Ahorrar cada vez cuesta más en España. Que si sube el precio del alquiler, que si la cesta de la compra está en máximos históricos, que si tenemos que reservar una importante parte de nuestros ingresos a los fluctuantes costes de la energía o la gasolina… la lista es interminable.
De hecho, la tasa de ahorro de los hogares se situó en el 16% de su renta disponible en el cuarto trimestre de 2025, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Un dato que supone una variación de -1,1 puntos porcentuales respecto al mismo trimestre del año anterior.
En este sentido, el economista Gonzalo Bernardos y profesor de la Universidad de Barcelona, ha compartido en un medio de comunicación una reflexión que ha generado, como era de esperar, polémica.
Y es que, para el experto, la “receta” para poder guardar unos cuantos euros a final de mes es la misma que aplicaron generaciones anteriores. Sí, aquellas que consiguieron independizarse antes, pagar un piso (o dos) e incluso un coche: “Para ahorrar hay dos partes: una, ingresar más; y otra, gastar menos”.
A priori, algo sencillo y de sentido común, pero la cosa va más allá: “Para ingresar más, muchos hemos trabajado más horas de las imprescindibles. Para gastar menos, una gran parte de España ha aplicado un gran control de costes".
Y finalmente, concluyó con una comparación entre la situación actual y la vivida por generaciones anteriores: "Nuestros padres, madres, abuelos hicieron lo primero y lo segundo".
El economista sostiene que el ahorro nunca ha dependido exclusivamente de reducir gastos. En muchas ocasiones también exige aumentar los ingresos mediante más horas de trabajo, una mayor cualificación profesional, asumir nuevas responsabilidades o incluso compatibilizar varias actividades laborales.
El coste de la vivienda limita cada vez más la capacidad de ahorro
Las economías domésticas viven un momento complicado. El Banco de España lleva meses alertando alerta de que, por ejemplo, los problemas de acceso a la vivienda de los jóvenes también podrían "limitar el crecimiento potencial de la economía" por sí misma, al reducir las posibilidades de acumulación de capital humano.
Entre alquiler o hipoteca, suministros, comunidad, seguros e impuestos, una parte importante de los hogares destina un elevado porcentaje de sus ingresos mensuales a mantener su vivienda.
Según el último barómetro del Centro de Investigación Sociológico (CIS), en las grandes ciudades, ese esfuerzo supera ampliamente el 40% recomendado para mantener unas cuentas domésticas equilibradas.
El ahorro sigue alto, pero los expertos prevén una moderación
Tras la pandemia, España alcanzó niveles de ahorro excepcionales debido a las restricciones de movilidad y al descenso del consumo. Sin embargo, esa situación ha cambiado.
Actualmente, la tasa de ahorro de los hogares españoles sigue bajando, aunque todavía se sitúa por encima de la media histórica cercana al 10%. Eso sí, los analistas prevén una normalización progresiva conforme las familias recuperan el consumo en ocio, restauración, viajes y servicios.
Muchos hogares están utilizando además parte del ahorro acumulado durante los últimos años para mantener su nivel de vida frente al incremento del coste de la vida, lo que explica la moderación prevista para los próximos trimestres.
¿Es momento de trabajar más de lo que el cuerpo aguante?
La última Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España refleja otra tendencia que preocupa a los economistas.
La mejora de la riqueza neta se concentra principalmente entre los hogares que ya disponen de inmuebles en propiedad, mientras que los menores de 35 años encuentran cada vez más dificultades para construir patrimonio. Llegados a este punto, ¿qué deben hacer estos? ¿trabajar y más trabajar como defiende el experto?
Una cosa es cierta: el elevado precio de la vivienda, la mayor temporalidad laboral y unos salarios que crecen a un ritmo inferior al de algunos gastos esenciales dificultan la creación de un colchón financiero estable entre las generaciones más jóvenes.
En un momento en el que millones de españoles buscan fórmulas para llegar con mayor tranquilidad a final de mes, el economista insiste en que la capacidad de ahorro sigue apoyándose en dos pilares fundamentales: aumentar los ingresos y controlar los gastos.
Y para aumentar los ingresos, “trabajar más de lo imprescindible”, tal y como hicieron, “Nuestros padres, madres, abuelos”.
Imágenes | Alex Kotliarskyi, Isak Pettersson
Ver 0 comentarios