A la caza de los evasores de impuestos


Siguiendo la linea de acuerdos trazada en la última G20, el pasado 2 de abril, el presidente de Estados Unidos Barack Obama anunció esta semana una serie de medidas destinadas a impedir la evasión de impuestos hacia los paraísos fiscales. Esta iniciativa puede reportar al fisco la nada despreciable suma de 210.000 millones de dólares en diez años.

Las normas para regular a las empresas estadounidenses y hacerlas cumplir la ley van a llegar como una ráfaga tras los cuantiosos y multimillonarios rescates que ha debido realizar el gobierno. Obama indicó que estas medidas tienen como objetivo “eliminar los resquicios que permiten que las grandes empresas se beneficien evadiendo sus responsabilidades y creen puestos de trabajo en Bangladesh en vez de Nueva York”.

El Gobierno señaló que prohibirá las deducciones que las empresas aplican en sus declaraciones de impuestos por gastos en sus operaciones en el extranjero. Para poder recibir estas deducciones, las empresas pagarán más impuestos por sus beneficios en el exterior. La implantación de estas normas más rigurosas buscan crear una señal de transparencia. Muchas empresas crean filiales en países en desarrollo sólo para evadir impuestos, cuyos débiles montos son, además, cancelados en forma diferida. La limitación de este “aplazamiento” permitirá un mejor control sobre las operaciones, al tiempo que impedirá la fuerte atracción hacia los paraísos fiscales que generan estos recursos ociosos.

Actualmente las empresas estadounidenses no pagan impuestos sobre los beneficios obtenidos en el extranjero, a menos que éstos sean repatriados. El endurecimiento de esta norma permitirá a las empresas deducir el costo de las inversiones en el extranjero de la factura de impuestos, sólo una vez que se han pagado los impuestos sobre las ganancias extranjeras.

Según la Casa Blanca, hasta ahora esas deducciones hacían que algunas empresas inflaran la cifra de impuestos pagados en el extranjero para poder recibir mayores deducciones en EEUU. Esta medida fue una de las promesas de campaña y permitiría al fisco recibir cerca de 100.000 millones de dólares más en una década. A cambio, Obama propone convertir en permanentes los recortes fiscales a las empresas por inversión en investigación en desarrollo, unas deducciones que el código actual tenía previsto hacer desaparecer a finales de este año. Según la Casa Blanca, esa medida permitirá a las empresas recibir un recorte fiscal de cerca de 75.000 millones de dólares a lo largo de los próximos diez años.

El gobierno de Obama se enfrenta el duro desafío de resolver la mayor crisis financiera de los últimos 70 años, dar una dura batalla para paliar las altas cifras de desempleo (que ya está en el 8,9 por ciento) y, no hay que olvidarlo, enfretar el mayor déficit de su historia que a nivel de déficit público llega a los 12 billones (trillones) de dólares, un 80% del PIB; pero cuyo déficit total (público y privado) supera los 61 billones (trillones) de dólares.

Por esta razón el plan contempla exigir a los bancos extranjeros que informen al fisco estadounidense sobre los ingresos que los ciudadanos de ese país reciben en el exterior. “Si no cooperan, asumiremos que se trata de un paraíso fiscal y actuaremos en consecuencia”, advirtió el presidente estadounidense. La adopción de esta serie de medidas permitirá al fisco recibir cerca de 210.000 millones de dólares más en ingresos extra en diez años. Con esto se busca recortar los impuestos a aquellos que respetan las normas, y hacer más fácil que las empresas puedan crear empleos en territorio estadounidense.

Más información:
En El Blog Salmón| Fin a los paraísos fiscales, Paraísos fiscales ahogados
Imagen | daniel pozo

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