actual sistema de pensiones? O lo que es lo mismo, ¿los jóvenes de hoy cobrarán pensiones parecidas a las que cobran actualmente sus progenitores?
El pasado mes de julio, el ministro de Hacienda, Arcadi España, en la última sesión del Congreso de los Diputados antes del parón veraniego, fue claro: el pago de las pensiones absorberá el 80% del déficit del Estado el próximo año. Y es que, si la situación no cambia, la prestación pública no será suficiente para mantener el nivel de vida de las nuevas generaciones después de que estas abandonen el mercado laboral.
La experta en finanzas Natalia de Santiago ha abordado esta cuestión durante una entrevista en el pódcast de Claudio Nieto. “Cuando se crearon las pensiones, la esperanza de vida tras jubilarse era de siete años. Hoy supera los 23”. También vivimos más años y nacen menos niños, y aumenta progresivamente el número de personas que alcanza la jubilación.
Una tasa de sustitución especialmente elevada
La tasa de sustitución es clave en todo este asunto. Este indicador refleja qué porcentaje de los ingresos anteriores a la jubilación conserva una persona cuando empieza a cobrar su pensión.
España mantiene tradicionalmente una tasa elevada en comparación con otros países europeos. Dependiendo del indicador empleado, las estimaciones pueden situarla aproximadamente entre el 70% y el 80%, mientras que en economías como Alemania el porcentaje es sensiblemente inferior.
El problema aparece cuando se proyecta el sistema varias décadas hacia adelante. Organismos internacionales llevan años señalando las consecuencias que tendrán el envejecimiento y los cambios en la relación entre trabajadores y pensionistas.
Para las generaciones jóvenes, por tanto, asumir que conservarán mediante la pensión pública un porcentaje similar al actual es, para muchos expertos, demasiado optimista. “Si cuando te jubiles vas a cobrar la mitad de lo que ganabas, tienes que hacer números cuanto antes”, advierte la experta.
Una hipotética tasa del 50% tendría consecuencias importantes. Un trabajador acostumbrado a organizar sus gastos alrededor de determinado salario tendría que adaptar considerablemente su presupuesto cuando dejara de trabajar, salvo que hubiera construido previamente otras fuentes de ingresos o patrimonio.
Más jubilados y una vida después del trabajo más larga
La transformación demográfica constituye uno de los grandes desafíos, también en el tema de las pensiones, claro está. España combina una elevada esperanza de vida con una natalidad reducida. Esto significa que las pensiones deben abonarse durante más tiempo y que las generaciones posteriores tienen que sostener un número creciente de prestaciones.
De Santiago plantea fundamentalmente dos posibles ajustes.
- Incrementar las aportaciones realizadas durante la etapa laboral
- O reducir progresivamente la cuantía relativa de las prestaciones.
En la práctica, ojo, ambos mecanismos podrían terminar combinándose.
Las reformas ya han introducido medidas destinadas a reforzar los ingresos del sistema y retrasar voluntariamente la salida del mercado laboral. Al mismo tiempo, la jubilación de la generación del baby boom incrementará durante los próximos años el número de beneficiarios.
La preocupación es para quienes todavía tienen varias décadas de carrera profesional por delante. Cuanto mayor sea la distancia hasta la jubilación, más difícil resulta anticipar cuáles serán exactamente las reglas vigentes entonces.
Hacer una estimación más conservadora
Una herramienta útil para empezar a planificar es el simulador de jubilación de la Seguridad Social, que permite obtener una aproximación de la futura prestación teniendo en cuenta la información disponible sobre las cotizaciones del trabajador.
Sin embargo, esta experta introduce una importante cautela: “Cuanto más lejos estés de jubilarte, más probabilidades hay de que la estimación no se cumpla”. Por este motivo propone aplicar un margen de seguridad a las previsiones cuando todavía quedan muchos años de vida laboral.
“Por curarme en salud, le quitaría un 20% a esa pensión si te quedan años para jubilarte”, señala.
Y es que, el objetivo de dicho cálculo no es predecir exactamente qué ocurrirá, sino construir un escenario hipotético que permita determinar cuánto dinero podría faltar cada mes durante la jubilación.
Construir un complemento durante la vida laboral
La diferencia entre los ingresos deseados y la pensión estimada permite establecer un objetivo de ahorro. De hecho, es más que necesario.
Cuanto antes comience esa planificación, menor será normalmente el esfuerzo mensual necesario gracias al horizonte temporal disponible.
Las alternativas son diversas:
- planes de pensiones
- fondos de inversión
- fondos indexados
- otros instrumentos de ahorro e inversión adaptados al perfil de cada persona
Pero claro, también resulta importante disponer de liquidez suficiente y evitar concentrar todo el patrimonio en un único activo.
Imágenes | razi pouri
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