La construcción de un túnel para unir Marruecos con la Península Ibérica avanza y así podría afectar a España

Tunel Marruecos Espana
  • Una conexión permanente podría impulsar el comercio, facilitar nuevas rutas logísticas y aumentar las relaciones económicas entre países.

  • También supone todo un reto en control migratorio entre Europa y África.

Sergio Delgado

El proyecto para conectar Marruecos con la Península Ibérica sigue avanzando. Se trata de una infraestructura submarina de grandes dimensiones entre el entorno de Tánger y el Algarve portugués.

Un diseño que plantea un túnel de doble tubo, con carriles separados por sentido y un corredor técnico de emergencias que convertiría esta conexión en una de las obras más ambiciosas entre Europa y África.

Aunque continúa en fase preliminar y todavía no existe una confirmación oficial definitiva sobre su ejecución, el proyecto es todo un reto a nivel económico y logístico, pero también migratorio.

El gasto público de España vinculado a la inmigración irregular supera ya los 1.800 millones de euros al año. Y las llegadas continúan manteniendo una fuerte presión sobre las rutas de entrada hacia territorio español.

Un proyecto que busca conectar Europa y África

La futura infraestructura pretende crear una conexión permanente entre el norte de África y el territorio europeo. Esta iniciativa aparece años después de diversos intentos de reforzar los vínculos entre Marruecos y Portugal.

Ya en el pasado se plantearon conexiones marítimas entre Portimão y Tánger, aunque las enormes dificultades operativas y económicas frenaron su desarrollo. Sin embargo, este nuevo planteamiento es mucho más ambicioso.

Además del impacto del proyecto sobre movilidad y transporte, como es lógico, también tendría implicaciones en temas como la logística internacional, comercio, turismo y relaciones estratégicas entre ambos continentes.

España afronta una elevada presión migratoria

El debate eterno sobre la inmigración añade otra cuestión que hace de este túnel un proyecto que promete seguir captando titulares.

España ocupa una posición singular como frontera sur de la Unión Europea y concentra dos grandes corredores de entrada irregular: la ruta mediterránea occidental y la ruta atlántica hacia Canarias.

Durante los últimos años, especialmente tras el refuerzo de determinados controles en el Mediterráneo, el peso de la ruta canaria ha aumentado de forma notable. Tras las aproximadamente 32.500 entradas registradas en 2019, los datos oficiales volvieron a superar posteriormente las 40.000 llegadas anuales.

Uno de los episodios más significativos se produjo en mayo de 2021 durante la crisis de Ceuta. Más de 8.000 personas cruzaron la frontera desde Marruecos en apenas 48 horas, evidenciando cómo los movimientos migratorios también pueden generar importantes tensiones diplomáticas.

El gasto supera ya los 1.800 millones de euros

Los más críticos con este proyecto ponen la lupa sobre si este túnel favorecerá o no la entrada ilegal de inmigrantes a España.

Atender a inmigrantes irregulares supone actualmente más de 1.800 millones de euros anuales entre el Gobierno central y las comunidades autónomas. En cambio, las medidas destinadas específicamente a evitar la inmigración ilegal apenas rondan los 60 millones anuales y gran parte de esa financiación procede de fondos europeos.

Estas inversiones incluyen refuerzo tecnológico de fronteras terrestres, participación en operaciones internacionales coordinadas con Frontex y ayudas a países del norte de África para combatir redes de tráfico de personas.

Más de mil millones para acogida y protección internacional

Dentro de ese gasto total, una de las partidas más importantes corresponde al Ministerio de Inclusión.

El departamento destinó 1.116 millones de euros a la red de ayuda humanitaria y protección internacional. La cifra incluye asistencia inicial a inmigrantes llegados por vía marítima, centros de acogida y sistemas de atención integral.

La previsión inicial para 2025 se situaba en 659 millones, pero posteriormente fue necesario ampliar recursos hasta alcanzar los 979 millones. Además, el Consejo de Ministros aprobó otros 137 millones adicionales destinados a cubrir nuevas necesidades relacionadas con llegadas por patera y cayuco.

Paralelamente, la empresa pública Trasga asume servicios de alimentación, limpieza, mantenimiento y seguridad con un gasto cercano a 96 millones anuales. También se han adjudicado contratos superiores a 28 millones para adaptar instalaciones temporales de acogida en Canarias.

Ventajas y retos del nuevo túnel

Si el proyecto termina materializándose, su impacto irá mucho más allá de reducir distancias entre Europa y África. Una conexión permanente podría impulsar el comercio, facilitar nuevas rutas logísticas, reforzar sectores como el turismo y aumentar las relaciones económicas entre países con vínculos cada vez más estrechos.

Sin embargo, también abriría nuevos desafíos para España y para la Unión Europea en materias sensibles como la gestión fronteriza, la seguridad o la cooperación migratoria.

En definitiva, la futura infraestructura, si finalmente llega a construirse, no solo conectaría territorios separados por el mar. También pondría a prueba la capacidad de Europa y África para gestionar una relación económica, humana y estratégica cada vez más estrecha.

Imágenes | James Wiseman, Mourad Saadi

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