Emprender online, 6 problemas que demuestran que no es oro todo lo que reluce

El estallido de la burbuja inmobiliaria en España obligó a cambiar el discurso. De un día para otro dejamos de ser ricos, y con una nueva Ley de Emprendedores en la mano, el peso del modelo productivo parecía tener que recaer en pymes y emprendedores.

“Sois la columna vertebral de la economía”, decía Rajoy presentando la nueva Ley. El mismo discurso se siguió repitiendo durante toda la legislatura. Había que conseguir que el mensaje calase:

Desde entonces, muchos españoles han sentido urgencia por emprender como la mejor salida a una situación laboral adversa. La amplitud del término y la vaguedad explicativa de los mensajes institucionales alentando a la acción han provocado que más de uno se encontrara con un panorama muy diferente a lo esperado.

Emprendiendo en Internet, la nueva moda

El asunto no se quedó ahí. A la mezcla se unió otro factor clave: el auge del consumo online. En 2007, el porcentaje de españoles de entre 16 y 74 años que compraba online era del 15%. En 10 años esa cifra se ha ido a un 50%.

Puede parecer que las compras en Internet llevan aquí toda la vida pero ha sido ahora cuando de verdad hemos visto un crecimiento considerable. Fíjate en la gráfica:

A mayor demanda, mayor oferta, y el crecimiento parece imparable. Esto ha provocado que muchos hayan visto la oportunidad y en vez de montar un negocio brick and mortar, que dicen los americanos (negocio físico), hayan optado por el canal online para convertirse en emprendedores, o entrepreneurs, que suena incluso mejor.

En el año 2006, un 3% de los españoles utilizaba Internet para vender productos o servicios. Esa cifra se ha cuadruplicado hasta el 13% de 2017.

En el mismo periodo, 2006-2017, el número de compradores online se ha multiplicado por 3,3, mientras que el número de personas ofreciendo sus productos y servicios lo ha hecho por 4,3. Definitivamente, nos estamos lanzando a emprender online. Y muchos sin paracaídas.

Los nuevos retos de este emprendedor digital

A la hora de montar un negocio físico, de algún modo, tenemos una ligera idea de los pasos a dar. Todos tenemos un familiar o conocido que se ha puesto por su cuenta con un negocio a pie de calle y puede aconsejarnos. No sucede lo mismo con los negocios online.

A pesar de que el uso de Internet ha crecido hasta cifras inéditas y casi un 70 % de los españoles utiliza Internet a diario, no tenemos demasiada idea de cómo lanzarnos con el nuevo juguete.

Todos queremos parecernos al Di Caprio de la imagen, pero en lo bonito de tener un negocio online enseguida aparecen nubarrones. Y muchos son los que terminan aprendiendo a golpe de realidad y maldiciendo la aventura. Ojalá esta especie de emprendimientus interruptus no haya sido tu caso.

No obstante, aquí tienes un listado de los principales problemas a los que te enfrentarás si te lanzas a montar un negocio online:

1. Elegir los partners adecuados.

La creación de cualquier proyecto online, sea un blog, un e-commerce o una app, va a requerir que tengas conocimientos o dinero para contratar a alguien que los tenga. Estos profesionales, los de verdad, no suelen ser baratos y la opción “la web me la hace mi cuñao” lo normal es que salga rana.

Además, no solo durante la fase de creación vas a necesitar de terceros: los envíos, la facturación, el mantenimiento de la web… En ese puzzle todas las piezas deben encajar y tú serás el responsable de que nada ni nadie falle.

2. Falta de visibilidad.

Una vez que tu web está bonita y lista para facturar, un nuevo monstruo golpea con dureza: nadie visita tu página.

La ruta suele repetirse: durante las primeras semanas todo parece marchar pero, tras el tirón inicial, amigos y familiares desaparecen y la bonita web se convierte en un bonito solar. Empieza entonces la lucha por captar tráfico y aprender de SEO, SEM, inbound marketing y otros términos marketinianos que no aparecían en el diccionario que te habían enseñado.

3. Baja conversión.

Solucionados los puntos anteriores y con una buena estrategia de captación aportando un chorro de visitas constantes, el tío del mazo vuelve a aparecer: tus visitantes no compran. Problemas de usabilidad o una mala definición del público objetivo hacen que las personas que llegan a tu página apenas se conviertan en clientes.

Te tocará de nuevo hacer pruebas y reajustar para ir optimizando esa tasa de conversión hasta el deseado 1% (1 de cada 100 visitas termina comprando).

4. Gestión de expectativas.

Cuando te hablaron de emprender online te hablaron de libertad, de ser dueño de tu tiempo, de ingresos en piloto automático… La realidad enfrentada al principio es muy diferente y, en el mejor de los casos, te verás trabajando de sol a sol y sudando tinta china para cada venta, si es que las hay.

En cualquier situación, la satisfacción con un resultado es la diferencia entre expectativas y realidad. Si te hiciste muchas ilusiones con tu vida como emprendedor online es probable que te lleves un chasco y te asalten mil dudas. No te preocupes demasiado, es un peaje habitual con el que te tocará convivir.

5. La soledad del emprendedor online.

En un negocio físico, aunque sea unipersonal, tienes trato constante con clientes y proveedores. En un negocio digital tus visitantes y compradores son virtuales e interactúan con tu web, no contigo. Esto supone un reto para muchas personas, acostumbradas a otro ritmo.

Puedes solucionarlo trabajando en un coworking, asistiendo a eventos de emprendedores, con un grupo de mastermind...

6. Crecimiento constante y sostenible.

Si todo ha salido bien y el negocio crece llegará la hora de escalarlo. Para conseguirlo te harán falta recursos e inversión. El emprendedor online es una especie de hombre orquesta que lo mismo escribe un post para el blog, que lanza una campaña de Facebook Ads o responde comentarios de clientes.

Hacer crecer el negocio y seguir encargándose de todo es muy complicado, así imposible, por lo que aflora un nuevo reto: delegar.

Entonces, ¿es blanco o negro?

Como no puede ser de otra forma, depende. Los negocios online tienen infinitos aspectos positivos pero para nada son un campo de pétalos. No hay premio sin esfuerzo, así que si te vas a lanzar, prepara el mono de trabajo y coge con pinzas los mensajes triunfalistas y las promesas cambia-vidas.

Graba el siguiente mensaje en tu cabeza: no hay atajos en el mundo de los negocios y nada llega sin esfuerzo, ni siquiera en los negocios online. Sólo con esfuerzo y sacrifico alcanzarás tus objetivos. ¡Ánimo!

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