
Entre 1998 y 2019, la productividad por hora trabajada creció un 0,4% anual en España, frente al 0,7% de la zona euro, el 1,1% de Alemania y el 0,9% de Francia.
La economía española crece fundamentalmente porque trabaja más gente, no porque cada hora de trabajo genere mucho más valor.
No hay manera. La productividad laboral continúa siendo una de las principales asignaturas pendientes de la economía española y pasen los años que pasen.
Entre 1995 y el segundo trimestre de 2026, la producción por hora trabajada aumentó un 21,4%, con un crecimiento medio anual de apenas el 0,6%, según el informe Productividad laboral en España: diagnóstico estructural y escenarios 2026-2036, elaborado por el Instituto de Ciencias del Empleo y las Relaciones Laborales (ICER).
El estudio advierte que España sigue dependiendo principalmente de la creación de empleo para impulsar su economía, mientras que las mejoras de eficiencia avanzan lentamente. Todo esto, la competitividad empresarial, el crecimiento de los salarios y la capacidad de generar riqueza a largo plazo.
El 89% del crecimiento económico se explica por el aumento de las horas trabajadas
Los datos del ICER reflejan que la economía española crece fundamentalmente porque trabaja más gente, no porque cada hora de trabajo genere mucho más valor.
Entre el último trimestre de 2019 y el segundo de 2026, el PIB real aumentó un 12,1%, mientras que las horas trabajadas crecieron un 9,5%. En cambio, la productividad por hora apenas mejoró un 2,4%.
El instituto calcula que, de cada 100 puntos de crecimiento económico durante el periodo analizado, aproximadamente 89 estuvieron vinculados al aumento de las horas trabajadas y únicamente 11 a ganancias de productividad.
La incorporación de trabajadores, cuyo número ya supera el récord de 22,5 millones de trabajadores, ha permitido sostener la actividad económica. Pero ojo, este modelo presenta limitaciones ante el envejecimiento demográfico y las futuras necesidades de mano de obra.
La productividad española lleva décadas creciendo lentamente
El problema no es de ahora, ni de los últimos gobiernos de Mariano Rajoy o Pedro Sánchez, por ejemplo. España ya arrastra una trayectoria de incrementos modestos de productividad desde mediados de los años noventa.
Uno de los mayores avances se registró entre 2008 y 2013, cuando la productividad aumentó aproximadamente un 1,7% anual. Sin embargo, esta mejora coincidió con una intensa destrucción de empleo durante la crisis financiera.
La desaparición de puestos de trabajo en sectores como la construcción elevó estadísticamente la producción media por trabajador, sin que necesariamente existieran avances equivalentes en innovación o eficiencia.
El Banco de España también ha analizado esta debilidad estructural. Sus estudios muestran que la productividad por hora trabajada creció alrededor del 0,4% anual entre 1998 y 2019, aunque posteriormente registró una recuperación.
El Banco de España confirma una brecha histórica con Europa
El Informe Anual 2024 del Banco de España permite cuantificar las diferencias con otras economías. Entre 1998 y 2019, la productividad por hora trabajada creció un 0,4% anual en España, frente al 0,7% de la zona euro, el 1,1% de Alemania y el 0,9% de Francia.
Sin embargo, entre 2020 y 2024 España mejoró su ritmo hasta el 1,2% anual, mientras que la eurozona avanzó únicamente un 0,1%.
La Fundación BBVA detecta una recuperación de la eficiencia empresarial
El Observatorio de la Productividad y la Competitividad en España, desarrollado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), también identifica avances recientes.
Su informe publicado en enero de 2026 señala que la productividad total de los factores aumentó un 1,4% anual desde 2020, frente al estancamiento de la Unión Europea.
Esta variable mide la eficiencia conjunta del trabajo y del capital, pero no debe confundirse con la productividad por hora trabajada.
Las empresas menos productivas representan una oportunidad de mejora
Un análisis de la Fundación BBVA y el Ivie calcula que, si las compañías situadas entre el 40% menos productivo de cada sector alcanzaran la eficiencia mediana de su actividad, la productividad agregada española podría aumentar un 4,9%.
La digitalización, la inversión en maquinaria, la reorganización del trabajo y la formación profesional son algunas de las vías para reducir estas diferencias, según ICER.
La inteligencia artificial podría acelerar el crecimiento hasta 2036
Según las estimaciones utilizadas en su estudio, basadas en calibraciones del Fondo Monetario Internacional, la IA podría añadir hasta 1,5 puntos porcentuales anuales al crecimiento de la productividad durante una década.
Pero claro, todo depende de la adopción tecnológica, la capacitación profesional y la transformación en las empresas. Y de eso, aún queda mucho por trabajar.
Imágenes | La Moncloa, Simon Kadula
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