
El alquiler medio de un piso en NY ya alcanza los 5.000 euros. El joven diseñador ahorra más de la mitad al vivir en un antiguo local comercial.
En EEUU hay un déficit de 10 millones de vivienda.
Prácticamente ninguna gran ciudad del mundo, ni siquiera mediana, se libra de la subida del precio de la vivienda. Como no podía ser de otra manera, encontrar un inmueble asequible tanto en compra como en alquiler en Nueva York es ya una misión casi imposible.
En Manhattan, el alquiler mediano ya ronda los 5.000 dólares mensuales, mientras que barrios exclusivos como SoHo o NoLita registran precios de venta superiores a los 4,5 millones de dólares.
Brooklyn tampoco ofrece demasiado respiro, con rentas medias cercanas a los 4.300 dólares al mes y zonas como Williamsburg o DUMBO donde muchas viviendas superan los 1,5 millones de dólares.
Aunque Queens sigue siendo una alternativa algo más económica, los alquileres oscilan entre los 2.600 y los 3.500 dólares mensuales. Mientras que el Bronx continúa siendo el distrito más asequible, con barrios donde todavía pueden encontrarse alquileres por debajo de los 2.000 dólares.
Irse a vivir a una lavandería
Un ejemplo es el del diseñador de producción Li Sampson Dahl, de 27 años, qque decidió buscar una solución muy distinta a la convencional.
En 2019 encontró una antigua lavandería abandonada en el barrio de Maspeth, en Queens, que llevaba cerrada desde 2005, y la convirtió en su vivienda y estudio creativo. Actualmente paga menos que sus amigos que viven en pisos convencionales, exactamente 1.742 euros al mes por vivir allí. Un ejemplo de cómo los precios obligan a muchos neoyorquinos a buscar alternativas impensables hace unos años.
"No creo que un espacio deba ser una representación perfecta de cómo esperamos que se vea una mente simple. Creo que un espacio debería ser una representación imperfecta de las personas que están en él en ese momento de sus vidas", explicó a la cadena estadounidense CNBC.
Un alquiler que ha aumentado con el paso de los años
Cuando firmó el contrato en marzo de 2019, el alquiler ascendía a 1.750 dólares mensuales. Además, tuvo que adelantar dos mensualidades y entregar un depósito de 875 dólares.
En 2021, el propietario incrementó la renta hasta los 1.850 dólares. A ello se suman unos 120 dólares mensuales de electricidad y otros 60 de conexión a Internet.
El local ya contaba con una pequeña cocina instalada por un antiguo inquilino, equipada con fregadero, cocina y horno tostador, suficiente para cubrir sus necesidades diarias.
Tras la experiencia, prefiere un local comercial antes que un piso convencional
Tras la experiencia, este joven neoyorquino admite: “Me gusta la libertad de un espacio comercial, aunque definitivamente hay menos derechos de los inquilinos", aseguró.
También explicó por qué considera más razonable ocupar un establecimiento vacío que competir por una vivienda residencial: "Algo se siente más ético al mudarse a una tienda vacante que ha estado vacía durante años que alquilar un apartamento en un vecindario residencial con el que no está familiarizado".
Un estudio lleno de objetos recuperados
Gracias a su trabajo como diseñador de producción, suele quedarse con mobiliario y elementos decorativos que ya no se utilizan en diferentes proyectos audiovisuales.
Con ellos ha creado distintas zonas dentro del antiguo establecimiento, como una estación para componer canciones, un rincón dedicado al piano y varios espacios para desarrollar actividades artísticas.
"Este espacio permite algunas de mis tendencias de acaparamiento, pero trato de ser lo más decorativo posible. Si bien la mayoría de las cosas son técnicamente basura, y muchas de ellas eran gratis, trato de seleccionarlas de la manera que me resulte más cómoda", explicó.
El valor de la comunidad
Uno de los aspectos que más aprecia de vivir en ese lugar es la relación con sus vecinos. Después de sufrir un robo hace unos meses, asegura que comprobó el nivel de apoyo existente en el barrio.
"La gente me cuida más de lo que yo me cuido a mí mismo, y esa es una verdadera comunidad. Conocí la verdadera comunidad cuando era niño, y lo vuelvo a saber ahora", afirmó en declaraciones a CNBC.
Un problema que refleja la falta de vivienda
La historia de Dahl coincide con un momento especialmente complicado para el mercado inmobiliario estadounidense.
El último Informe Económico del Presidente de Estados Unidos, elaborado por la Casa Blanca, calcula que el país mantiene un déficit cercano a los 10 millones de viviendas, una escasez que continúa presionando al alza los precios del alquiler y de la compra.
España tampoco escapa a este problema. El Banco de España estima que el mercado español necesita alrededor de 700.000 viviendas adicionales para equilibrar la oferta con la demanda existente.
Aunque las circunstancias de ambos países son, obviamente, diferentes, la falta de vivienda asequible está obligando a muchos jóvenes a buscar alternativas poco habituales para poder seguir viviendo en las grandes ciudades.
Imágenes | MI/CNBC
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