El SEPE no sirve para nada y te lo demostramos con datos

Si has buscado trabajo alguna vez o conoces a alguien que haya estado en la incómoda y soporífera situación de búsqueda activa -que seguro que sí- habrás sentido esas dudas extendidas sobre la verdadera utilidad del Servicio Público de Empleo (SEPE).

Afirmar, sin más argumentos, que el SEPE no sirve para nada, aunque por experiencia propia puedas constatar que es cierto, suena a teoría de barra de bar. De esas que se sueltan y se quedan ahí, flotando en el aire, desnudas de pruebas pero calando en las mentes de los parroquianos, que de nuevo las difunden con alegría pero sin pruebas.

Por eso, más allá de cuñadismos y leyendas urbanas, nos hemos propuesto comprobar la veracidad de esta teoría sobre la inutilidad del SEPE en la aplicación de políticas activas de empleo.

Para ello, nos hemos vestido de Equipo de Investigación, hemos analizado estadísticas del INE, estudios independientes y todo lo que pusiera en cifras la actividad del Servicio Público de empleo.

Todo ello por resolver una enigmática pregunta: ¿Para qué sirve el SEPE? Aquí está el resultado.

La teoría oficial del SEPE

La web oficial habla de una misión y unos valores del SEPE maravillosos, casi poéticos: “cultura de servicio a la ciudadanía”, “capacidad innovadora”, “calidad en la gestión”... A poco que lees, más que de la oficina del paro que conoces parece que intentan venderte algo.

Puesto en palabras menos pantaleónicas, el SEPE, junto a sus extensiones autonómicas, tiene dos funciones: gestionar las prestaciones por desempleo y aplicar políticas activas de generación de empleo.

Si todavía no lo entiendes te lo resumimos más: pagarte el paro y ayudarte a encontrar trabajo. Para nuestro análisis nos centraremos en la segunda.

¿Cuántas personas encuentran realmente trabajo gracias al SEPE?

Los últimos datos ofrecidos por el INE son del año 2017 y fueron publicados en las variables de submuestra de la Encuesta de Población Activa. Según el informe, gracias a la intermediación del SEPE 312.400 personas encontraron trabajo ese año, es decir, un 2% del total.

¿Mucho? ¿Poco? No parece un gran dato, pero esperemos al final para sacar conclusiones.

El mismo informe revela otro dato importante. Las ETT´s, que podríamos definir como competencia de la institución pública, colocan al 3,4% de los asalariados, esto es, 538.800 altas el año pasado.

Por tanto, entre SEPE y Empresas de Trabajo Temporal intervienen en un 5,4% en total. Tampoco parece demasiado... pero ¿y el resto?

Si no es con el SEPE, ¿cómo encuentra trabajo la gente?

Ha llegado la hora de presentarte a lo que los expertos conocen como el mercado laboral oculto. Un informe de Lee Hecht Harrison afirma que el 75% de las ofertas de empleo no son accesibles directamente.

Para cubrir esas vacantes que no salen publicadas en ningún sitio las empresas recurren a bases de datos propias, contactos, procesos internos, referencias… En otras palabras: enchufismo.

Si hablamos del número trabajadores que consiguen recolocarse con estas ofertas ocultas frente al total, la media es del 63%. Aquí tienes una gráfica desglosándolo por comunidades autónomas. ¿Hay oficinas del SEPE en Cantabria o La Rioja? Casi que nos las podíamos ahorrar.

Como ves, el papel del SEPE como intermediador laboral es casi insignificante. Parece que el mercado laboral se defiende por sí mismo con una influencia testimonial del antiguo INEM.

¿Cuánto nos cuesta?

El presupuesto del Servicio Público de Empleo en 2017 fue de 23.993 millones de euros. La principal partida de gasto fueron las prestaciones al desempleo que ascendieron a 17.338 millones, mientras que en su función de promover el empleo invirtieron 1.493 millones de euros.

Viendo que el 72% del presupuesto se va en subsidios y prestaciones, frente a un 6,22% que se gasta en políticas activas de empleo, parece clara que la función principal del SEPE no es precisamente que los españoles encuentren trabajo.

No es muy comercial pero quizá sería más correcto llamarle Servicio Público de Desempleo, que al final es a lo que dedica.

Para todo eso cuenta con 9.039 empleados, que suponen un gasto 284,8 millones de euros. Echando la cuenta rápida el gasto medio por trabajador es de 2.625€ mensuales. Ni tan mal oye.

En su informe anual hemos encontrado otro dato curioso: se produjeron 77 millones de trámites electrónicos, de los que 41,5 estaban relacionados con prestaciones, es decir, fichar.

Si el 6% de la actividad está relacionado con políticas laborales activas, y todo el mundo ficha desde casa o con el móvil, más que para qué sirve el SEPE la pregunta es: ¿para qué sirven las 763 oficinas que tiene por todo el país además de para enseñar a fichar por Internet?

Hacen poco, pero a algunos les sirve

Otro estudio realizado entre 2011 y 2015 por Fedea sobre una muestra de 250.000 desempleados intentó poner un poco de luz sobre la utilidad de los programas de fomento del empleo del SEPE.

Un dato positivo que encontró es que las posibilidades de encontrar trabajo de las personas que pasan por uno de estos programas crecen un 25% si son parados de larga duración.

Sin embargo, también sacó a la luz algún dato bastante descorazonador: el 93,2% de personas desempleadas y que no cobran paro no podían acceder a estos servicios de asesoramiento y atención personalizada. Cornudo y apaleao.

Conclusión: la utilidad del SEPE está en entredicho

La aportación del SEPE al descenso del desempleo en España es insignificante; el sector de la búsqueda de empleo está prácticamente privatizado y su única tarea es la gestión de la protección por desempleo.

Europa ya ha dado a España varios tirones de orejas por este asunto y similares, como el de los cursos de formación, que no eran ni cursos ni formación. Entonces, ¿merece la pena tener esa cantidad de oficinas? ¿Deberíamos cambiarle el nombre al SEPE? Con estos datos seguro que puedes crear tu propia opinión.

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