Hay terapeutas que se están especializando en combatir miedos y traumas con el dinero

Nuestra economía doméstica tiene mucho que ver con la psicología monetaria. Tanto, que ya han surgido terapeutas especializados en traumas y miedos con el dinero.

Por eso, hoy me gustaría hablar de qué es real o no respecto a ese tema y de si, para mejorar nuestra economía, tenemos que buscar un psicólogo en lugar de un asesor financiero.

Empecemos por la respuesta a la pregunta más básica.

¿Existe el trauma financiero y la relación psicológica perjudicial con el dinero?

O dicho de otro modo, ¿todo esto es cierto o se trata de otra extensión más del insufrible fenómeno de coaches y similares que nos invade actualmente?

A ver, básicamente sí, la esencia es real.

El dinero es uno de los principales factores de estrés y malestar psicológico hoy día, lo cual altera nuestra relación con el dinero y resulta un causante habitual de depresión, según los estudios. Además, el estado mental influye poderosamente en el financiero.

Lo que ocurre muchas veces es que, con este tema, se da el fenómeno del tonto y la linde, que cuando la linde termina, el tonto sigue.

Así que algunos están aprovechando el fondo de verdad que hay en esto para ir mucho más allá de lo que abarca, vendiendo soluciones estrambóticas que no mejorarán tu economía, sino la suya.

Cosas como que solo con cambiar tu relación con el dinero, te harás inevitablemente rico y tonterías así.

Nada que no hayamos visto mil veces con mil cosas, pero sí, nuestro bagaje psicológico influye en nuestro comportamiento monetario, y más de lo que imaginamos.

Veamos cómo.

Las formas principales en las que nuestra psicología determina la relación con el dinero

A la hora de ver cómo nuestra salud mental influye en lo que ganamos o cómo lo gastamos, hay que tener en cuenta varios factores principales:

  • La relación con el dinero comienza muy pronto en la niñez, e influencia nuestra mentalidad futura y el comportamiento financiero. Es decir, la infancia es una etapa clave que determinará nuestra actitud ante lo monetario.
  • Podemos vernos afectados por traumas financieros en cualquier momento de la vida. Estos no solo descarrilan nuestro presupuesto, sino que cambian, inconscientemente, cómo gestionamos nuestra economía personal.
  • Nuestro estado psicológico general también altera el comportamiento con el dinero.

Vamos a ver más a fondo esos puntos clave.

Cómo influye nuestra infancia en el comportamiento financiero

La mayoría de psicólogos afirma que nuestra relación con el dinero comienza muy temprano, sobre los 3 años o así. Y ocurre como con todo, observamos qué hace nuestro entorno, nuestra familia y los que tenemos cerca.

Y como somos primates, aprendemos imitando.

Eso significa que el contexto en el que crezcamos influenciará muchísimo nuestro comportamiento financiero el resto de la vida. Especialmente, si no hacemos algo para cambiarlo.

Se ha demostrado que, entre los 5 y los 10 años, los sentimientos inculcados hacia el gasto o el ahorro determinan mucho cómo nos manejaremos con las finanzas de adultos.

Así, quienes han crecido en entornos donde gastar era un trauma o algo que pensarse mucho, tienden al ahorro, mientras que los más privilegiados tienden al gasto.

En general, eso es así y los comportamientos acompañan hasta la edad adulta, incluso cuando cambia la suerte monetaria en muchos casos.

Sin embargo, es importante insistir en que eso puede ser influenciado enseñando y explicando a los niños el valor del dinero y un poco de cultura financiera.

Normalmente, los que tienen más dinero suelen inculcar también mayor cultura financiera a sus hijos. Saben cómo funciona todo, están rodeados de otros que también han sacado partido de la situación, comprenden la importancia de la gestión económica, etc.

En el caso de los muy humildes, en muchos casos falta esa cultura en primer lugar, con lo que se hace difícil transmitir lo que no se tiene.

Un trauma financiero puede cambiarlo todo en cualquier momento de la vida (para mal)

Independientemente de la relación temprana con el dinero, en cualquier momento puede surgir un trauma financiero que lo cambie todo.

Puede ser un gran gasto inesperado, la ruina de un negocio... O la otra cara de la moneda, la recepción de una herencia o que nos toque la lotería.

