
El desequilibrio contributivo de la Seguridad Social ronda los 30.000 millones de euros, aunque podría superar los 50.000.
Durante los próximos años entrarán progresivamente en el sistema generaciones numerosas que, además, previsiblemente permanecerán durante más tiempo cobrando una prestación.
España tiene muchos retos por delante, pero, posiblemente, uno de los mayores, cara a las próximas décadas, es financiar unas pensiones cada vez más costosas en un momento donde avanza sin parar la jubilación de la generación del baby boom.
Enrique Devesa, doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Valencia y experto en pensiones, advierte de un “panorama sombrío” ante un gasto creciente y unos ingresos futuros mucho más difíciles de anticipar.
La nómina mensual de las pensiones contributivas, por ejemplo, ha llegado a alcanzar los 14.272,5 millones de euros, un 6,1% más que un año antes.
Una factura que, por descontado, seguirá sometida a presión por el aumento del número de pensionistas, la revalorización de las prestaciones y la llegada a la jubilación de generaciones especialmente numerosas. Porque ojo, la factura de las pensiones ha crecido un 68% en 10 años y aún falta el 'baby boom' por jubilarse. Un reto enorme.
Un déficit que supera los 30.000 millones
Devesa coloca el déficit estructural entre los principales problemas. Según sus cálculos, el desequilibrio contributivo de la Seguridad Social ronda los 30.000 millones de euros. La cantidad superaría los 50.000 millones al incorporar las clases pasivas y los complementos a mínimos.
Otros cálculos elevan todavía más el desequilibrio. Fedea estima que, sin las aportaciones realizadas por el Estado, el déficit básico del sistema pudo alcanzar ya los 69.800 millones de euros el año pasado.
O lo que es lo mismo: las cotizaciones sociales ya no son suficientes por sí solas para afrontar todos los compromisos. Las transferencias procedentes del Estado y financiadas mediante impuestos han adquirido un peso fundamental y representan recursos equivalentes a cerca de cuatro puntos del PIB.
“Los recursos son limitados”
El experto introduce uno de los elementos más controvertidos del debate: el coste de oportunidad. Cada euro destinado a financiar unas determinadas políticas públicas no puede utilizarse simultáneamente para otras.
“No podemos dedicarle tanto a sanidad, tanto a la dependencia”, afirma el economista, que añade que “los recursos son limitados y hay que intentar repartirlo de una forma eficiente”.
Su planteamiento pone sobre la mesa un tema vital para España: cuánto se tendrá que transferir durante los próximos años para sostener el sistema.
La llegada del baby boom a la jubilación incrementa esta presión. Durante los próximos años entrarán progresivamente en el sistema generaciones numerosas que, además, previsiblemente permanecerán durante más tiempo cobrando una prestación debido al aumento de la esperanza de vida.
“No habría que confiar solo en la pensión pública”
La incertidumbre también está modificando la percepción de los ciudadanos. Marta Ruiz, jefa de Economía de COPE, señala que existe entre la población “bastantes dudas de que vayamos a tener una pensión considerable”.
Devesa plantea ante este escenario una estrategia de diversificación. “No habría que confiar solo en la pensión pública, aunque seguro que se va a seguir pagando”, asegura.
El economista considera posible que la relación entre la primera pensión y el último salario vaya disminuyendo a medio y largo plazo, en un horizonte que sitúa en “8, 10, 15 años”. Por ello, considera recomendable disponer de ahorro complementario que permita mantener una mayor capacidad económica una vez terminada la vida laboral.
“Lo importante es que se empiece a ahorrar”
La variable decisiva, según el experto, no es únicamente cuánto dinero puede reservar cada trabajador, sino cuándo comienza a hacerlo. “Lo importante es que se empiece a ahorrar desde que empiezas a trabajar, prácticamente”, explica.
Incluso mediante “cantidades pequeñas”. Un periodo prolongado de acumulación permite construir un patrimonio que posteriormente complemente los ingresos de la jubilación. “Lo importante sería hacerlo ya desde un primer momento”, insiste.
Las posibilidades son varias y van desde los tradicionales planes de pensiones hasta fondos de inversión o Letras del Tesoro. La elección depende de factores como la edad, la capacidad de ahorro, el horizonte temporal y el riesgo que cada persona esté dispuesta a asumir.
Casi la mitad de los españoles no ahorra para jubilarse
El problema es que una parte importante de los hogares apenas dispone de margen para preparar financieramente su jubilación. La IV Encuesta Paneuropea de Pensiones de Insurance Europe señala que el 49% de los españoles no ahorra específicamente para esta etapa, nueve puntos por encima del promedio europeo.
Entre quienes todavía no lo hacen, un 56% asegura que tiene intención de comenzar. Sin embargo, aparecen obstáculos como la falta de capacidad económica o de conocimientos suficientes para elegir productos de ahorro.
La confianza tampoco es elevada: solamente el 13% de los españoles considera que su pensión permitirá mantener su nivel de vida.
A ello se suma el reducido desarrollo del ahorro complementario. Apenas el 25% dispone de un plan de pensiones individual y únicamente el 15% participa en un plan de empresa, aproximadamente la mitad del promedio europeo.
Imagen | Quilia
Ver todos los comentarios en https://www.elblogsalmon.com
VER 0 Comentario