La caída de la demanda china y su impacto en el comercio mundial

La Organización Mundial de Comercio (OMC) anunció la semana pasada una corrección significativa para su pronóstico de crecimiento del comercio mundial al recortarlo de 3,3 al 2,8 por ciento para este año. Si bien esta caída no puede atribuirse exclusivamente al impacto que la desaceleración china está provocando en el comercio mundial, es un síntoma de que la hiperglobalización bien podría haber llegado a su punto máximo. El consumo chino fue un auténtico motor de la demanda global tras la caída de los mercados que colapsaron en 2008.

El motor de crecimiento del gigante asiático generó un continuo aumento del consumo por parte de los hogares chinos que pasó de 250 mil millones de dólares en 1994 a 3.800 millones de dólares en 2014, según datos del Banco Mundial. En solo dos décadas, el consumo de los hogares chinos pasó a ser el segundo del mundo tras Estados unidos, superando al de España en 1995, al de Francia y Reino Unido en 2008, a Alemania en 2009 y a Japón en 2012.

Por eso no es extraño que la desaceleración que está sufriendo China desde 2014 tenga un impacto directo en los precios de los productos básicos. Esto ha intensificando las turbulencias en los mercados de renta variable y este año será el peor para los mercados bursátiles desde el estallido de la crisis financiera en 2008. En los últimos tres meses se han destruído 13 billones de dólares y esta tendencia puede continuar. Los mercados están siendo sacudidos por el estallido de la burbuja china y los inversores están preocupados por las perspectivas de crecimiento mundial.

Dependencia mundial de China

La economía mundial se hizo altamente dependiente del comercio con China. Desde el año 2009 más de la mitad de las importaciones de hierro, manganeso y aluminio fueron realizadas por China. Estas importaciones alcanzaron su punto máximo en 2013 cuando superaron el 60 por ciento de la producción. El año 2013 China también alcanzó su punto máximo en la importación de cobre: el 35 por ciento del total. Desde 2014 se observa un significativo descenso en la demanda china de estos minerales, lo que explica el declive de los precios.

El rápido crecimiento de la economía de China ayudó a estabilizar la economía mundial tras la crisis de 2008. La fuerza de la demanda china dio un gran impulso a los países productores del hemisferio sur y la crisis financiera pareció centrarse en el hemisferio norte, especialmente Europa y Estados Unidos. Los países del sur pudieron sortear las dificultades de la crisis con una tendencia creciente de exportaciones a China. Ahora que China ve disminuir su tasa de crecimiento y comienza a demandar menos del resto del mundo, pierde fuerza el poder de mercado de los países productores. Al igual que en China, donde se han comenzado a cerrar fábricas de su industria pesada, también en estos países se están reduciendo las plantas dado el sostenido declive de los precios.

Como apuntábamos en el post anterior sobre la desaceleración china, la crisis iniciada en 2008 ha derivado hacia una crisis estructural que está afectando todas las variables del comercio y la industria. El repliegue de una economía que creció a tasas de dos dígitos durante tres décadas y pasó a representar el 14 por ciento del PiB mundial, genera muchos miedos e incertidumbres. Estos son los miedos que seguirán acechando a los mercados y destruyendo las burbujas creadas con el dinero barato de los bancos centrales.

En El Blog Salmón | La desaceleración China y su impacto global en 5 gráficas, China admite que la burbuja ha estallado ¿Fin de su milagro económico?

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