Lo segundo es más raro, pero ya vimos en su día la importancia de tener en cuenta el efecto de «Contabilidad mental» para no terminar como esos ejemplos habituales de ganadores de lotería arruinados.

En el primer caso, el trauma monetario puede dar lugar a otros de todo tipo, como divorcios, pérdida de la casa, de custodias de los hijos...

Y ya no seremos los mismos, porque las personas cambiamos tan poquito que, en la mayoría de casos, es necesario un evento verdaderamente traumático para que se produzca una transformación real y duradera.

Puede que consiguiéramos algo por ser emprendedores atrevidos, pero si luego nos fuimos a pique, podemos pasar fácilmente al extremo contrario y volvernos demasiado miedosos. Así, las oportunidades pasarán a nuestro lado sin que las aprovechemos.

Del mismo modo, un trauma cambiará rápidamente nuestros patrones de gasto y ahorro.

Si no estamos bien animícamente, nuestra economía se va a pique

El estado de nuestra salud mental general afecta, y mucho, a cómo nos comportamos con nuestra economía doméstica.

Y cuanto peor esté esa salud mental, peor estará nuestra salud económica.

No en vano, influye en cosas tan importantes como que si estamos deprimidos tendemos a comprar más impulsivamente (para compensar ese ánimo bajo y tener un pequeño chute de dopamina), o que los felices ganan más, mientras que los tristes ganan menos.

Por eso, si tenemos comportamientos perjudiciales que no hay manera de enderezar, debemos mirar dentro de nosotros.

Entonces, ¿necesitamos terapia para todo esto?

Al hilo de los tres fenómenos anteriores, ya han surgido esos psicólogos (o lo que es peor, coaches) especializados en resolver todo lo que hemos visto.

Terapeutas financieros, se hacen llamar.

Como suele pasar, es un fenómeno que ha aparecido principalmente en Estados Unidos, pero ya sabemos la capacidad de exportación cultural que tienen los norteamericanos. Por eso, no me extrañaría que ya pudieras encontrar alguno así, incluso en España.

¿Necesitamos entonces terapia económica?

Depende.

Como dice una amiga psicóloga (una de las mejores que, de hecho, tiene un puesto clave en una unidad de intervención de casos de alto riesgo y complejidad), todos estamos «locos», pero depende del grado.

De si "nuestras cosas" nos permiten operar en el mundo de manera funcional y óptima en ámbitos como las relaciones sociales, sentimentales y profesionales.

De esta manera, todos tendemos a ciertas obsesiones, miedos concretos y traumas de todo tipo, pero la clave de si es una patología a tratar o no, depende de si nos permite ese funcionamiento óptimo y no supone una gran alteración en nuestra vida o una fuente de malestar.

Si eres ultraconservador con el dinero, porque creciste en una familia de pocos recursos, pero no supone un problema, ni un muy alto grado de disfuncionalidad económica (como que tengas 40.000 euros parados en una cuenta no remunerada, para que la inflación coma bien, o vas a ser uno de esos casos de morir en la miseria con 100.000 euros en el banco), pues no sería necesario.

Pero si ciertos patrones de gasto nos arruinan o lastran a la hora de tomar decisiones sensatas, somos adictos al juego o nuestro estado mental está deprimido, hemos de buscar ayuda.

Porque hasta que no resolvamos eso, ningún presupuesto, estrategia o consejo de ahorro nos servirá.

Así que sí, todo esto es cierto e importante, pero más aún lo es no caer en las redes de vendedores de humo, que exageran para vender o le asignan superpoderes, como que al resolver traumas llueve el dinero automáticamente.

En caso de necesitar ayuda, busca un profesional de verdad, que con terapia puede ayudar a eliminar todo eso que hay detrás de la imposibilidad de ahorrar, a pesar de cobrar bien y saberte todos los consejos financieros de memoria.

Eso permitirá desterrar los bloqueos que no te permiten invertir en oportunidades que ves claras, o harán que dejes de jugarte la nómina en Forex, NFTs y similares.

Del mismo modo, una salud mental equilibrada suele facilitar una salud económica también equilibrada. A partir de aquí, que cada uno analice honestamente su situación.

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