Ni playas ni palmeras: los paraísos fiscales están a la vuelta de la esquina

Ni palmeras, ni playas paradisíacas, ni mares escondidos. Toca cambiar el cliché mental a la hora de hablar de paraísos fiscales. Al menos, en lo que se refiere a las preferencias de los grandes bancos europeos que, según el último informe de Oxfam y las Fair Finances Guide International, se decantan por Hong Kong, Luxemburgo, Irlanda. Solo en esos tres países se acumula el 72% de los beneficios fiscales obtenidos en paraísos fiscales, seguidos por Bélgica y Singapur.

Los 20 grandes bancos europeos (Santander y BBVA entre ellos) obtuvieron 25.000 millones de beneficios procedentes de negocios localizados en paraísos fiscales en 2015. Esto representa el 25% del total de beneficios, cuando en esos territorios solo tienen el 12% de su facturación y apenas el 7% de su personal. Estos datos son el resultado del análisis que la ONG Oxfam ha realizado de los informes de actividad país por país. Una información que la Unión Europea exige desde 2013 hacer pública a las empresas que facturen más de 750 millones de euros y tengan actividad en una determinada lista de paraísos fiscales.

Ni siquiera el coste reputacional que implica esta exigencia de transparencia compensa el dulce caramelo fiscal que implican para la gran banca canalizar su actividad a través de lugares con baja tributación. "La actividad de los bancos en jurisdicciones con baja fiscalidad es claramente desproporcionada comparada con el 1% de la población mundial y el 5% del PIB mundial que esos países representan", asegura el informe. Pero, ¿a quién le importa la población cuando el beneficio se puede obtener sin ni siquiera tener presencia física? De total de beneficios procedentes de paraísos fiscales, 628 millones procedían de territorios en los que las entidades financieras no poseían ni una simple sucursal, ni siquiera de un empleado. A la cabeza de estas prácticas está el banco francés Société Générale que ha declarado beneficios en Islas Bermudas; Islas Caiman, Curaçao, Chipre y Malta sin tener en esos territorios ninguna actividad física. En la misma situación está BNP Paribas obtuvo un beneficio de 134 millones de euros libres de impuestos en las Islas Caimán y el Banco Santander con una lucrativa presencia casi fantasma en Islas Caimán.

Competencia fiscal al lado de casa

El informe de Oxfam viene a confirmar una tendencia que se ha consolidado en los últimos años. Y es que, mientras los grandes organismos internacionales demonizan los tradicionales paraísos fiscales de palmeras y cálidos mares, se ha desatado una descarnada competencia en el corazón de mundo occidental. Los bancos internacionales ya no tienen que cruzar ningún océano para esquivar el pago de impuestos en sus países de origen. A algunos les basta con cruzar una inexistente frontera.

Así, el minúsculo Luxemburgo en pleno corazón de Europa acoge el 12% del mercado de servicios financieros ‘offshore’ en todo el mundo. El país, famoso por sus tax ruling o acuerdos bilaterales con multinacionales destapados tras las filtraciones del Luxleaks, es el principal centro de banca privada y gestión de activos en la Eurozona y el segundo en el mundo para fondos de inversión, según el índice de Secreto Financiero que elabora la Red de Justicia Fiscal.

Los 20 mayores bancos europeos analizados por Oxfam, obtuvieron 4.900 millones de euros de beneficios en Luxemburgo, más que los obtenidos conjuntamente en el Reino Unido, Suecia y Alemania. Barclays, el quinto banco más grande en Europa, contabilizó 557 millones de euros de beneficios en Luxemburgo en 2015, por los que pagó un impuesto efectivo del 0,2%.

El caso de Irlanda es aún más llamativo. El país, que tuvo que ser rescatado por la Unión Europea en 2010, Oficialmente, el tipo impositivo del Impuesto de Sociedades en Irlanda es del 12,5%. Pero la realidad es mucho más generosa. Los bancos europeos localizados en ese país tienen un gravamen medio por su actividad del 6%, que en casos como Barclays, RBS o Crédit Agricole baja hasta el 2%.

A pesar de las presiones internacionales, Irlanda no ha implantado medidas especiales para controlar posibles casos de evasión y elusión fiscal en su territorio. Oxfam califica a este país como "el sexto más agresivo de mundo" desde el punto de vista fiscal. No es casualidad que sea el cuartel general de grandes multinacionales como Appel o Google.

Su legislación permite la implantación estructuras financieras muy flexibles, llamadas vehículos con propósito especial, que facilitan el flujo de grandes cantidades de dinero sin apenas control. Esto da lugar a situaciones tan llamativas como que bancos como RBS, Société Générale, UniCredit, Santander o BBVA hayan declarado en Irlanda más beneficios que facturación en ese país. Todo un ejemplo, según refleja el informe que "indica que están trasladando artificialmente a Irlanda beneficios obtenidos en otros países".

