
Un fondo de inversión, una cuenta bancaria o un plan de pensiones reciben tratamientos distintos y esa diferencia puede traducirse en miles de euros.
En un plan de pensiones no se tributa únicamente por la rentabilidad obtenida al rescatarlo.
Suele ser una buena noticia el hecho de heredar un buen montante económico. Puede ayudarte a pagar alguna que otra deuda, a eliminar buena parte de lo que te queda por pagar de hipoteca o, en el peor de los casos, a darte algún que otro capricho.
Pero ojo, porque heredar, por ejemplo, 100.000 euros no tiene las mismas consecuencias fiscales dependiendo de dónde esté guardado ese dinero.
Un fondo de inversión, una cuenta bancaria o un plan de pensiones reciben tratamientos distintos y esa diferencia puede traducirse en miles de euros cuando los hijos reciben el patrimonio acumulado por sus padres.
El abogado laboralista e influencer Andrés Millán ha lanzado una advertencia mediante su cuenta de TikTok: "Un plan de pensiones es lo peor que puede heredar tu hijo después de una deuda porque Hacienda se quedará la mitad".
Y todo ello, claro está, por el impacto que puede alcanzar el IRPF en determinados casos, aunque el porcentaje efectivo dependerá de los ingresos del beneficiario, la cuantía rescatada y su comunidad autónoma.
Heredar un plan de pensiones de 100.000 euros
Por ejemplo, una persona puede haber aportado 50.000 euros durante años y conseguir que su plan alcance los 100.000 euros. También pueden existir patrimonios mucho mayores: 500.000 euros o incluso un millón.
Cuando fallece el titular, el beneficiario no paga el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones por las prestaciones del plan.
Pero ¡atención! Porque el golpe fiscal puede llegar después: cuando cobre el dinero, las cantidades rescatadas tendrán la consideración de rendimientos del trabajo y se incorporarán a la base general del IRPF.
No es correcto interpretar literalmente que Hacienda siempre se lleva el 50%. La cantidad depende de las circunstancias del contribuyente y de cuánto rescate cada año.
De 50.000 euros aportados a 100.000 euros acumulados
Hay que tener en cuenta una cosa: en un plan de pensiones no se tributa únicamente por la rentabilidad obtenida al rescatarlo.
Si se aportaron 50.000 euros y el patrimonio terminó alcanzando los 100.000, el beneficiario que posteriormente cobre esos 100.000 euros tendrá que declarar la prestación como rendimiento del trabajo. No se limita la tributación a los 50.000 euros de diferencia entre aportaciones y valor final.
Esta característica es la que lleva a Millán a cuestionar el atractivo de este producto desde el punto de vista de la transmisión patrimonial. El tratamiento es muy diferente al que puede producirse con determinados activos heredados.
Un fondo de 100.000 euros puede tener un resultado muy distinto
El experto también contrapone el plan de pensiones con un fondo de inversión. En una herencia, las participaciones del fondo sí entran en el ámbito del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.
La tributación efectiva dependerá, entre otros factores, de la comunidad autónoma y del parentesco.
Después aparece una diferencia fundamental para el IRPF. El valor de adquisición de las participaciones heredadas se determina, con carácter general, conforme a las reglas de Sucesiones, sin superar el valor de mercado, añadiendo determinados gastos y tributos asociados.
Supongamos que un padre compró participaciones por 20.000 euros y, cuando fallece, valen 100.000. La ganancia acumulada durante su vida no se integra en su IRPF por el mero hecho de transmitirse por fallecimiento, lo que habitualmente se conoce como "plusvalía del muerto".
Si el hijo recibe las participaciones con un valor de adquisición de 100.000 euros y posteriormente las vende por una cifra prácticamente idéntica, la ganancia patrimonial posterior será mínima.
De un millón de euros a 1.000.001 euros
En el vídeo, el abogado lleva el ejemplo todavía más lejos. Plantea una inversión heredada con un valor de un millón de euros que el hijo vende posteriormente por 1.000.001 euros.
Bajo ese supuesto simplificado, la diferencia entre el valor de adquisición heredado y el precio de transmisión sería de apenas un euro. Precisamente por esta posibilidad de mantener un patrimonio invertido durante años, Millán afirma que "es el mejor regalo que le puedes hacer a un hijo".
La normativa fiscal confirma que las ganancias patrimoniales que pudieran ponerse de manifiesto por la transmisión de bienes a los herederos tras el fallecimiento quedan fuera del IRPF del fallecido.
Por qué recomienda no vender toda la inversión
Tampoco aconseja que el heredero liquide automáticamente el patrimonio recibido. Sino mantener el capital invertido y vender progresivamente las cantidades necesarias.
La diferencia puede ser enorme cuando hablamos de 100.000, 500.000 o un millón de euros. Mantener ese patrimonio permite que una cantidad elevada continúe generando potenciales rendimientos mientras el heredero dispone del dinero de forma gradual.
Imagen | TikTok Andrés Millán
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