La nueva cuenta europea podría rebajar los impuestos que pagas en más de un 60% pero, ¿puede un pequeño ahorrador sacar partido a la nueva cuenta de inversión que propone el Gobierno?

Nueva Cuenta Inversion Europea
  • El atractivo de Financia Europa que vende el Gobierno, no dependerá únicamente de cuánto permita ahorrar a Hacienda.

  • El objetivo es movilizar parte del dinero que los españoles mantienen en cuentas y depósitos hacia empresas y activos europeos.

Sergio Delgado

Pagar 382 euros a Hacienda o no pagar nada. Abonar 4.107 euros por las ganancias de una inversión o reducir la factura hasta aproximadamente 1.581 euros. Estos son solo algunos de los escenarios que deja sobre la mesa la nueva cuenta europea de inversión impulsada por el Gobierno. Pero ojo, también hay muchas dudas.

Sí, son cifras que llaman la atención, pero detrás de ellas hay condiciones y, sobre todo, algo importantísimo a tener en cuenta: para obtener ganancias primero hay que asumir el riesgo de invertir.

La Cuenta de Ahorro e Inversión Financia Europa pretende movilizar parte del dinero que los españoles mantienen en cuentas y depósitos hacia empresas y activos europeos.

Y para conseguirlo su gran reclamo será fiscal: hasta 10.000 euros de determinadas plusvalías podrían quedar exentos y, una vez superado ese importe, solo tributaría el 80% de la ganancia restante que cumpla los requisitos.

Pero ¿sirve únicamente para personas con grandes patrimonios?

Qué ocurriría invirtiendo solo 5.000 euros

Pongamos un ejemplo. Supongamos una inversión inicial de 5.000 euros y una rentabilidad media anual del 7%. Transcurridos cinco años, el capital rondaría los 7.000 euros, dejando aproximadamente 2.000 euros de ganancias.

Con la fiscalidad ordinaria y aplicando un tipo del 19%, retirar esas plusvalías supondría alrededor de 382 euros en impuestos. Si se cumplen las condiciones previstas para Financia Europa, esa ganancia estaría por debajo de los primeros 10.000 euros exentos y la factura sería cero.

La diferencia es especialmente relevante para el pequeño inversor. No sería necesario acercarse al máximo permitido para beneficiarse del incentivo.

Algo parecido ocurriría con una aportación de 24.000 euros. Bajo el mismo supuesto de rentabilidad, las ganancias continuarían por debajo del umbral de 10.000 euros. Frente a unos 765 euros que corresponderían con la tributación ordinaria en el ejemplo planteado, con la nueva cuenta podrían quedar exentas.

Con 50.000 euros la diferencia supera el 60%

El salto resulta todavía más visible al elevar la inversión inicial a 50.000 euros. Con una rentabilidad anualizada del 7%, cinco años después el capital superaría los 70.000 euros y las plusvalías alcanzarían aproximadamente 20.128 euros.

Con los tipos utilizados en este supuesto, los impuestos ascenderían a 4.107 euros. Financia Europa cambiaría sustancialmente la cuenta: los primeros 10.000 euros quedarían exentos y, de la ganancia restante, solo el 80% estaría sujeto a tributación.

El resultado sería una factura próxima a 1.581 euros, alrededor de 2.500 euros menos. En términos porcentuales, la rebaja superaría el 60% respecto al escenario fiscal ordinario empleado en la comparación.

Pero aquí aparece una de las principales cautelas: ese 7% no está garantizado.

Hasta 150.000 euros, pero con condiciones

El límite previsto para la cuenta es de 150.000 euros de aportaciones pendientes de recuperar. Siguiendo nuevamente el escenario teórico de ese 7%, esa cantidad podría generar alrededor de 60.000 euros de plusvalías después de cinco años.

La diferencia tributaria sería considerable. Frente a más de 13.000 euros bajo la fiscalidad ordinaria utilizada en el ejemplo, la factura con el nuevo régimen rondaría los 8.300 euros, un ahorro superior a 5.000 euros.

La cuenta está diseñada para dirigir capital hacia Europa y establece requisitos sobre los activos admisibles. Además, el horizonte de cinco años es fundamental para acceder a las principales ventajas fiscales.

Las dudas que todavía debe tener presentes el ahorrador

La primera cuestión es evidente: una ventaja fiscal no convierte una inversión en segura.

El ciudadano pasa de mantener dinero en una cuenta o depósito a exponerlo a activos cuyo valor puede subir o bajar.

También hay matices fiscales importantes. Los dividendos y otros rendimientos del capital no reciben automáticamente el mismo tratamiento privilegiado y continúan sujetos al régimen general. Las retiradas parciales requieren, además, calcular qué parte corresponde al capital aportado y cuál a ganancias.

Además, el producto todavía necesita desarrollo (y bastante) para poder comercializarse plenamente. La CNMV dispone de un plazo para concretar el registro de los fondos elegibles y el real decreto-ley debe superar su tramitación parlamentaria.

En definitiva: el atractivo de Financia Europa que vende el Gobierno, no dependerá únicamente de cuánto permita ahorrar a Hacienda. Para un pequeño ahorrador será igualmente importante conocer qué productos podrá contratar, sus comisiones, el riesgo asumido, la liquidez y la rentabilidad real obtenida.

Imágenes | Jakub Żerdzicki, El Mundo

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