Beatriz vive en Valladolid y trabaja en Madrid: "Salgo con mi hijo de 24 meses a las 5 de la mañana, tardamos tres horas en llegar a la oficina, cogemos un autobús, un tren y cercanías"

Beatriz vive en Valladolid y trabaja en Madrid: "Salgo con mi hijo de 24 meses a las 5 de la mañana, tardamos tres horas en llegar a la oficina, cogemos un autobús, un tren y cercanías"

El caso de Beatriz, contado en "La Tarde" de COPE, tiene ya nombre técnico: el Banco de España lo llama "efecto expulsión"

Redacción El Blog Salmón

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Hay dos billetes para ir de Valladolid a Madrid. Uno tarda 53 minutos. El otro, el que compra Beatriz cada mañana con Dylan, su hijo de 24 meses, agarrado de la mano, tarda tres horas: un autobús, un tren de media distancia y una línea de cercanías que cruza Chamartín antes de las ocho. Su historia, contada en el programa "La Tarde" de COPE, es la ilustración de ese "efecto expulsión": la gente ya no vive donde trabaja, sino donde le llega el sueldo. Beatriz sale de casa a las 5 de la madrugada y para ella llegar al trabajo "es un maratón". 

Beatriz no es una rareza, es una unidad dentro de una cifra que una investigación conjunta de los diarios del grupo Vocento cerró en mayo: casi 900.000 personas trabajan hoy en una provincia distinta a la de su residencia, más del 4% de todo el empleo del país, la cifra más alta desde que existe el dato. Puesto en volumen, equivale a que toda la población de Valencia —la tercera ciudad de España— se subiera cada mañana a un tren, un autobús o un coche rumbo a otra provincia solo para fichar. Madrid es el imán mayor de ese mapa. Según datos oficiales recogidos por El Español sobre el fenómeno de los viajeros pendulares, 246.000 personas trabajan en la capital sin vivir en ella, un 83% más que hace una década; Toledo aporta 77.000 de esos viajeros y Guadalajara, otros 43.500. Valladolid, más lejos pero mejor conectada por el AVE, se ha sumado a ese corredor con su propio flujo diario. 

Detrás de su reloj hay una cifra que el periodista Íñigo Jodra desgranó en el mismo programa: a España le faltan ya 750.000 viviendas, según el Banco de España. El año pasado surgieron 240.000 hogares nuevos y solo se terminaron 92.000 casas, de modo que por cada vivienda que llega al mercado aparecen casi tres familias buscando dónde meterse. Más de la mitad de ese agujero se concentra en solo seis provincias —Madrid, Barcelona, Alicante, Valencia, Murcia y Málaga—, las mismas que concentran el empleo. Aunque quizá el problema no se resuelve solo levantando ladrillos, sugirió Julio Llorente en Cadena COPE, sino repartiendo el empleo por más provincias para que Madrid deje de tirar de toda la gente hacia el mismo sitio. 

¿A qué se dedica esa España que tanto madruga? Administración pública, educación y sanidad concentran el 28% de los empleos que cruzan provincia; transporte y comunicaciones, el 15%; finanzas y servicios profesionales, otro 15%. Son, precisamente, los sectores que Julio Llorente señalaba cuando pedía repartir las oportunidades laborales por el territorio en lugar de apretarlas todas en el mismo punto del mapa.

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Imagen | ayşe key (vía Pexels)

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