
El vallisoletano dejó su trabajo después de 20 años y ahora vive de sus 400 colmenas, con venta directa y una producción propia que comercializa bajo su marca
Hace seis años, leemos en EL ESPAÑOL de Castilla y León, Fran decidió cambiar las obras y los planos por las colmenas. Este vallisoletano de 47 años había trabajado durante dos décadas como jefe de obra de instalaciones antes de convertir la apicultura en su profesión. Desde Torrelobatón, donde tiene su obrador y su marca propia, Mielegante, se encarga de unas 400 colmenas repartidas por Valladolid, Zamora y Palencia. Su producción llega al consumidor mediante venta directa, con precios que se sitúan entre los 10 y los 12 euros por kilo dependiendo del tipo de miel.
La decisión no fue improvisada. "Era jefe de obra de instalaciones. Dejé mi trabajo de 20 años para ser apicultor. Comencé en el año 2016 pero, de forma profesional y exclusiva, me di de alta el 17 de febrero de 2020. Hace seis años que me dedico en cuerpo y alma a ello", explica Fran. El recorrido vital le lleva de Valladolid, donde vive entre semana, a Torrelobatón, pueblo de su familia paterna, donde se encuentra la nave con obrador de extracción, sala de envasado y etiquetado, y almacén de producto terminado. "Cuando era pequeño, durante el año, iba al Colegio San Agustín de Valladolid. Todos los fines de semana venía al pueblo para disfrutar con mi familia y amigos.
Llegaba el verano y me quedaba con mi abuela en Torrelobatón", recuerda. De niño quería ser veterinario; hoy tiene una finca de más de 4.000 metros cuadrados con diferentes animales y, sobre todo, 400 colmenas. "Desde el año 2020 y hasta el día de hoy, vivo de esto. Todo pasa por mí. El beneficio que da es para mí. Vendo mi propia miel natural a precios que van de los 10 a los 12 euros". Y matiza: el beneficio "le llega para comer y darse cuatro caprichos", pero los gastos, como el gasóleo, la nave de Torrelobatón, los tarros, las etiquetas, las colmenas y las cajas de núcleos para reproducciones, le generan "un gran desembolso".
Una profesión marcada por la sequía y los problemas del sector
El sector, no obstante, atraviesa un momento complicado. El consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Joaquín Antonio Pino, aseguró a finales de agosto que la apicultura pasaba por una situación "especialmente difícil". La Junta de Castilla y León abordaba con las organizaciones agrarias medidas para mejorar la rentabilidad del sector en una campaña marcada por la sequía y las elevadas temperaturas, además de estudiar la revisión de los baremos de indemnización por los daños causados por animales.
Según datos del Ministerio de Agricultura, la producción de miel en España alcanzó en 2024 las 33.134 toneladas, un 20% más que en 2023. En cuanto a los precios, los datos oficiales del Ministerio sitúan en la campaña 2024/2025 el precio medio en 3,37 euros por kilo para la miel multifloral a granel y 3,99 euros para la miel de mielada, cifras inferiores a los 10 a 12 euros que cobra Fran por su venta directa.
El portal Tierras Apícolas advertía el 1 de septiembre de 2026 de que en algunas zonas las explotaciones habrían sufrido pérdidas de entre el 50% y el 80% de sus colmenas. Fran valora las medidas con prudencia: "Son medidas que me parecen acertadas. Yo no he sufrido ataques reseñables de oso y tampoco de la avispa asiática, pero me parece acertado actuar y ayudar a los que sí que se han visto afectados por ello". El futuro del oficio, en boca del propio apicultor, no invita al optimismo. "Creo que estos oficios van a desaparecer. La juventud no quiere ser apicultor, por ejemplo. Son trabajos muy sacrificados con una rentabilidad básica. Con el tiempo, pasará a la historia", señala Fran. Su plan personal, no obstante, no cambia: "seguir como está ahora". La frase no es retórica: cada mañana sigue atendiendo a sus abejas y haciendo una miel que después comercializa bajo su propia marca.
El caso también guarda similitudes con otros ejemplos de pequeños productores que buscan mejorar sus ingresos acercándose al consumidor. El Blog Salmón ha recogido, por ejemplo, el caso de un agricultor de cebollas que aseguraba cobrar 9 céntimos por kilo en el campo mientras el producto llegaba a venderse por casi 2 euros en los supermercados. En el caso de Fran, una parte de la producción se vende directamente y otra llega al consumidor a través de pequeños comercios, con una marca propia que le permite comercializar su propia producción.
Imagen | Anete Lusina (vía Pexels). Apicultor
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