Nueva ayuda para compra de vivienda, puede ser una mala idea

El Gobierno del PP en el ‘Plan Estatal de Vivienda 2018-2021’ piensa dar una ayuda a partir del 2018 de hasta 10.800 euros para la compra de vivienda habitual a los jóvenes de hasta 35 años que tengan unos ingresos inferiores a lo 1.595,83 euros mensuales.

Esta cantidad de ingresos es 3 veces el Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM), con un límite del valor del inmueble, es decir, el 20 por ciento que no están dando los bancos por sus hipotecas hasta llegar al 100 por cien del valor.

La condición que da el Gobierno del PP es que los jóvenes tendrán que vivir al menos 5 años en la vivienda. También ha pensado en otra ayudas hasta llegar al 50 por ciento de la renta para alquileres de hasta 900 euros durante 3 años.

Nos podemos preguntar: ¿Cuáles son los principales objetivos del plan de vivienda? ¿Cuáles son los precios de las ciudades? ¿predomina el alquiler o la compra de vivienda? ¿Por qué es una mala idea la compra de vivienda?

Principales objetivos del plan de vivienda

Según el Gobierno del PP los principales objetivos del plan de vivienda:

  • Ayudar a los colectivos más desfavorecidos como sería los jóvenes, personas mayores y familias desahuciadas.
  • Incentivar la oferta de alquiler a precios asequibles.
  • Promocionar la rehabilitación.
  • Flexibilizar la gestión de las Comunidades Autónomas.

Las personas mayores de los 65 años con un ingresos inferiores a 3 veces el IPREM y con un patrimonio inferior a 100.000 euros podrán elegir durante 3 años un ayuda de hasta el 50 por ciento del alquiler, para recibos de hasta 900 euros, o un apoyo económico de 200 euros para los gastos de mantenimiento, comunidad o suministros de su vivienda en propiedad.

También ha pensado en la inversión de las entidades públicas y privadas que construyan edificios o complejos residenciales destinados al alquiler al menos durante 40 años para personas mayores con un ayuda de hasta el 40 por ciento de la inversión.

El Gobierno del PP ha pensado dar a los hogares con ingresos inferiores 3 veces el IPREM una ayuda hasta el 40 por ciento del alquiler, hasta ahora era hasta 2.400 euros al año, de su vivienda habitual durante tres años siempre que el arrendamiento no supere los 900 euros mensuales.

También existe la posibilidad que subvencione hasta el 50 por ciento de la inversión y 36.700 euros por vivienda a los promotores públicos, y por primera vez, privados que construyan pisos que deberán destinarse a alquiler para familias con rentas bajas durante 25 años.

Precios disparados y en las grandes ciudades predomina el alquiler

España es uno de los países de la Unión Europea donde se tiene vivienda en propiedad, con un 78,2 por ciento, según el Eurostat. Pero en la grandes capitales como Madrid o Barcelona la población que vive en viviendas de alquiler se acerca al 30 por ciento, cercano a la media de la Unión Europea.

España tiene una cultura de compra, pero los jóvenes cada día más apuesta por el pago por uso frente a la propiedad, bien sea para la utilización de coches, contenidos visuales o musicales, acceso a Internet... cómo a la vivienda.

En los últimos años existen los inquilinos por devoción y los inquilinos por obligación. Estos últimos por falta de estabilidad en el trabajo y no pueden acceder a la compra de su primera vivienda.

Existe otro perfil de comprador que compra una vivienda con la intención de convertirse en arrendador, ya que el sector sigue siendo un mecanismo de inversión, aunque su factor especulativo está empezando a desaparecer para recuperar su carácter de generador de rentas.

Pero la oferta de las viviendas en alquiler sigue estando en manos de particulares y a nadie sorprender que año tras año sea uno de los sectores donde el Gobierno insiste en poner sus esfuerzos contra el fraude, ya que el alquiler que no se declara sigue siendo una práctica habitual.

También hay que tener en cuenta que el alquiler residencial sigue olvidado por el Gobierno, quien sigue confundiendo políticas económicas de vivienda con políticas sociales. El sector del alquiler está olvidado por los inversores institucionales, que prefieren generar rentabilidades más oportunistas.

El precio es más determinante que nunca para los jóvenes españoles

Las empresas inmobiliarias quieren producir vivienda de más calidad y con precios cada vez más ajustados, ya que el cliente se ha vuelto muy sensible a un cambio brusco en los precios que respondan a las expectativas especulativas.

Por tanto, el precio final es ahora más determinante que nunca. Antes las diferencias de precios solían ser asumidas por la hipoteca, ya que el sector bancario estaba dispuesto a ampliar el capital a financiar para asegurar la operación. Actualmente eso ya no paso y se impone demasiada prudencia, pero no solo por parte de las entidades bancarias, sino también por parte del comprador.

Ahora los promotores tienen ante sí unos compradores que compran su vivienda cada vez más exigente y más prudente para no sobrepasar su capacidad de pago, y con un inversor interesado por obtener unos rendimientos estables.

Elementos de cambio: nuevos agentes y nueva actitud de compradores e inversores

Existen dos elementos principales que han cambiado en el sector del ladrillo después de la crisis. Estos han sido los nuevos agentes que han entrado a participar en la actividad y la nueva actitud que tiene los compradores y los inversores.

La explosión de la burbuja inmobiliaria dejó hundido el sector y a gran número de entidades bancarias. Esto propició que las entidades financieras se volvieran en promotores por obligación, que se creara el banco malo (Sareb) y la entrada de nuevos actores dentro del sector, así como una nueva regulación para las empresas anónimas cotizadas de inversión inmobiliaria ( Socimis ).

Surgieron plataformas de las carteras inmobiliarias de los bancos que no solo se dedicaban a ser promotores y vender viviendas como Solvia o Servihabitat, sino que además ofrecen servicios como sería el mantenimiento de edificios o la gestión de alquileres.

La gran parte de las nuevas sociedades han tenido que operar gracias a la entrada en su capital de fondos de inversión internacionales que vieron en el mercado de la vivienda en España ya que vieron la oportunidad de comprar a precios bajos y perspectivas de buenas rentabilidades en plazos y perspectivas de aceptables rentabilidades con plazos más o menos cortos.

Durante este año el protagonismo de los fondos de inversión se va aumentar más, sobre todo será uno de los sectores puedan obtener rentabilidades hasta llegar al 10 por ciento. Por tanto, los fondos seguirán invirtiendo.

Depende donde quieras comprar va ser una mala idea

La inversión que se espera en vivienda se espera que aumente un 3,2 por ciento durante el 2017 y las compraventas lo hagan alrededor del 7 por ciento. Todos estos datos depende que se mantenga la lenta pero persistente mejoría en el empleo, que continúe la reducción de deuda de los hogares y se mantengan los bajos costes de financiación.

La recuperación en el ladrillo se irá afianzando progresivamente aunque está marcado por una gran heterogeneidad a nivel geográfico. Madrid, el eje mediterráneo y los dos archipiélagos lideran la actividad del sector, mientras el interior con zonas menos poblados los síntomas de recuperación del sector son aún leves.

En este proceso ha tenido que ver la lenta pero constante reactivación del crédito hipotecario de los últimos años, que ha vuelto a las familias a demandar la compra de viviendas. Las transacciones realizadas durante el año pasado fueron un 13 por ciento superior que el año 2015.

En El Blog Salmón | El inversionista vuelve al ladrillo: cómo es su nuevo escenario tras la crisis

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