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Japón da el pistoletazo de salida a la gran repatriación de capitales: 7 billones de dólares que pueden hacerle mucho daño a Europa y EEUU

  • El país nipón vive una situación particular: los rendimientos de la deuda japonesa están subiendo y el yen permanece en niveles históricamente bajos.

  • El objetivo es canalizar más ahorro familiar e institucional hacia Japón en una nueva etapa marcada por tipos de interés positivos. 

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Sergio Delgado

¿Podría convertirse Japón en el próximo país en provocar un auténtico tornado financiero, capaz de sacudir los mercados de Europa y Estados Unidos? A día de hoy, tiene todas las papeletas. Y, según él, hay muchas razones para hacerlo.

Y es que, durante décadas, los inversores nipones han colocado enormes cantidades de dinero fuera de sus fronteras, desde bonos del Tesoro estadounidense hasta deuda soberana europea. Ahora, el Gobierno quiere que una gran parte de ese capital vuelva a casa.

Pero, ¿por qué ahora? Los rendimientos de la deuda japonesa están subiendo y el yen permanece en niveles históricamente bajos. Por ello, la ministra de Finanzas, Satsuki Katayama, ha pedido a los grandes fondos de pensiones que aumenten su exposición a los activos nacionales.

Y ojo, porque algunas estimaciones sitúan en hasta 7 billones de dólares el capital japonés invertido en el extranjero.

Japón pide a sus grandes fondos que inviertan más en casa

Katayama ha puesto sobre la mesa una prioridad inapelable: “Una de las prioridades es animar a los hogares, así como a los fondos de pensiones -entre ellos el GPIF-, a aumentar su inversión en activos financieros japoneses. Tenemos la intención de aplicar políticas que respalden ese objetivo”.

La referencia al Fondo de Inversión de Pensiones del Gobierno, conocido como GPIF, es importante. Se trata de uno de los mayores fondos de pensiones del planeta y gestiona activos por 293,6 billones de yenes, alrededor de 1,81 billones de dólares.

Al pronunciar tales declaraciones y para sorpresa de nadie, las acciones japonesas, el yen y los bonos soberanos registraron grandes movimientos. De hecho, hay operadores que han llegado a interpretar sus declaraciones algo así como una “intervención encubierta”.

El objetivo del Ejecutivo es canalizar más ahorro familiar e institucional hacia Japón en una nueva etapa marcada por tipos de interés positivos. El país arrastra una deuda pública superior al 200% del PIB y afronta crecientes tensiones en su mercado de deuda.

Japón tiene 1,2 billones de dólares en bonos de EEUU

El verdadero riesgo para Europa y Estados Unidos está en la enorme posición financiera internacional de Japón.

El país es el mayor tenedor extranjero de bonos del Tesoro estadounidense, con aproximadamente 1,2 billones de dólares.

Además, cerca de 5 billones de dólares de capital japonés estarían invertidos en el exterior, aunque algunas firmas elevan la cifra hasta los 7 billones. Durante años, los bajos rendimientos de los bonos japoneses empujaron a fondos, aseguradoras y otros inversores a buscar rentabilidad en otros mercados.

Ahora la situación está cambiando. Si los activos japoneses vuelven a ofrecer rendimientos atractivos, parte de ese dinero podría regresar.

Europa y EEUU podrían perder un comprador histórico de deuda

Una repatriación de capitales no significa necesariamente que esos 7 billones de dólares regresen de forma inmediata a Japón. Pero hasta un movimiento parcial, podría alterar el equilibrio de los mercados internacionales. Sí, es muchísimo dinero.

Si grandes inversores como el GPIF, Japan Post Bank o las aseguradoras japonesas reducen sus posiciones en activos extranjeros, disminuiría la demanda de bonos del Tesoro estadounidense, deuda europea y crédito global.

Una menor demanda de bonos puede presionar sus precios a la baja y elevar los rendimientos. En la práctica, esto supone un entorno financiero más caro para Estados, empresas y otros agentes que necesitan financiación.

El carry trade en yenes también está bajo amenaza

El segundo gran riesgo se encuentra en el carry trade. Durante años, los bajos tipos de interés japoneses permitieron financiarse en yenes para invertir después en acciones tecnológicas, bonos corporativos y activos de mayor riesgo.

Unos tipos más elevados en Japón y un yen más fuerte pueden reducir el atractivo de esta estrategia. Si numerosos inversores desmontan simultáneamente sus posiciones, los movimientos en los mercados podrían acelerarse.

El encarecimiento de la financiación también podría llegar a la economía real. Empresas, inmobiliarias y fondos de inversión tendrían que asumir un mayor coste del capital, mientras las valoraciones de determinados activos de crecimiento quedarían bajo presión.

No todos creen que los 7 billones regresarán a Japón

La gran repatriación tiene también importantes escépticos. Capital Economics considera que existen pocas pruebas contundentes de un regreso masivo del capital.

La demanda japonesa de activos extranjeros continúa siendo sólida y el atractivo de los bonos internacionales no se ha reducido drásticamente al tener en cuenta la cobertura del riesgo cambiario.

También ha cambiado la composición de las inversiones japonesas en el exterior. Las posiciones en bonos extranjeros han caído un 17% en dólares desde el máximo de 2021, mientras ha aumentado el peso de las acciones y la inversión extranjera directa.

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