El negocio para todos parece redondo. Solo en 2015, el PIB de Irlanda creció en un 26%, más del triple de lo que las estimaciones apuntaban.

Casos de escándalo

Mención especial merecen para Oxfam los casos de Barclays y Deustche Bank. Dos entidades que han tenido en vilo al sistema financiero internacional en los últimos años. En España, por ejemplo, Barclays tuvo que ser rescatado por CaixaBank. Y durante el verano de 2016, los rumores de que el banco alemán pudiera convertirse en un segundo Lehman Brothers y colapsar de nuevo las finanzas mundiales tumbaron las bolsas.

Pues bien, mientas que Deutsche Bank declaró unas pérdidas globales de 6.100 millones de euros en 2015. Sus beneficios en Luxemburgo alcanzaron los 1.200 millones de euros. Y eso, a pesar, según señala el informe de Oxfam que "el banco solo tenía alrededor de 600 empleados a tiempo completo. Lo que implica unos beneficios por empleado en Luxemburgo de dos millones de euros anuales, una cifra excepcionalmente elevada."

Las cuentas de Barclays tampoco están claras. Barclays declaró unos beneficios totales de 5.000 millones de euros en 2015, de los cuales aproximadamente 900 millones correspondían a Luxemburgo, Suiza e Irlanda. Solo en Luxemburgo, los 42 empleados de Barclays en Luxemburgo generaron 557 millones de euros de beneficios, lo que supone una productividad de 13,255 millones por empleado, 348 veces superior a la media del banco (38.000 euros). Sobre estos enormes beneficios, Barclays apenas pagó impuestos tan sólo 1 millón de euros, lo que implica un 0,2% de tipo impositivo.

Unos datos, que según Oxfam merecen una explicación más detallada teniendo en cuenta que implican que el banco británico obtuvo el 18% de todo su beneficio en estos tres países, cuando en ellos apenas tiene el 0,4% de su mano de obra.

Orange Street, Centerville Road, los mayores paraísos urbanos

Fuera de territorio europeo destacan dos grandes territorios. Hong Kong, por ser el territorio en el que más beneficios declaran los grandes bancos europeos y Delaware, paraíso preferido para localizar las filiales en EEUU. El secreto bancario asegurado y la posibilidad de no pagar ni un centavo en impuestos para las empresas allí localizadas aunque no acrediten ningún tipo de presencia física convierten a este enclave en el corazón de EEUU en el lugar ideal para evadir impuestos de las multinacionales.

No en vano, el informe de Oxfam asegura que "200 de las 479 filiales (el 42%) de 11 bancos para las que se encontró una dirección postal se encontraban exactamente en el mismo domicilio: 1209 Orange Street, Wilmington, un edificio conocido por ser el domicilio legal de más de 285.000 empresas distintas, incluidas algunas grandes multinacionales estadounidenses." El edificio, asegura la ONG, está gestionado por CT corporation, una empresa que ofrece servicios como agente registrado. Otro 20% de las filiales están domiciliadas en: 2711 Centerville Road, Suite 400, gestionada por una entidad similar y que presta los mismos servicios Corporation Service Company (CSC).

Estos datos confirmar que casi ocho años después de la famosa cumbre del G20 de Pittsburgh sus intenciones quedaron en papel mojado. En 2009, los países más importantes del mundo anunciaron su disposición a sancionar la actividad de los paraísos fiscales. Analizados los datos más de un lustro después queda claro que las zonas de baja de tributación en el mundo en lugar de desaparecer casi podría decirse que se han hecho más fuertes. Los grandes bancos y las multinacionales siguen utilizando la opacidad que les brinda como pieza clave en su estrategia para no pagar impuestos ellas mismas y para facilitar el movimiento de dinero negro por todo el planeta.

Los resultados son desoladores. Las estimaciones de Oxfam apuntan que cada año las grandes multinacionales privan a los países pobres de más de 100.000 millones de dólares en ingresos fiscales. "Dinero suficiente para financiar servicios educativos para los 124 millones de niños y niñas sin escolarizar o atención sanitaria que podría evitar la muerte de al menos seis millones de niños y niñas."

Por ello, la ONG ha puesto en marcha la campaña contra el Escaqueo Fiscal . En ella, propone que los gobiernos "impulsen con carácter urgente una ley contra la evasión fiscal "que ayude a generar ingresos para todas las personas y que garantice financiación para las políticas públicas como la sanidad, la educación, la protección social y la cooperación". Según explican, "esta ley tiene que contribuir a cerrar todos los resquicios de la elusión fiscal, así como garantizar la transparencia y la rendición de cuentas, revisar la contratación pública libre y la definición de los paraísos fiscales." Sin duda, todo un reto.

Imagen | Flickr| informe Oxfam| Wikipedia

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