Los escenarios de la crisis y sus "cinco letras"

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Marco Antonio Moreno

El Fondo Monetario Internacional ya ha afirmado que la actual crisis representa la mayor recesión mundial desde la Gran Depresión de los años 30. Y la contundencia de las cifras así lo va demostrando: el desempleo sacudirá fuertemente a Europa golpeando a España, Alemania y el Reino Unido, en una circunstancia que no se ve desde la segunda guerra mundial.

Inicialmente se pensó que esta crisis tendría una forma de “V” (caída y rápida recuperación), pero la lentitud a actuar de los gobiernos, el propio desconocimiento del problema, la burocracia política, la descoordinación global y tanta palabrería inútil, ha dilatado el problema hasta la asfixia. La “V” ya no es posible, por tanto no hay victoria en esta crisis. Se ha pensado en la “W”: una crisis que anuncia un leve repunte pero que vuelve a enfrentar una seria recaída. Dado que no es posible ni la V ni la W, nos queda la U: una peregrinación algo más larga por el fondo del pantano que después de un tiempo medianamente prudente (cuatro a seis meses) comienza a reputar.

Sin embargo, y porque hay que ser realistas, me inclino por la L, es decir un escenario que tardará mucho más de los seis meses en comenzar un repunte y que se puede prolongar por 12 meses. Si consideramos que la crisis comenzó en diciembre de 2007 vemos que si se llegan a producir datos alentadores y de crecimiento sólido, estos serán recién en el segundo trimestre del próximo año. Lo que nos hace agregar una nueva letra: la D de depresión.

No existe uniformidad de criterios para precisar cuando se está en depresión: Pero ahora se sabrá. Una vez que varios países se acerquen a caídas del PIB del 9 o 10% y que estas se prologuen más allá de lo habitual, tendremos una correcta definición de depresión, algo que algunos economistas prometieron que no volvería a ocurrir. La creencia en la V y la W despertaron la falsa ilusión de los brotes de recuperación que animaron un exacerbado pero muy feble optimismo. Muchos llegaron a creer incluso que la crisis terminaba cuando en verdad estamos recién en la mitad del primer tiempo, aplastados en la adversidad, y nos queda un largo segundo tiempo con menos jugadores y menos recursos.

Desde luego, los mismos que negaron la crisis, los responsables directos de que se perdieran 12 meses cruciales, aseguran que todo está volviendo a la calma. Pero el daño estructural, el masivo deterioro del sistema financiero, el excesivo apalancamiento, el abultado endeudamiento, los descontrolados stocks y el inusual y masivo desempleo, no lo permitirá tan rápido. El estallido de la burbuja inmobiliaria dejó al descubierto y provocó el estallido de la burbuja bursátil, que a su vez demostró la burbuja financiera y provocó su colapso.

En estos momentos, todo el recetario de las políticas económicas convencionales, vía tasas de interés y control de la cantidad de dinero, han demostrado que no tiene ningún efecto a la hora de resolver los problemas reales de la economía. El neoliberalismo desplazó a la economía real (aquella que produce los bienes y servicios) por instalar a la finanzas (aquellas que provocaron todas las burbujas) en el eje central de la dirección del mundo. Y como lo hemos podido comprobar, las finanzas se convirtieron en el monstruo que devoró a la economía. Esperemos que la "L" se convierta en “U” antes de lo señalado.

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