La pensión de jubilación no es la misma para todos. Depende del sitio donde hayas trabajo. Y es que, aunque el sistema de pensiones es estatal y se rige por normas comunes, la cuantía que perciben los jubilados varía de forma notable según la comunidad autónoma en la que hayan desarrollado su vida laboral.
En la práctica, esto significa que dos personas con trayectorias laborales similares pueden recibir ingresos mensuales muy distintos simplemente por haber trabajado en regiones diferentes, lo que plantea interrogantes relevantes sobre cohesión territorial y equidad social.
Una diferencia que se ha consolidado con el tiempo
La pensión media de jubilación en España se sitúa en torno a los 1.512 euros mensuales, una cifra que esconde fuertes contrastes internos.
El País Vasco encabeza el ranking con una prestación media cercana a los 1.841 euros al mes, mientras que Extremadura se sitúa en el extremo opuesto, con algo más de 1.279 euros.
La distancia entre ambos territorios supera los 560 euros mensuales, lo que supone una brecha cercana al 44%.
Si se analiza la evolución de los últimos cinco años, el desfase se ha incrementado en unos 100 euros mensuales, lo que equivale a más de 1.300 euros anuales.
El origen laboral de las desigualdades
La explicación principal de estas diferencias se encuentra en el mercado de trabajo del pasado. Las pensiones contributivas reflejan los salarios percibidos, los años cotizados y la estabilidad laboral que tuvieron los actuales jubilados.
En este sentido, los territorios con mayores niveles de renta y empleo de calidad durante décadas presentan hoy pensiones más elevadas.
El País Vasco ha mantenido históricamente una de las remuneraciones netas más altas del país, mientras que Extremadura ha registrado ingresos medios sensiblemente inferiores. La distancia salarial anual entre ambas regiones ronda los 11.700 euros, lo que supone más de un 26% de diferencia.
Estas condiciones laborales, combinadas con la edad efectiva de retiro y las carreras de cotización, determinan de forma directa la cuantía final que recibe cada pensionista.
Pensiones por debajo del SMI: un fenómeno desigual
Otro indicador revelador es la proporción de jubilados que cobran menos que el Salario Mínimo Interprofesional. De media, cerca del 58% de los pensionistas españoles se sitúan por debajo de este umbral, una cifra que se eleva considerablemente en las comunidades con pensiones más bajas.
En Extremadura, aproximadamente tres de cada cuatro jubilados perciben ingresos inferiores al SMI. Galicia, Andalucía, Murcia y Canarias también presentan porcentajes superiores al 65%, lo que evidencia una mayor concentración de pensiones reducidas.
En contraste, en territorios como el País Vasco, Navarra o Madrid, esta proporción es mucho menor, situándose entre el 40% y el 47%, lo que refleja un mayor nivel de protección económica en la vejez.
El papel del complemento a mínimos
Las diferencias territoriales también se observan en el uso del complemento a mínimos, una ayuda destinada a garantizar un nivel mínimo de ingresos cuando la pensión contributiva no alcanza el umbral legal establecido.
En 2025, este límite se sitúa en torno a los 9.193 euros anuales para hogares unipersonales y supera los 10.700 euros en el caso de unidades familiares con cónyuge a cargo.
Mientras que en Extremadura alrededor del 33% de las pensiones de jubilación requieren este complemento, en el País Vasco el porcentaje apenas supera el 9%.
La media nacional se sitúa cerca del 18%, aunque en comunidades como Galicia o Castilla-La Mancha más de una cuarta parte de los jubilados dependen de este refuerzo para alcanzar un nivel básico de ingresos.
Envejecimiento y dependencia territorial
El peso de las pensiones en la economía regional también varía de forma significativa. En provincias como Ourense, Lugo, León o Asturias, más del 30% de la población percibe una pensión contributiva, muy por encima de la media nacional, que ronda el 21%.
A nivel autonómico, el País Vasco y Castilla y León presentan una proporción de pensionistas cercana al 26%, un porcentaje estrechamente vinculado al envejecimiento demográfico.
Los indicadores del Instituto Nacional de Estadística muestran que Asturias, Castilla y León y Galicia lideran tanto el índice de envejecimiento como la tasa de dependencia de mayores de 64 años.
Estas regiones concentran un elevado número de pensionistas en relación con su población activa, lo que añade presión sobre el sistema y condiciona el equilibrio económico a medio plazo.
Productividad, salarios y pensiones
La relación entre productividad y pensiones es directa. Las comunidades con mayor eficiencia productiva suelen registrar salarios más altos y, en consecuencia, prestaciones de jubilación superiores.
Los análisis sobre productividad regional confirman que, tras la pandemia, la mayoría de comunidades autónomas han experimentado mejoras, con la excepción de Extremadura, donde la productividad muestra una evolución negativa en el periodo más reciente.
Las regiones que más han contribuido al crecimiento de la productividad en los últimos años incluyen Baleares, Canarias, País Vasco y Cataluña. En
Imágenes | Pixabay, Unplash
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