Hace un año Suiza puso en marcha la primera planta solar ferroviaria del mundo. Va tan bien que otros países quieren copiarla

Hace un año Suiza puso en marcha la primera planta solar ferroviaria del mundo. Va tan bien que otros países quieren copiarla

Tras 12 meses de ensayos y más de 11.000 trenes en circulación, la tecnología Sun-Ways demuestra resistencia técnica, aunque afronta aún retos

Redacción El Blog Salmón

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La startup suiza Sun-Ways ha completado el primer año de pruebas operativas de la primera planta solar ferroviaria del mundo sobre un tramo de 100 metros en Buttes (Neuchâtel). Según los datos del balance anual de la operadora TransN, más de 11.000 trenes han circulado a velocidades de hasta 90 km/h sobre los paneles sin registrar incidencias técnicas ni de seguridad. La experiencia ha despejado las principales dudas: el flujo aerodinámico de los convoyes limpia el polvo de forma natural y los maquinistas confirman la ausencia de reflejos. Como detalla el análisis de Xataka sobre la fotovoltaica ferroviaria en Suiza, el sistema ha cumplido las expectativas fijados por sus responsables tanto en seguridad ferroviaria como en producción eléctrica.

En términos de producción, la instalación experimental ha aportado nada menos que 16.000 kWh a la red local desde mayo de 2025, equivalentes al consumo anual de tres a cuatro hogares. Esto es, un rendimiento que, extrapolado a los 5.320 kilómetros de la red helvética, alcanzaría 1.000 millones de kWh al año. Conviene recordar que esta cifra representa el 2% del consumo eléctrico total de Suiza, aprovechando el suelo ferroviario sin ocupar terreno agrícola. Tal como examina El Blog Salmón sobre el autoconsumo y la fotovoltaica, optimizar el espacio existente resulta crucial para garantizar la rentabilidad económica.

La verdadera innovación del modelo suizo radica en su arquitectura mecatrónica de montaje. En alianza con Scheuchzer, la empresa ha diseñado un tren capaz de colocar hasta 300 metros de paneles por hora. No solo eso: el diseño modular permite desmontar un bloque de seis metros en apenas diez minutos para realizar labores habituales de conservación de vía como el bateo del balasto. De esta forma, se evitan sobrecostes operativos e interrupciones prolongadas en el tráfico.

El escollo de los 500 metros

Eso sí, la tecnología debe resolver un obstáculo técnico decisivo antes de su despliegue industrial. Julien Pouget, profesor de la Escuela HES-SO, advierte de que la transmisión en corriente continua pierde eficiencia a partir de los 500 metros. Es importante señalar que esta limitación obliga a diseñar una arquitectura eléctrica de alta tensión específica. Un reto que los investigadores presentarán en París en agosto de 2026 para evitar cuellos de botella, asunto analizado por El Blog Salmón sobre los problemas de sobrecapacidad renovable en Europa.

Pese a esta traba, los resultados de Buttes han provocado un efecto llamada entre los grandes operadores del continente. La compañía francesa SNCF —con 28.000 km de vías y el objetivo de cubrir el 20% de su consumo con energía solar para 2030— firmó un acuerdo técnico con Sun-Ways en febrero de 2026. Por el contrario, la italiana Rete Ferroviaria Italiana negocia ya un proyecto piloto para este año, mientras países como Corea del Sur e Indonesia supervisan la tecnología para replicarla.

En el ámbito regulatorio, Joseph Scuderi, fundador de Sun-Ways, confía en que la Oficina Federal de Transportes de Suiza conceda la homologación anticipada. Obtener la luz verde definitiva facilitará la atracción de capital privado y la captura de fondos europeos. Cabe recordar que el programa REPowerEU prevé movilizar 300.000 millones de euros en subvenciones y préstamos para modernizar las redes de distribución. Este modelo conecta con los debates expuestos en El Blog Salmón sobre la gestión de infraestructuras y redes eléctricas.

Imagen | Sun-Ways

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