El sistema marginalista de fijación de precios eléctrico hace que paguemos energía nuclear barata a precio de gas carísimo

El precio mayorista de la electricidad en el mes de junio ha batido todos los récords. Con una media de 83,3 euros por MWh logró superar el anterior máximo de enero de 2017 de 71,49 euros. De hecho no ha sido raro ver días con valores muy cercanos a los 100 euros por MWh. Tanto que el Gobierno ha establecido mecanismos de alivio en la factura. Y todo esto teniendo en cuenta que hay energías muy baratas como la nuclear y las renovables.

El problema principal es que ha habido dos factores que han impulsado los precios: uno, que los derechos por CO2 han estado muy altos durante todo el mes; dos, los precios del gas también están disparados. Ambos factores han hecho que la generación por gas haya sido muy cara y debido al sistema de fijación de precios se ha pagado a todos los productores a dichos precios altos. ¿Por qué? Por el sistema marginalista de fijación de precios.

Fijar los precios de producción

Cuando estamos en un mercado competido hay que establecer un mecanismo para ver quien produce electricidad en cada momento y el sistema marginalista es lo que hace. Por un lado se ordena la demanda y por otro la oferta. Ambos se casan y el punto de corte establece el precio al que se paga a todo el mundo.

Lo mejor para entenderlo es verlo con un ejemplo, completamente inventado: en un momento determinado hay una demanda de 30.000 MW. En el lado de la oferta hay energía nuclear, 10.000 MW, a precio cero. Eólica, 10.000 MW, a precio cero. Luego energía solar, 3.000 MW a precio cero también. Después vienen los ciclos combinados (gas), 10.000 MW, a precio 80 euros / MWh. Y por último, carbón, 8.000 MW a 120 euros / MWh.

Al casar la oferta y la demanda quedaría así: 10.000 MW de nuclear, 10,000 MW de eólica, 3.000 MW de solar y 7.000 MW de ciclos combinados. Quedarían fuera parte de los ciclos combinados y el carbón. Y el precio de casación, el del gas, con 80 euros / MWh, se paga a todos los productores (nuclear, eólica, solar y ciclos combinados).

Ese es el motivo por el que al sistema se le denomina marginalista, porque se paga a todos el precio marginal de casar oferta y demanda, independientemente de lo que oferte cada uno. Y ese es el motivo por el que se está pagando a todos los productores, incluso a los "baratos", los precios caros del gas y las cuotas de CO2.

Otros sistemas de fijación de precios

Muchos cuando entienden el sistema piensan que esta forma de fijar los precios es injusta y que se paga de más por la electricidad, pero no es así. Este sistema es el que usan todos los países de la OCDE, es el fijado en la Unión Europea y es el que, en la teoría, da los precios más baratos.

La alternativa es un sistema "pay-as-bid" en el que cada ofertante recibe lo que oferta. ¿Y por qué este sistema no da precios más bajos? Porque los ofertantes se comportan de forma distinta.

En el sistema marginalista los ofertantes con costes variables despreciables ofertan a precio muy bajo (cero en algunas ocasiones). Ahí se engloban las nucleares, eólica, hidraúlica, solar... son formas de producir la electricidad que no usan combustible (o el coste es despreciable, como en el caso de la nuclear). En general estas tecnologías tienen unos costes fijos (deuda, personal, etc.) y da igual si están paradas o si están a pleno rendimiento, los costes son los mismos. Por tanto quieren producir siempre, independientemente del precio que reciban.

En el caso de tecnologías fósiles, como el fuel, ciclo combinado o carbón, los costes variables son importantes. El precio ofertado es siempre superior al coste variable, el precio del combustible, para no perder dinero al producir. Por tanto hay un precio mínimo ofertado.

Por tanto en un sistema marginalista las tecnologías con coste variable despreciable ofertan a un precio muy bajo, en algunas ocasiones cero. Y las tecnologías con coste variable importante ofertarán a un precio que les permita cubrir sus costes variables.

Si se cambia el sistema a un "pay-as-bid" las tecnologías de coste variable despreciable dejarían de ofertar a precio cero y emplearían otra estrategia, más complicada. Estudiarían el resto de centrales, su capacidad de producción, los precios de los costes variables de la competencia, etc. y ofertarían a un precio más alto pero que les permitiera ganar. Añadirían complejidad. Y la experiencia nos dice que los países que usan este sistema no logran precios más baratos.

¿Es necesaria una reforma?

Aunque en la teoría el sistema marginalista es el mejor y el "pay-as-bid" no proporciona mejores precios, lo cierto es que el mercado está cambiando. Cada vez hay una mayor dicotomía entre tecnologías sin costes variables y tecnologías con costes variables muy altos. Y por tanto en el futuro veremos precios bajos (cuando las tecnologías sin costes variables cubran la demanda) y precios altos (cuando tenga que entrar el gas). Y esto hace que habrá momentos de precios tan bajos que ni las tecnologías sin costes variables serán capaces de cubrir sus costes reales y otras ocasiones en las que se vean compensadas con creces.

Esta dualidad viene motivada por la gran introducción de tecnologías renovables en el grid por un lado y también por cobrar por las emisiones de CO2 a las tecnologías fósiles. Y es algo que cada vez veremos más en el futuro, ya que estamos metiendo más renovables y por otro lado cobrando cada vez más por las emisiones de CO2.

Por tanto puede tener sentido irnos a un sistema de fijación de precios "pay-as-bid". Es una reforma que tiene que hacerse dentro de la UE, no es algo que dependa de España. Y según evolucione la red es algo que llegará a ser realidad. En media no habrá grandes cambios, pero en la práctica en lugar de ver altibajos en los precios veremos más estabilidad.

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