Más parches que soluciones: el SEPE lanza un nuevo complemento de apoyo para el empleo mientras el precario domina el mercado laboral

Sergio Delgado

El mercado laboral español y sus incongruencias. Mientras las cifras de ocupación resisten y el discurso oficial del Gobierno habla de estabilidad, la realidad de miles de trabajadores es otra: contratos temporales, jornadas parciales y salarios que apenas permiten cubrir gastos básicos.

Es por ello que el SEPE ha activado una nueva herramienta destinada a facilitar la transición desde el desempleo hacia el trabajo sin perder completamente la prestación.

El denominado complemento de apoyo al empleo permite compatibilizar parte del subsidio o de la prestación contributiva con un contrato parcial durante un periodo máximo de 180 días.

La medida, vigente desde 2025, busca incentivar la reincorporación al mercado laboral en un escenario donde cerca del 25% de las ofertas se concentran en modalidades temporales o a tiempo parcial.

Una respuesta a un mercado fragmentado

La lógica detrás del nuevo mecanismo es clara. Muchos desempleados rechazan contratos parciales porque implican suspender el cobro del paro, reduciendo sus ingresos globales.

El complemento introduce una fórmula híbrida que permite mantener hasta el 50% de la ayuda mientras se percibe un salario, siempre que se cumplan determinados requisitos.

Esta compatibilidad pretende suavizar el salto entre el desempleo y el empleo precario. Para quienes reciben una prestación contributiva tras haber cotizado lo suficiente, la posibilidad de mantener una parte del ingreso público puede suponer un incentivo real para aceptar ofertas que antes resultaban poco atractivas desde el punto de vista económico.

El sistema contempla distintas opciones según la situación del beneficiario. En algunos casos se opta por la suspensión temporal del paro, que se reanuda al finalizar el contrato si aún quedan días pendientes.

En otros, la prestación se reduce proporcionalmente al porcentaje trabajado. El complemento de apoyo al empleo introduce una tercera vía más flexible para quienes cumplen los criterios establecidos.

Quién puede acceder y bajo qué condiciones

La medida está dirigida a personas con prestación contributiva de larga duración o con subsidio activo.

En el caso de la prestación contributiva, es necesario haber consumido al menos nueve meses antes de poder acogerse al complemento. Para los subsidios, se aplica a aquellos iniciados tras la reforma normativa correspondiente.

El contrato debe ser parcial y no derivar de un expediente de regulación temporal de empleo. Si se trata de jornada completa, la prestación se suspende en su totalidad.

El subsidio para mayores de 52 años mantiene su régimen específico y puede compatibilizarse en determinadas condiciones, reduciéndose en un porcentaje fijado por la normativa.

El plazo para comunicar la nueva situación es de quince días hábiles desde el alta en la Seguridad Social. El SEPE cruza datos con otras administraciones, por lo que la notificación es obligatoria. La gestión puede realizarse a través de la sede electrónica, por teléfono o de forma presencial con cita previa.

Un alivio temporal en un entorno estructural

El debate de fondo no es solo administrativo, sino estructural. Según estimaciones recientes del Ministerio de Trabajo, España mantiene alrededor de ocho millones de personas en situación de paro estructural o con empleos inestables.

Aunque el empleo indefinido ha ganado peso tras las últimas reformas, la parcialidad involuntaria continúa siendo un rasgo dominante en determinados sectores.

En este escenario, el complemento actúa como un amortiguador financiero. Permite que un trabajador que percibe, por ejemplo, 800 euros mensuales de prestación pueda mantener la mitad de esa cuantía mientras inicia un contrato parcial.

El resultado es un ingreso combinado que puede duplicar la renta disponible respecto a aceptar el empleo sin compatibilidad.

No obstante, algunos analistas advierten de que este tipo de medidas pueden convertirse en soluciones transitorias que no abordan la raíz del problema. La elevada rotación en sectores como hostelería, comercio o servicios auxiliares mantiene la inestabilidad como norma. El complemento facilita el tránsito, pero no garantiza la consolidación de empleo estable.

¿Incentivo o parche?

El SEPE defiende que la flexibilidad introducida reducirá la duración media del desempleo.

Las previsiones internas apuntan a que podría acortarse en torno a un 20% si los beneficiarios optan por reincorporarse antes al mercado laboral gracias al incentivo económico.

El impacto real puede depender de la evolución de la oferta de empleo y de la calidad de los contratos disponibles.

Imágenes | SEPE, Pixabay

Ver todos los comentarios en https://www.elblogsalmon.com

VER 0 Comentario