
Sin luz, sin carretera y rodeado de vacas, Federico representa una España rural que cada vez cuenta con menos habitantes
Federico lleva más de 30 años viviendo aislado en una aldea de las montañas asturianas. Sin carretera y sin electricidad, su día a día transcurre como hace un siglo: rodeado de vacas, de silencio y de la naturaleza. A sus 94 años, lo hace además rodeado de un cariño que pocas veces esperó recibir. Es síntoma.
Por qué importa. El caso no es único. Es el espejo de la España que se vacía: pueblos que cada vez desaparecen más, habitantes que se quedan solos, y un youtuber que se hace amigo de los últimos vecinos. El vídeo de Álvaro (@hilux_aventura) ha hecho visible lo que la demografía lleva años contando en silencio.
El caso. Álvaro no graba cuando visita a Federico, pero esta vez sí: "Tengo un regalo que ni yo me creo todavía", desliza. Federico había confesado en el canal su admiración por Rosario Flores. El vídeo le muestra a la cantante saludándole y prometiendo ir a verle. Es uno de los momentos más emotivos del canal. Pero lo que deja huella no es el regalo: es la conversación.
Entre líneas. Sobre las hernias, Federico es tajante: "No lo sé, antes la comida era mucho mejor y aparte estábamos todo el día moviéndonos, y eso favorecía que no salieran tantas hernias". Reconoció que sí sufrió "dolores de espalda" por el esfuerzo diario con el ganado. Y ahí soltó el consejo que da título a la pieza: "Aconsejo a los jóvenes que se adapten a una vida normal en la montaña y que se dejen de tanta ciudad". En su generación, recuerda, el trabajo físico constante marcaba la diferencia frente a los problemas de salud actuales.
El contexto. La pregunta de Federico encaja en un debate que en El Blog Salmón llevamos tiempo siguiendo. Como retrataba en su pieza sobre Álvaro, de 39 años, que volvió solo a un pueblo de Asturias para conservar la memoria familiar, el retorno a la aldea es ya una decisión tomada por algunos. Y como añadía en su análisis sobre cuándo irse a una ciudad con mejor sueldo no es rentable, la contabilidad de la ciudad empieza a no cuadrar.
La gran pregunta. Federico habla de una vida "normal" en la montaña, pero la suya es todo menos normal: más de 30 años solo, sin carretera, sin electricidad. ¿Es la vida que propone a los jóvenes, o un espejo de la que él eligió? La pregunta queda botando… ¿cuántos "Federicos" quedan en las aldeas asturianas, y cuántos "Álvaros" dispuestos a grabarlos antes de que se apaguen?
Imagen | @hilux_aventura (YouTube)
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