¿Por qué en España quiebran bancos y en Italia y Alemania no se hunde ninguno a pesar de que están mucho peor?

26 días. Un mes menos cuatro días. Este es el tiempo record que ha durado exactamente la agonía del Banco Popular. Una rocambolesca sucesión de hechos que ha desembocado con la que, posiblemente sea, la liquidación financiera más rápida de la historia.

Desde que el día 1 de mayo, El Confidencial publicase que el banco buscaba comprador urgente, seguido de su desmentido oficial de la noticia con un hecho relevante remitido a la CNMV, se han sucedido todo tipo de informaciones y rumores, entre ellas las históricas declaraciones, una semana después, del Ministro de Economía en las que aseguraba que "el Banco Popular no tiene problemas de solvencia ni de liquidez". Lo de después: debacle bursátil, desbandada de activos... y estreno del Mecanismo Único de Resolución de la Unión Bancaria. En la madrugada del 7 de junio, la Junta de Resolución debutó siendo capaz entre el cierre del mercado de un miércoles y la apertura de jueves de liquidar un banco y venderlo al mejor postor por un simbólico euro.

La jugada podría considerarse como un ejemplo de eficiencia de la nueva unión bancaria. Pero no tiene visos de que sea ese el calificativo con el que pasará a la historia. Hay demasiadas suspicacias a su alrededor que ya han desatado la amenaza de demandas por parte de accionistas afectados.

Pero la operación sorprende mucho más cuando comparamos el modus operandi de los reguladores europeos con el ya difunto Banco Popular frente a lo que se hace en países de vecinos con entidades e incluso sectores financieros en condiciones de solvencia mucho peores que las del Popular.

Sin ir más lejos. Ahí está, Deutsche Bank y toda la banca italiana con Monti dei Paschi a la cabeza.

El too big to fail europeo

Hace justo un año, el FMI bautizó al Deutsche Bank como "el banco más peligroso del sistema financiero", el de mayor riesgo sistémico. La noticia provocó una debacle para el supuesto buque insignia de las finanzas alemanas. Como mostraba esta imagen publicada por El Confidencial entonces, la cotización del banco se hundía a mínimos históricos.

En julio de 2016, la presentación de sus resultados hizo saltar todas las alarmas. Sus beneficios cayeron un 67%, la facturación se desplomó un 20%... El banco alemán tenía todas las papeletas para desatar el pánico financiero en todo el mundo. Pero el ruido no pasó de la tormenta mediática.

Apenas un mes después, en julio de 2016 la Autoridad Bancaria Europea publicó sus test de estrés. Ese examen que se supone enfrenta a los bancos en situaciones extremas y deducen si están o no en condiciones de superarlas. Pues bien, Deutsche Bank a pesar de sus problemas superó el examen, como también lo hicieron todos los bancos españoles.El Popular, eso sí, por los pelos.

La realidad, según se conoció tres meses después, es que el examen no había sido igual para todos y que Deustche Bank había tenido un trato de favor en ese proceso de supervisión. En Estados Unidos, donde no hubo esa condescendencia, Deutsche Bank suspendió. También las agencias de rating dudaban pasado el verano de 2016 de la calidad de los activos del Deutsche Bank y le añadían el riesgo añadido de la debilidad de todo el sistema financiero alemán. Que, en contra de lo que sucede con el español, son muy pocas las entidades supervisadas directamente por el Banco Central Europeo y que se someten a los test de estrés de la Autoridad Bancaria Europea.

Es decir, estamos hablando de serías dudas sobre la solvencia de uno de los gigantes de la banca mundial, cuya debilidad amenaza directamente la de todo el sistema financiero germano, pero aún más la de todo el sistema financiero mundial.Un problema demasiado grande como para estrenar el recién creado Mecanismo de Resolución Europeo.

Fráncfort y Berlín no iban correr riesgos excesivos. Cuando tres meses después las dudas volvieron a arreciar sobre el Deutsche Bank, la actuación para cortar los rumores fue contundente. El banco lanzó una compra masiva de bonos en los mercados y se lanzó el mensaje de que Angela Merkel y su Gobierno ya tenían preparado el plan B para rescatar al Deutsche Bank.

Un proceso de alrededor de cuatro meses de margen de actuación y acciones contundentes por parte de la dirección del banco y el Gobierno que le respaldaba. Ninguno de esos elementos se ha visto en la crisis de Banco Popular.

