
La falta de examinadores ha provocado miles de alumnos en lista de espera en Andalucía y está dejando a las autoescuelas con coches y profesores disponibles, pero sin alumnos que quieran seguir dando clase
Jesús Rodríguez, gerente y profesor de la Autoescuela Saltés de Huelva, describe en La Tarde de COPE el bloqueo que sufre el sector: hay alumnos, hay coches, hay profesores, pero no hay fechas de examen. En Huelva, más de 4.500 personas esperan el examen práctico; en toda Andalucía, la cifra alcanza los 82.000 alumnos, según datos del sector recogidos por El Español el 17 de julio de 2026. Ese mismo viernes, las autoescuelas andaluzas se manifestaron por primera vez al unísono para exigir soluciones a la Dirección General de Tráfico.
La causa es estructural. La plantilla actual de examinadores fue diseñada hace más de una década, cuando la población era menor. El director general de Tráfico, Pere Navarro, lo reconoció en julio de 2025: la plantilla estaba dimensionada para unos 40 millones de habitantes, frente a los cerca de 50 millones actuales, y la capacidad de examen se había reducido de 16 a 12 pruebas por examinador y día, según Europa Press. La Administración ha ampliado en 130 puestos la relación de puestos de trabajo de examinadores, mientras que la convocatoria publicada en el BOE con referencia BOE-A-2025-27061 contempla 100 plazas de acceso libre y 48 de promoción interna. Para un país que ya supera los 49,8 millones de habitantes y con 82.000 alumnos acumulados solo en Andalucía, el desfase es evidente, aunque las cifras de plazas no pueden traducirse directamente en 12 incorporaciones netas.
Las consecuencias económicas para el sector son directas. Jesús Rodríguez lo formula en primera persona: si no hay examen, el alumno no da clase; si no da clase, no paga; pero el dueño sigue teniendo que abonar la letra del coche, la Seguridad Social de los empleados y el mantenimiento de la flota. Fernando Lara, responsable de formación de Autoescuela Lara, lo resume en términos de capacidad ociosa: "Yo puedo tener 50 coches, pero si no puedo examinar, el alumno no quiere dar clase, no sirve". La DGT, además, ha reducido la capacidad de examen por jornada, pasando de 16 a 12 alumnos diarios, lo que recorta aún más el caudal de pruebas.
El caso personal de Rubén Albendín, opositor a policía local, ilustra el efecto colateral sobre el empleo. Tras aprobar el examen de circuito cerrado, un suspenso en la prueba de circulación lo devolvió a una lista de espera de tres a cuatro meses; su profesor le informó de que no tendría nueva fecha hasta noviembre. En un país donde el carnet de moto o de coche puede ser requisito para acceder a determinados empleos públicos y puestos profesionales, el atasco no es solo un problema de movilidad privada: es un freno sobre la inserción laboral de miles de personas. El 21 de mayo de 2026, la DGT anunció que publicaría en su web el porcentaje de aprobados por autoescuela y jefatura, pero la transparencia sobre el dato no resuelve la saturación.
Las soluciones propuestas por el sector pasan por tres vías. La primera, organizativa: habilitar sábados para exámenes de vehículos pesados, motos y oposiciones, e implantar horas extras por las tardes. La segunda, estructural: incrementar progresivamente la plantilla de examinadores hasta ajustarla a la población actual. La tercera, institucional: buscar fórmulas que permitan aumentar la capacidad de examen y reducir las listas de espera. La DGT, por su parte, ha activado el Plan de Refuerzo Operativo (PRO), que permite realizar exámenes puntuales en fechas no habituales, incluidos sábados en determinados casos, pero el sector lo considera insuficiente. La manifestación del 17 de julio en Andalucía, con más de 1.000 personas según Europa Press, reclamaba "más examinadores o que se puedan realizar exámenes por otras vías".
El callejón, en cualquier caso, tiene una fecha de inicio y todavía no tiene fecha de cierre. La plantilla se diseñó para una España de unos 40 millones de habitantes; hoy son casi 50 millones. La Administración ha aprobado una ampliación de 130 puestos de examinadores y ha convocado nuevas plazas para el cuerpo de Tráfico. Y mientras tanto, las autoescuelas siguen pagando letras, seguros sociales y coches parados. La pregunta que queda botando no es si el sector sobrevive hasta que la DGT ajuste la plantilla: es cuántos negocios cerrarán antes de que eso ocurra.
Imagen | Anya Juárez Tenorio (vía Pexels)
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