A Italia, rescates públicos a pesar del MUR con excepciones

Mucho mayor ha sido el periodo de gracia que se le ha concedido al italiano Monti dei Pachi. El suspenso más destacado de los test de estrés de julio de 2016, no ha sido rescatado hasta el pasado mes de junio. El modelo final del rescate se conoció apenas dos días antes del de Banco Popular. Casi un año ha estado batallando el Gobierno italiano con la Unión Europea para gestionar la quiebra del Monte dei Paschi. Las primeras alarmas saltaron en julio de 2016 cuando el Banco Central Europeo solicitó a este banco italiano reducir su cartera de préstamos improductivos un 30%, para lo cual le dio un plazo de tres años.

La situación del Monti die Paschi era mucho peor que la del Banco Popular con una cartera de activos mucho más deteriorada. A pesar de ello, no ha llegado a ser declarado " en quiebra" en ningún momento del último año, ni siquiera antes de ser rescatado.

En ningún momento el italiano permitió que se agotaran las líneas de liquidez de emergencia del Banco Central de Europeo. Porque en ningún momento se le negaron los avales, como si ha ocurrido con Banco Popular. El Tesoro italiano, con consentimiento del BCE, ha sido la garantía del Monti Dei Pachi para evitar que haya sido catalogado como insolvente.

¿Alguien duda que si los políticos hubieran querido, la máquina de hacer dinero del BCE no hubiera tenido músculo suficiente como pasar cubrir las necesidades del Popular?

Otra de las grandes contradicciones en la operación italiana es que se ejecuta con el Mecanismo Único de Resolución europeo en plena vigencia. Es decir, con la prohibición expresa de que los contribuyentes asuman pérdidas derivadas de la mala gestión de los bancos. Aún así, a Italia se le ha permitido, sin ningún pudor, rescatar al Monti de Paschi con dinero público.

Un aval similar por parte del Estado español hubiera salvado al Banco Popular. Y, si su negocio es tan atractivo como el Banco Santander ha explicado a los analistas tras su adquisición, según se puede consultar en el documento presentado a la CNMV, tal vez con algo más de tiempo y una gestión adecuada el vetusto banco del Opus español no sería ya un episodio más de historia económica.

Pero. ¿quién sabe si con el paso de los años los libros de Historia Económica contarán que el Banco Popular fue el cabeza de turco utilizado por Europa para salvar la dignidad de un Mecanismo Único de Resolución que en su estreno con Monti dei Paschi había fracasado estrepitosamente?

Europa tenía ante sí una complicada decisión: dejar caer al Monti Dei Paschi cumpliendo las reglas oficiales del Mecanismo Único de Resolución podría destapar la caja de pandora de la inestable banca italiana que ha esquivado toda la crisis sin hacer sus deberes. Además, está la tensión que podría provocar las masivas pérdidas de los tenedores de deuda de los bancos italianos que son los pequeños ahorradores. Italia ha llegado a reconocer el fraude de los bancos italianos colocando deuda a sus clientes, de manera similar a como lo que ocurrió en España con las preferentes. Y la actuación del Moti dei Paschi no es una excepción, la mayoría de los bancos italianos hicieron lo mismo.

La caída del Monti dei Paschi podría desatar una tensión financiera que ni Italia ni Europa están dispuestas a asumir.

Frente a ello, la operación del Popular castiga principalmente a grandes accionistas, algunos ni siquiera europeos, y a un cantidad más o menos controlada de pequeños accionistas. Mientras, el negocio y la resolución de los problemas de gestión los asume un banco con la solvencia y experiencia del Banco Santander. Además, el Gobierno de Mariano Rajoy tampoco está con fuerza suficiente como para aprobar más rescates financieros a la banca.

La duda es... ¿alguien esperaba el rápido contagio al sector financiero español? ¿Estaba en la hoja de ruta de la operación el desplome de Liberbank? Atendiendo a las posiciones cortas sobre la entidad parece que los hedge funds les ha pillado de sorpresa.

Claro que lo de Popular también pilló a muchos fuera de juego, si atendemos a las recomendaciones que hacian los analitas el día antes de que la acción desapareciera del mapa tal y como tuiteo @drobloes

Solo quienes el 7 de junio diseñaron la resolución del Popular saben si ese es o no solo el principio de un nuevo ajuste del sistema financiero español y ya tiene pautado un rescate de Liberbank por otro de los grandes.

De lo que no hay duda, es de que en el juego de la banca de la Europa unida, a la unión de las reglas del juego todavía le queda mucho recorrido.

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